OBJETIVOS DEL TRABAJO

Rudesindus          Entre  la postura apriorística de la ciencia histórica y los planteamientos especulativos de los esotéricos, es necesario un estudio de la Tradición Jacobea como origen del Camino de Santiago. El propósito del trabajo es el estudio de sus fuentes para ver si contiene indicios o criterios de verosimilitud, o es una falsedad arropada en el transcurso de la Historia.

          Aunque incluyendo ampliaciones y complemento grafico adicional, todo lo aquí publicado relativo a Tradición Jacobea y sus criterios de verosimilitud, fue editado en el número 7 de la revista Rudesindus de 2011.

          Junto a este objetivo prioritario de este blog iré incluyendo otros muchos temas complementarios, como breves relatos literarios, artículos musicales, diarios de peregrinación, personajes de la historia jacobea, conformando un mosaico temático que pueda ser del gusto del peregrino del Camino de Santiago.

          Y si este Blog resulta de tu agrado, te invito a regristarte y a que lo des a conocer entre tus contactos que puedan estar interesados.

 

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28- Capilla de Música de la Catedral de Santiago

canto-gregoriano          La música que se oía regularmente en la catedral medieval de Santiago de Compostela, era música vocal para acompañar los ritos litúrgicos. Los cantores, por tanto, estaban formados en canto, y la música que interpretaban estaba diseñada para deleitar a los peregrinos y fieles que acudían a la catedral a dar culto al apóstol Santiago, lo que debía constituir una experiencia sonora muy atractiva por la especial acústica del lugar.

          La Iglesia de los siglos IV – VI, siguiendo la tradición judaica de tiempos de Jesucristo y los Apóstoles, optó por una música religiosa exclusivamente vocal, y define el canto sagrado como oración cantada. Eran muy usados instrumentos como cítaras, salterios, flautas, siringas o tímpanos, pero se asocia el canto como forma más pura y perfecta para entonar los salmos y se establece una relación entre liturgia y canto.

          Fue San Gregorio Magno (540-604) quien unificó los textos y melodías litúrgicas de los antiguos cantos romanos que, en sintonía con la tradición de los Padres de la Iglesia, serán interpretados solo por voces, sin instrumentos, para lo que creó la Schola Cantorum de Roma, primer coro organizado de la historia, en el que se enseñaba a niños y schola-cantorum-021monjes el arte del canto, para las celebraciones litúrgicas. La comunidad eclesiástica, además de dignidades, oficios, racioneros, prebendados, y capellanes, incluía también clérigos cantores y niños o mozos de coro, regidos todos por las reglas canónicas y las normativas del cabildo, bajo la autoridad del obispo, el prior o el deán.

          De la Escuela en la catedral compostelana hay noticias durante el ejercicio del obispo Cresconio, quien en los años 1060 y 1063 celebra sendos concilios en Compostela, decisivos en la mejora de la vida eclesiástica y el esplendor del culto divino, y la escuela catedralicia y su sección musical ocuparon sin duda un papel destacado en estos logros. El prestigio de esta escuela queda acreditado por la presencia como alumno de Don García, cuya educación fue confiada por Fernando I de León y Castilla al obispo Cresconio.

escuela-eclesiastica-medieval          Pero cuando la Escuela Compostelana adquiere su máximo esplendor es bajo el ejercicio de Gelmírez, que heredó esta inquietud de sus antecesores pero llevándola a su máximo desarrollo, para lo que contrata maestros de prestigio y envía jóvenes a las universidades europeas más famosas. La Escuela adquiere así casi un nivel universitario con docencia en filosofía, teología, derecho y medicina. La sitúa entre la Catedral y el Palacio Episcopal que se comunicaban por la llamada puerta de los Gramáticos. Allí se enseñan las llamadas artes liberales de la antigüedad, donde la música adquiere un nivel relevante tanto en la enseñanza como en su interpretación en los ritos litúrgicos y el culto jacobeo.

          Que en el interior del recinto catedralicio se cantaba y se tocaban instrumentos a consecuencia de la presencia de peregrinos que, después de sus incontables fatigas para llegar a Compostela, hacían vigilia en el interior de la catedral, es un hecho constatado en el Códice Calixtino: “Causa alegría y admiración contemplar los coros de peregrinos al pie del altar venerable de Santiago en perpetua vigilancia… Unos tocan cítaras, otros liras, otros tímpanos, otros flautas, caramillos, trompetas, arpas violines, ruedas británicas o galas, otros cantando con cítaras, otros cantando con diversos instrumentos, pasan la noche en vela…”.

canto-gregoriano-realizado-en-las-iglesias          Pero la música del Códice Calixtino es, en su mayoría, música culta para especialistas dentro del clero, y el propio Códice, en la carta inicial atribuida al Papa Calixto II, acredita que la catedral compostelana contaba con un coro para el canto ordenado y riguroso de los cantos litúrgicos, especialmente los cantos destinados al culto jacobeo, porque como dice el Calixtino: “…todo cuanto se cante del apóstol Santiago debe ser de gran autoridad”. Precisa además que algunos versos deben ser repetidos por un niño entre dos cantores, o por un niño alternando con el coro, o dos cantores alternando con el resto del coro, o una alternancia entre cantor o lector, o incluso piezas para oficios que serán “representados” con alternancia entre, lector, cantantes y grupos corales. Es por tanto un hecho inequívoco la existencia de un grupo coral especializado e incorporado a la comunidad eclesiástica compostelana del siglo XII, que funcionaba diariamente para el canto de la Misa y los oficios de la catedral, con rigor horario, y cuya interpretación iba expresamente dirigida a los peregrinos que llegaban a la catedral. El grupo de cantores, canónigos y niños, adquiere pronto una función relevante en los ritos litúrgicos, conformando la schola cantorum o Capilla de Música, que irá incluyendo no solo voces sino también instrumentos musicales que intervienen con regularidad para el mayor realce del culto litúrgico.

chantre-con-el-baston-cantoral          Enseguida se hace necesaria la función de administrar y ordenar este colectivo y su labor, y se establece la figura del “chantre”, “sochantre” o “capiscol”, al que se encomienda el buen funcionamiento del colectivo de cantores, para lo que debe ordenar los oficios litúrgicos, iniciar los cantos, entonar los salmos, enseñar los a los niños a leer latín y los cantos litúrgicos, así como seleccionar adecuadamente y sustituir a los niños cuando crecen y mudan la voz. En el Códice Calixtino aparece este cargo bien definido en la persona del canónigo Juan Rodriz.

          En 1480, bajo gobierno de Don Alonso II de Fonseca, se incorporan a la capilla de canto, 12 niños más con lo que el grupo se convierte en orfeón polifónico, como expresión de una tradición polifónica que adquiere en esta época su máximo asentamiento a expensas de cantores que pertenecen a la comunidad eclesiástica.

meninos-cantores-de-bebedouro          La Edad Moderna traerá la secularización de los coros eclesiásticos, lo que obliga al colectivo a salir fuera del claustro catedralicio y ocupar viviendas próximas a la catedral, bajo la tutela y enseñanza del maestro de capilla, quien, por sus mayores conocimientos musicales, ha sustituido al sochantre en la docencia y administración de la vida y labor de los niños cantores, que transcurre en régimen de internado en esta casa o colegio de niños cantores.

          La organización de las Capillas de Música eclesiásticas estará regulada en los “Estatutos” o “Constituciones” de cada catedral o monasterio. La de Santiago queda completada en la Constitución de 1578, donde se establecen como miembros de la catedral compostelana, además de los 26 capitulares, 20 beneficiados, de los cuales 6 lo son como músicos: maestro de capilla, organista, tenor, contralto, sochantre y vicesochantre. Además de estos beneficiados, integran también la Capilla de Música un número variable de instrumentistas y cantores, además de los seis niños de coro.

capilla-de-musica          Entre las voces de adultos, siempre voces de varones, las actas capitulares de la catedral recogen la presencia de las voces de tenores, contraltos y bajos para conformar, junto a los niños los recursos vocales necesarios de la polifonía coral. El método habitual para elegir voces es el de oposición, si bien en alguna ocasión especial se atiende la propuesta de un capitular o del maestro de capilla.

          Los niños adquieren un papel notorio y con algunas variaciones, se constituye regularmente en un número de seis (de ahí el nombre de “seises” con el que se les llama) o de doce en catedrales más dotadas para el culto, entre las que llegó a estar la compostelana.

leccion-de-seises-oleo-de-juan-miguel-sanchez-de-1948          Los componentes más pequeños de las comunidades eran, pues, niños de coro, que aparecen en las catedrales durante la Edad Media como partes integrantes de la comunidad eclesiástica. Se les denomina niños o mozos de coro, o pueri cantore, o «infantes», o «coloradillos» (por el vestido), o «seises» (por el número), y en algún caso «danzantes» (si acompañan los cantos con pasos de danza, como en la catedral de Sevilla), lo que denota que a menudo se les rodeaba de una cierta espectacularidad pública.

          Los seis niños de coro están a cargo del maestro de capilla que, a cuenta del Cabildo, los educa, mantiene, viste, calza y les da ropas coloradas adecuadas. La vida de estos niños era bien distinta a la de los chicos de su edad, por el régimen de internado controlado por un adulto que ejerce de padre y de maestro. Su edad oscilaba entre los 6 y 13 años, y su origen social era muy abierto a cualquier procedencia, por cuanto el criterio prioritario de selección era estar en posesión de una buena voz y condiciones para la música, aunque a veces ocurría que los padres eran servidores de la catedral. Muchos de estos niños, luego músicos famosos, tenían opción de seguir los estudios eclesiásticos en sus seminarios diocesanos, aunque debían acreditar unos conocimiento básicos, buena conducta, buena fama de los padres, y la ausencia de enfermedades contagiosas y defectos físicos. No es infrecuente que muchos de ellos terminen siendo músicos instrumentistas en la propia Capilla de música. De hecho es bien conocido el hecho de un violinista veneciano que, en el siglo XVII, visita Compostela como peregrino pero decide quedarse, siendo admitido en la capilla de música y adquiriendo el compromiso de enseñar el moderno instrumento del violín, lo que es una novedad en que el Cabildo compostelano es pionero.

          El desarrollo de la música y particularmente de la polifonía, convierte al coro en una auténtica escuela y centro de cultivo musical, en donde las voces infantiles de tiples o contraltos se hacen muy necesarias en la comunidad cantora para la correcta interpretación del canto litúrgico.

          En 1772, el arzobispo Rajoy, ante distintas necesidades eclesiásticas y ciudadanas, promovió y costeó la construcción del formidable edificio, frente a la catedral, que se destino a los Juzgados, la Casa Consistorial, la Cárcel, el Seminario de Confesores (que atendían a los peregrinos en la catedral, y hablaban varios idiomas), y residencia común de los Niños del Coro así como de misanos y acólitos, para que vivieran en régimen de seminario. Este es el formato que define hoy a las Escolanías de los monasterios e instituciones religiosas.

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          Durante las fases que los niños residen en el Seminario, cuentan también con un maestro que les enseña latín y los fundamentos de la educación primaria. En 1868, por orden municipal se desaloja el Seminario de confesores y de niños, que son mandados a vivir en casa de sus padres o en una residencia cercana. La salida de los niños del Seminario influye negativamente en su comportamiento y rendimiento musical, por lo que en alguna fase posterior se retorna a la fórmula de formación en el Seminario bajo formación eclesiástica.

 gregorio-allegri-1582-1652-maestro-de-capilla-de-la-capilla-papal-de-roma         Gran relevancia tiene el Maestro de Capilla, cuyo primer cometido es la formación de los niños de coro, con los que debe convivir en una casa o en el Seminario de Confesores, teniendo a su cargo la educación musical de los niños. En segundo lugar, debe reunir y coordinar a los cantantes e instrumentistas, todos ellos sometidos a la debida obediencia, para el trabajo de ensayos y perfeccionamiento bajo su dirección musical en todas sus actividades artísticas. Tiene además labores de composición de obras litúrgicas que irán incorporándose al repertorio. Todo ello le convierte en la persona más relevante de La Capilla de Música, cargo cuya nominación se hace a través de una exigente oposición que debe superar antes de ser designado.

          Además de las Voces, la Capilla de música también incorpora, con el tiempo, instrumentos musicales según tradición que tiene sus inicios en el siglo XII. Primero el organistrum como acompañamiento idóneo de las voces, y luego el órgano de tubos y los instrumentos de cuerda y de viento, irán incorporándose en la Capilla de Música siempre para atender las numerosas funciones y actividades del año litúrgico (Festividad del Apóstol, Semana Santa, El Corpus, La Navidad, etc.). No hay un momento preciso de incorporación de la orquesta sino una incorporación paulatina que viene desde la Edad Media. Pero el papel relevante lo realizaban  las voces, y los instrumentos reforzaban las voces sin un papel independiente. Así será hasta el siglo XVII, en que la orquesta se integra a la capilla como un elemento más a las ordenes del maestro de capilla, aunque aún con un tratamiento coral, apoyando a un coro o haciendo las veces de uno de ellos, especialmente en las obras policorales de José de Vaquedano. Será en el siglo XVIII, con la influencia italiana general y la particular del maestro de capilla Buono Chiodi y luego de Melchor López, cuando la orquesta ocupe su papel independiente y relevante.

 CAPILLA DÍA DE REYES (15)         La orquesta de la Capilla de Música llega a ser una agrupación de hasta 32 músicos que acceden por exigente procedimiento de selección, y se constituyen simultáneamente en una agrupación artística y una institución docente de primerísimo nivel. Se convierte así en una auténtica institución docente en la que se forma el futuro músico, adquiriendo al mismo tiempo una formación general a la que probablemente no tendría acceso de otro modo, y será, hasta finales del siglo XIX, el centro musical mas importante de la ciudad, y quizás de toda Galicia, no solo por su nivel artístico y por el nivel de formación que ofrece a sus miembros, sino también por el número de músicos con plaza en propiedad que figuran en su plantilla y la estabilidad que se registra en sus actividades durante mucho tiempo.

        El máximo esplendor lo alcanza en el siglo XVIII, en que por sus voces, sus instrumentistas y su maestro de capilla se cuenta entre las mejores Capillas de Música de España y aún de Europa, siendo a la vez agrupación musical de prestigio, escuela de música y productora de obras musicales eclesiásticas de primer nivel. Una de sus momentos más destacados es el experimentado bajo la dirección de Fray José de Vaquedano, autor de los renombrados Villancicos al Apóstol Santiago y múltiples obras que engrandece el valioso patrimonio musical de la Catedral de Santiago. Escuchamos aquí una muestra magistralmente interpretada por el grupo compostelano Resonet

          El siglo XIX, que en lo musical continúa los pasos del XVIII, trae un hecho relevante para la catedral, como las excavaciones arqueológicas y el redescubrimiento de los restos jacobeos, bajo la iniciativa del cardenal Miguel Payá y Rico en el año 1879, que va a suponer un cierto fortalecimiento en el culto al Apóstol. La Misa Solemne de Beethoven, de cuyo libreto recibió el cardenal Payá un ejemplar de unos peregrinos alemanes como regalo de culto al Apóstol, se convirtió en una de las excelentes músicas que la capilla empezó a interpretar para el culto solemne de la catedral.

          Pero los momentos de esplendor terminarán y el último cuarto del siglo XIX traerá cambios que iniciarán un progresivo deterioro de la capilla de música a causa de las dificultades económicas y el desarrollo sociocultural. Las graves pérdidas de patrimonio y de fuentes económicas hacen cada vez más difícil a las comunidades eclesiásticas el mantenimiento de una capilla de música, lo que va a generar una reducción de plantilla y de salarios, la aparición de otras alternativas musicales, la competencia artística, la simultaneidad con otras agrupaciones y a veces la fuga definitiva a alguna de ellas, la aparición del Conservatorio de Música que desvía las motu-proprio-de-pio-x-sobre-la-musica-sacraventajas formativas de la iglesia hacia otros centros civiles, y la declaración, a comienzos del siglo XX, por el Papa Pío X, del Motu Proprio que busca un retorno de la música sagrada, entendida como una vuelta al canto gregoriano y la polifonía clásica, diferenciándose de la música profana y los instrumentos modernos. La consecuencia, no inmediata pero si paulatina, de este espectacular cambio de las coordenadas culturales y sociales de la música, desembocarán, poco a poco, en un decaimiento de la capilla de música en su nivel artístico y en sus actividades, que terminará, primero, en la desaparición de la orquesta de la plantilla formal de la capilla, y finalmente también de las voces que, con el argumento de “acomodación a la legislación escolar” disuelve definitivamente en la década de los 70 del siglo XX el coro de niños y la actividad musical.

misa-cantada-y-concierto-de-la-escolania-del-valle-de-los-caidos-en-tordesillas_2          Lamentablemente, acaso por una mal entendida modernización del canto litúrgico, asociado al deseo de participación de los fieles que se ha instaurado en la catedral jacobea en las últimas décadas, se ha ido diluyendo poco a poco esta tradición histórica hasta su desaparición, en contradicción con la espléndida viabilidad de las históricas escolanías de Montserrat o de El Escorial, o la moderna de Santa Cruz del Valle de los Caídos, que acreditan que la labor musical al servicio de la liturgia ha estado inspirada por la secular y fecunda tradición europea de aprendizaje de la música en las capillas monásticas y catedralicias a través del Canto Coral y la Música Sacra.

          Con carácter reciente el Cabildo de la Catedral de Santiago ha dado pasos hacia una recuperación de esta antigua y riquísima tradición. Desde 1988 la “refundada” Capilla de Música, con altibajos funcionales,  canta en los actos de culto de la catedral  para favorecer  la participación de los fieles en las celebraciones. Y se ha reanudado mediante audiciones para niños y niñas entre 10 y 14 años, un grupo de voces blancas con las que recuperar la escolanía que durante siglos enriqueció y dio vida al riquísimo patrimonio histórico musical de la catedral compostelana. El Coro, denominado “Angeles de Compostela” como en su última trayectoria antes de su desaparición, ha reiniciado su actividad pública en Enero de 2009. Completando esta línea de recuperación del patrimonio musical, por iniciativa del cabildo se creo en 2015 el coro “Cardenal Quiroga” de la Catedral de Santiago, para solemnizar las celebraciones, fomentar la participación de los fieles en las mismas.

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27- El Acueducto medieval y la fuente de los peregrinos

DSC00919          La llegada de los peregrinos constituyó tal fenómeno demográfico en la Compostela medieval que, a pesar de su alto indice de agua de lluvia, el abastecimiento de agua a la ciudad se convirtió en una seria dificultad, especialmente para los peregrinos. Por eso el arzobispo Gelmírez buscó una solución Peregrinos medievales del Camino de Santiagoal problema mediante la construcción de un acueducto que abastecía a la ciudad, pero que además incluía unas largas canalizaciones y una arqueta de distribución que llevaba una parte del caudal a la fuente construida ante la portada del Paraíso de la catedral. Ya era conocida entre los peregrinos esta dificultad, lo que contribuyó en buena medida a que buscaran su aseo de cuerpo y de espíritu en las inmediaciones de la ciudad, sintiendo que estaba próxima su llegada, incluso que proveyeran algunos reservorios para bebida.

pilgrim          El relato medieval de la Historia Compostelana ya nos informa que al llegar a la iglesia del Apóstol tras larga y difícil peregrinación, los peregrinos buscaban el agua para cubrir sus necesidades de aseo y de bebida y, ante la dificultad en encontrarla se veían obligados a comprarla a los mesoneros y comerciantes, que les cobraban un elevado precio, por lo que los menos afortunados llegaban a sufrir las penurias de la falta de agua.

DSC00913          Consciente el arzobispo Gelmírez del problema, mandó construir al tesorero Bernardo, un acueducto en la parte norte de la ciudad, a una milla de distancia, rehaciendo  el antiguo acueducto  del tiempo de Sisnando I o 119123incluso antes, dotándolo de una nueva arqueta y renovada canalización cuyas obras exigieron mucho trabajo y abundantes recursos económicos, pero que finalmente logró con éxito la llegada de abundante agua hasta el centro de la ciudad, inaugurándose formalmente el 11 abril de 1122, según consta en una inscripción en la fuente de la época situada en la plaza medieval.

DSC00914          A través de esta infraestructura de tubos en madera reforzados con abrazaderas de hierro y planchas de plomo, el agua llegaba con notable abundancia, de modo que abastecía al monasterio de San Martín en el claustro de los canónigos, que tenían conocidas dificultades por la escasez de agua. También permitía atender las necesidades del hospital de peregrinos pobres y a la población local, y llegó a construirse un pilón que sirvió para proporcionar agua fresca  y limpia a todos los que la necesitaran, tantos ciudadanos como peregrinos, que tenía así un lugar donde beber y donde realizar sus abluciones.

peregrinar a Compostela, portada norte de la catedral de santiago en la Edad Media-chemaromanw          De este modo a la entrada del Camino Francés y accesos próximos, los peregrinos contaban con una magnífica fuente medieval  situada en la llamada plaza del Paraíso, especialmente útil a los recién llegados, antes de entrar en la catedral, tanto para beber como para su higiene y sus ritos de purificación, mediante un lavado integral, entrando incluso en la taza de la fuente.

181_L2_grande          De ella nos habla con detalle el libro V del Codex Calixtinus (s. XII), que la denomina Fuente de Santiago o fons miravilis, señalando que estaba al pie de tres escalones de piedra sobre la que está colocada unS gran taza de piedra, redonda y cóncava, a manera de cubeta o cuenco, en la que podrían bañarse hasta quince hombres; en su centro se disponía una columna de bronce rematada por las figuras de cuatro leones con unas bocas de las que salían otros tantos chorros de agua en cantidad y calidad: “dulce, nutritiva, sana, clara, muy buena, caliente en invierno y fresca en verano.”

DSC00912          Y aún queda memoria de aquella tanto en los relatos mencionados como en la presencia física. A la entrada del camino Inglés en Compostela por el barrio de Vite, se pasa junto al acueducto medieval en perfecto estado de conservación y de función, y que se conoce con el nombre de Ponte Mantible. Impresiona al paso del peregrino y descubre la solidez con que fue construida.

DSC01083          Y en el claustro de la catedral se conserva aún con singular porte y valor ornamental, la taza de la fons mirábilis donde los peregrinos realizaban sus rituales lavatorios antes de pasar a la catedral para rendir culto al apóstol y abrazarlo la talla románica de la escuela del maestro Mateo que se dispuso en el camarín sobre el altar mayor y que recibirá desde entonces con proverbiales mansedumbre y perseverancia, el abrazo de infinidad de peregrinos.   

          Hay constancia de que la conducción permanecía aún en servicio a comienzos del siglo XV y y el arzobispo don Lope de Mendoza debió tomar una serie de decisiones para garantizar su buen funcionamiento y que el agua llegara por caños y arquetas a las fuentes de Santiago, pues algunos vecinos rompían los caños para regar huertas y propiedades particulares, no llegando el caudal suficiente para el abastecimiento público. Se hicieron denuncias y se impusieron importantes penas, incluso la incautación de bienes. Algunos ricos particulares pactaron compromisos bilaterales  por los que se comprometían a mantener los caños en buen estado a cambio de regar con el agua sobrante sus huertos.

DSC01084          No se sabe bien cuándo ni porqué fue desmontada y retirada del emblemático lugar la fuente, parece que en torno al siglo XV, probablemente relacionado con ciscuntancias como las referidas que derivaron en la deficiencia de suministro, potenciada por el hecho de no ser ya necesaria y acuciada por el deseo de ampliar la superficie de la plaza, siendo sustituida por otra en donde hoy está instalada la fuente de la plaza de Platerías.

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19- Dalmacio, último obispo de Iria y primero de Compostela.

          Dalmacio fue obispo, primero de Iria y luego de Santiago de Compostela, de muy breve mandato, pues su obispado duró poco más de un año, pero fue de gran importancia, pues durante su dirección la ciudad compostelana logró una de las más grandes prerrogativas de su historia.

locus-sancti-iacobi-s-x           Estamos a finales del siglo XI; las peregrinaciones al Sepulcro del Apóstol habían adquirido tal dimensión que el Templo restaurado por Pedro de Mezonzo y D. Cresconio resultaba muy insuficiente para recibir la multitud de fieles y peregrinos que se congregaban en torno a la sepultura apostólica. Compostela, para protegerse de las agresiones normandas se había dotado de una protección amurallada y se accedía a la ciudad por algunas de sus vigiladas y protegidas puertas, que daban acceso a la ciudad desde los distintos puntos cardinales de las peregrinaciones.  

Fachada románica de la catedral. Arturo Franco Taboada          Fue el obispo D. Diego Peláez quien concibió el proyecto de construir una grandiosa obra de nueva planta y gran amplitud venciendo grandes dificultades para llevar a cabo su magna empresa. Las dimensiones ideadas para el enorme templo exigían la demolición de algunos edificios, tiendas y monasterios colindantes a la pequeña catedral prerrománica existente. La mayor dificultad fue lograr la firma de la Concordia de Antealtares, en virtud de la cual los monjes benedictinos, mediante ciertas concesiones, accedieron a la demolición de su Iglesia abacial para dejar libre los terrenos que requería la nueva catedral, y logrando de Alfonso VI autorización y recursos para iniciar su grandioso proyecto.

Construcción de la Catedral con la Basílica de Alfonso III. Ilustración de José Luis Serrano          Las obras iniciaron hacia 1074 o 75 por la capilla del Salvador y la Girola y en el 1087 estaban ya levantados el ábside y la puerta de Platerías. En el año 1088 y en el contexto de unas revueltas en contra del rey, Diego Peláez cayó en desgracia ante Alfonso VI y fue acusado de traición, detenido y depuesto en sus funciones en el Concilio de Husillos, año de 1088, y nombrado en su lugar al abad Don Pedro de Cardeña hasta 1090, pero éste no fue reconocido por el papa y fue depuesto del cargo. Aunque Peláez ya no recuperó la Sede compostelana, pronto recobró la libertad, y el papa Urbano II  desautorizó la conducta de su Legado en Husillos y la del propio Monarca, devolviendo a Diego Peláez la dignidad episcopal, aunque por razones de prudencia no le repuso en la sede de Compostela, que fue declarada vacante, si bien no fue reconocida formalmente como tal hasta 1094, en que se autorizó el nombramiento de un nuevo prelado.

Miniatura que representa al rey Alfonso VI de León (1047-1109). Forma parte del Tumbo A de la catedral de Santiago de Compostela.          Alfonso VI otorgó a Galicia parte de la autonomía que tuvo, nombrando conde a Raimundo de Borgoña que fue quien designó en 1093 la administración compostelana a su secretario y canciller, el jovencísimo canónigo compostelano Diego Gelmírez, que gestionó durante un año con notable competencia y que en el futuro desempeñaría un protagonismo decisivo en el devenir del creciente nucleo jacobeo.

          Autorizada en 1094 por el Papa Urbano II la elección de Obispo de Iria, Cabildo y clero eligieron para ocupar la sede al monje cluniacense Don Dalmacio. Aunque borgoñón, estaba entonces en España visitando por encarjo del abad Hugo de Cluny, los monasterior sujetos a la reforma de su orden. Su reiterado paso por Compostela por esta misión, imparcial y significativa, determinó que los canónigos y el clero compostelanos pensaron en él para suceder a Peláez.

Urbano II presiede el Concilio di Clermont, miniatura del siglo XIV          Como se ha dicho ya su pontificado fue brevísimo, aunque uno de lo más fecundos. En el Concilio de Clermont de 1095, en el que se convocó la primera cruzada para conquistar la Tierra Santa, Dalmacio pidió al Papa para la Iglesia del Apóstol Santiago la exención de la autoridad del metropolitano. En rigor ésta no era más que una sede secundaria de la Iglesia de Iria y, por tanto, sufragánea de Braga. Entonces la metrópoli bracarense estaba interrumpida desde la invasión musulmana (año 712), pero cada día estaba más cerca su restauración; de producirse, como ocurriría solo dos años después, la Sede Apostólica quedaría reducida a una mera sufragánea y la creciente importancia de la misma no se correspondía con su categoría jurídica. El tema venía de lejos, pues ya en el 858 el obispo D. Adulfo II, argumentando los daños a la lglesia de Iria por los Normandos y la relevancia de dotal al Locus Sancti Iacobi un lugar seguro, solicitó y obtuvo del Papa Nicolás I el traslado de la Cátedra Pontifical de Iria en Compostela, con la condición de que Iria siguiera siendo la sede oficial. Dalmacio pretendía un paso más en modo que Compostela ocupase la primacía.

Recreación de la antigua basílica de Santiago de Compostela en la ciudad medieval. Exposición sobre los orígenes de la ciudad y del Camino de Santiago (2011) 2          Accedió el papa a la solicitud de Dalmacio expidiendo la Bula Veterum Synodalium el día 5 de diciembre de 1095, en la que decretaba la extinción de la sede de Iria, pasando todas sus parroquias, iglesias y propiedades a la que en adelante sería Iglesia Compostelana, que surgía así como heredera total de la de Iria. Desde entonces la nueva sede no dependerá ya de otro metropolitano que del Romano Pontífice, que será el encargado de confirmar la elección y consagrar a sus obispos. La excepcional importancia de este logro reside en la enorme dificultad que hubo siempre en conseguir la traslación de una Sede episcopal, singularmente en este caso, pues Iria gozaba del prestigio de ser sede de fundación apostólica, y en todo caso tenía una probada antigüedad, desde el siglo V por lo menos, y la disciplina de la Iglesia prohibía el establecimiento de las Sedes episcopales en lugares poco populosos, y Compostela surgía de la espesura de un bosque abrupto y solitario.

          Pidió también Don Dalmacio el uso del Palio, e insignia propia del Papa y de los Metropolitanos, pero Urbano II no se lo concedió y sería después Diego Gelmírez quien lograría de Roma el otorgamiento de estos privilegios.

          Tan solo ocho días después de esta decisiva condición liberadora, el 13 de diciembre de 1095, probablemente en Cluny, Don Dalmacio entregó su alma a Dios, dejando de nuevo a Compostela en otra larga Sede Vacante, hasta el nombramiento de Don Diego Gelmírez en 1100. Dalmacio será pues el último obispo de Iria y el primero de Compostela, en una relevante transición desde la sede iriense a la compostelana.

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17- El Gozo Compostelano

1          Una temprana mañana de Mayo de 2007. Amanece sin niebla pero con cielo plomizo amenazante de lluvia que nos dará una jornada fresca, aunque solo entrando en Santiago se convertirá en leve llovizna, que no incomoda sino que alivia la fatiga.

100_0173          La salida de O Pino nos devuelve a los inmensos bosques de eucaliptos y robles que, como sólidos vigías, observan nuestro paso. Lamentablemente en algunos tramos de este trayecto estos colosos del camino han sido salvajemente talados a beneficio de un polígono industrial que traiciona el paso histórico de los peregrinos. Lo que a nuestro paso era un bosque vigoroso lleno de encanto milenario, ahora es páramo desolado que amenaza convertirse en área de fábricas y almacenes. Ojalá que el proceso iniciado por un puñado de peregrinos irreductible despierte las conciencias de quienes deciden y les desvista de la impunidad con la que operan de espaldas al patrimonio histórico, amputando las raíces del árbol milenario o secando el manantial que nutre pastos que se quieren perennes. Algo sagrado puede morírsenos entre las manos y el Apóstol Santiago llora en el camarín de los abrazos.

100_0179           Paradiña en Sampaio por imperativo biológico, anticipo de nuestro paso por Lavacolla, donde en la cabeza de pista de aterrizaje coincidimos con un avión que, más que aterrizar parece envestirnos. Poco después atravesamos el regato de Lavacolla donde, de modo simbólico, nos lavamos las manos y refrescamos la cara, como recuerdo de la vieja tradición, que revalidamos a pesar de los eruditos filólogos que la desdicen, confundiendo filología con tradición y palabras con hechos.

100_0186          En el Monte do Gozo, junto al monumento del papa, comprobamos que desde allí no se divisan las torres de la catedral. Algo ocurre, porque la tradición recoge que desde este punto los peregrinos divisan por primera vez la ciudad de Santiago y sus torres como lirios desafiantes del cielo compostelano, y al peregrino que llegaba primero se le designaba “rey de la 100_0190peregrinación”. Sin hacer caso de las flechas y mojones indicadores, nos desviamos a la izquierda del recinto del albergue “Monte del Gozo”, salvando una verja y caminando en zigzag hasta una colina próxima, en cuya altura dos grandes peregrinos de bronce saludan gozosos el fin de su peregrinación, dando sentido al nombre del lugar. Subimos junto a ellos y desde allí, en efecto y a pesar del día nublado, se divisan, lejanas pero bien 100_0188nítidas, las torres compostelanas. No entiendo por qué se roba al peregrino esta experiencia y la señalización ignora este mítico lugar que la mayoría de los peregrinos se pierden y que incluso la gente del lugar ignora.

100_0211          Quizás por la emoción de nuestra llegada, en el descenso hacia la ciudad del Apóstol, los cielos descargan una suave llovizna que no solo no incomoda la marcha sino que alivia nuestro avance entre las estribaciones urbanas, que nos ven entrar pausada y señorialmente, como ministros que celebran un rito milenario por la rúa dos Concheiros, 100_0207San Lázaro y San Pedro hasta Porta do Camiño, por la que entramos en la ciudad vieja antiguamente amurallada, y seguimos por Casas Reais, Algalia de Arriba, plaza de Cervantes, Azabachería y plaza de la Inmaculada, entre la fachada norte de la catedral y el imponente monasterio de San Martín Pinario y, bajando a través del arco bajo el palacio arzobispal, entramos en la Plaza del Obradoiro, donde la imponente fachada catedralicia nos recibe con sus mejores galas, y los sueños se hacen gozo y en su pórtico de gloria Santiago Apóstol nos alberga.

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          Anunciado ya desde el Monte mítico, el gozo se hace presente en forma de sentimiento de culminación y de abrazo fraternal, nunca mejor dicho. Es mucho lo compartido y un abrazo gozoso es la mejor manera de sellarlo. Los peregrinos Ludovicus y Albertus llevan muchos años compartiendo cosas bajo el mismo techo y bajo el mismo cielo, y el Camino y su meta es un momento único para conmemorarlo.

          Visita al Apóstol para el abrazo tradicional y rezar en su cripta por los nuestros. Todos los familiares y amigos vienen a la mente.

100_0215          A los rincones monumentales históricos se añaden encuentros que conjuntan alegría y nostalgia a un tiempo como en ninguna otra ciudad. Los gestos y las miradas se hacen más expresivos que nunca para abrazar o sonreír, para saludar o despedir a los compañeros de camino o albergue. Cada rincón de Compostela mezcla emociones y contrastes. Unos CaminoCard-peregrinosgestos muestran la dicha efusiva de quienes entran en la ciudad como peregrinos. Otros se combinan con miradas húmedas y brillantes, y palabras de afecto que fluyen sinceras desde el corazón de quienes las pronuncian, buscando dejar eco de lo vivido. Un simple instante compartido, puede dejar una huella para siempre. El encuentro con la peregrina llorosa y su compañero son el mejor ejemplo. Nos reencontramos en la encrucijada de Rúa Franco y Fonseca, ahora no llora, sino que su rostro es alegre y su sonrisa ilumina Compostela. Nos habla en buen español con acento extranjero: “Gracias por ofrecer ayuda… solo ofrecerla sirvió mucho… había problemas familiares… ahora ya todo bien…”, improvisé unas palabras emocionadas que no se si llegue a decir o fueron solo ideas y sentimientos: “únicamente por compartir antes tu llanto y ahora tu sonrisa ha merecido la pena este Camino”.

 100_0224          Compostela ofrece mucho que ver, que sentir, que vivir, que compartir, y lo sagrado y lo profano se suceden como caras de un mismo poliedro. Desde los visitables tejados de la catedral, Compostela ofrece panorámicas únicas mientras rompe a llover y perlas de agua alimentan la piedra verdosa.

100_0327          Un momento muy especial de oración me traigo como broche. Tenía pensado dedicar al Apóstol un canto medieval desde el triforio, pero el murmullo turístico lo hace desaconsejable. Me desplazo entonces a la cripta sepulcral, ante la urna de plata. El Apóstol escuchaba atentamente. Ya antes le expresé mis sentimientos y mis oraciones como un niño grande que ha sido feliz en el Camino y quiere expresarlo a plena voz, y el Dum Pater Familias fluye entonces vibrante flotando sobre un eco corto e íntimo que ensalza cada nota y la proyecta al universo de piedra que nos envuelve:

          Dum pater familias… Rex universorum … Donaret provincias… Ius apostolorum… Jacobus Yspanias… Lux illustrat morum… Primus ex apostolis… Martir Jerosolimis… Jacobus egregio… Sacer est martyrio… Jacobi Gallecia… Opem rogat piam…Plebe cuius gloria… Dat insignem viam… Ut precum frequentia… Cantet melodiam… Herru Sanctiagu… Grot Sanctiagu… E ultreya e suseya… Deus adjuva nos… Primus ex apostolis… Martir Jerosolimis… Jacobus egregio… Sacer est martyrio… A… men…

100B0260           Termina el canto y la cripta sigue cantando un instante, hasta que se hace el silencio, un silencio sonoro que suena a paz y a sonrisa de apóstol, a eternidad de piedra, a llanto risueño de peregrina, a Camino compartido entre hermanos, a oración cantada y abrazo de amigo. El Camino no termina allí. Allí es donde empieza.

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26- Los Coros de la Catedral de Santiago de Compostela

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          La Catedral de Santiago de Compostela tuvo, en distintos momentos históricos, dos coros, el primero del año 1188 en piedra tallada, realizado por los talleres del Maestro Mateo, que perduraría hasta el año 1604, y que se desmantelaría siendo sustituido por otro de madera labrada, a su vez desmontado en 1945.

          Afortunadamente en la actualidad podemos admirar ambas obras maestras, pues una parte del coro de piedra ha sido rescatado y puede ser visitado en una de las salas del Museo de la Catedral; por su parte el coro de madera puede visitarse completamente restaurado en la iglesia de San Martín Pinario.

fig4          Como era costumbre en el diseño de muchas catedrales, la catedral compostelana dispuso en su estructura un coro que ocupaba los primeros tramos de la nave central, bajo el actual órgano, para asiento de los miembros del cabildo que ocupaba, por tanto, la zona más noble del templo, frente el altar mayor. El coro servía entonces como espacio de reunión del clero catedralicio para asistir a los oficios divinos y atender el desarrollo litúrgico.

Planta Stgo trans 3ch          La construcción del coro pétreo, a continuación de la cripta catedralicia y del pórtico de la gloria (marcados en rojo), fue realizado por el taller del maestro Mateo, por decisión del rey Fernando II en 1168; se inició una vez colocados los dinteles del Pórtico de la Gloria, hacia el año 1200 y se finalizó, junto al resto de otras acometidas por su taller (remate de la fachada occidental con la cripta y el pórtico de la gloria) en abril de 1211 en que Alfonso IX preside la consagración de la catedral románica.

 Coro Mateo-interior         Estuvo instalado en la catedral hasta 1604, fecha en la que el cabildo autorizó al arzobispo Juan de Sanclemente su derribo, para colocar otro de madera en el que la silla central correspondería al prelado, razón principal del desmantelamiento del coro de piedra. De él dejará escrito Mauro Castellá Ferrer como testigo visual antes de su derribo, que “era el más lindo Coro antiguo que había en España”. Entre 1603 y 1604 se procedía pues a la destrucción del fantástico coro pétreo, que permaneció durante varios siglos totalmente desaparecido hasta su recuperación parcial, acometida entre 1950 y 1980 a expensas de intensos trabajos y estudios de recuperación y catalogación de las piezas que se encontraban dispersas o se habían reutilizado como pavimento de partes nuevas de la catedral y su entorno.

“Leedorio” del coro del Maestro Mateo en Santiago de Compostela   act_fsr_galicia_coro_2       La magnífica obra del maestro Mateo ocupaba los cuatro primeros tramos de la nave mayor, siendo los tres primeros para a sillería y el cuarto para el “leedoiro”, una amplia tribuna que se antepone a la fachada del trascoro en la que se realizaban las lecturas litúrgicas y que desempeñó diversas funciones.

100_0301          Los estudios arqueológicos han determinado que el coro levantado por Mateo en el s. XIII tuvo las mismas dimensiones que su sustituto del siglo XVII. La sillería alta en piedra con arquearías ciegas y decoración, destinada a los clérigos de mayor dignidad dentro del cabildo, con un total de 36 asientos; la sillería baja la ocuparía el clero de menor categoría y consistiría en un sencillo banco corrido con respaldo, para otros 36 canónigos, y por tanto un total de 72 Detalle dos plafóns sobre os sitiais do coro.miembros que componían el cabildo compostelano. Sobre el banco superior se asentaban las columnas que delimitaban los asientos, además de soportar los plafones y crestería del coro. Entre las columnas delanteras y las posteriores, se tendían los braceros, decorados con arquearías caladas semejantes a los del banco. Cada asiento, seguramente, se completaba con elementos de madera, almohadas y cojines, ya que tales ornamentos se veían en pinturas y miniaturas de la época.

          El espacio constituyó un problema por las reducidas dimensiones para tantos asistentes. Además la puerta de acceso con el trascoro, que comunicaba visualmente a los fieles con el altar mayor, se vio forzada a desaparecer tras el acuerdo capitular del 2 de septiembre de 1594, al ampliar por esa parte el número de asientos del coro y por la presión que ejerció el obispo Sanclemente para que en ese lugar se colocase la silla metropolitana. Por estas dificultades el coro fue destruido entre finales de 1603 y principios de 1604 por una decisión del calbildo catedralicio, no quedando constancia del uso que siguieron las piezas de la colosal obra del Maestro Mateo.

4436669890_faf44d6d96_b          Algunas piezas del derribo se reutilizaron. Las más privilegiadas fueron las figuras de profetas, apóstoles y otros personajes del Antiguo Testamento; doce se emplearon en la Puerta Santa, construida entre 1611 y 1616, y cuando en la segunda mitad del XVII se remodeló, el número de imágenes pasó a ser de veinticuatro, y se colocaron también cuatro plafones. Por el interior de la misma puerta se dispusieron dos figuras más.

Fragmento del coro pétreo del Maestro Mateo. Museo de las Peregrinaciones. Santiago de Compostela © Ministerio de Cultura          Otras quedaron en diversos lugares de la catedral, y las más deterioradas se emplearon como material de construcción. Otras figuras salieron de la catedral, de las que dos han vuelto a su museo, otras dos están en una antigua fuente en San Pedro de Vilanova, en Vedra, lugar vinculado a las leyendas jacobeas, y dos más fueron adquiridas por el Museo Arqueológico Nacional.

Excavations in 1978 in the Obradoiro of the cathedral at Santiago. Numerous fragments of the choir were both discovered here and later during building works, both in the cathedral and in the town.          La mayoría de las piezas fueron reutilizadas en las obras de la catedral por lo que su recuperación va vinculada a reformas o excavaciones que se desarrollaron en el templo en distintos momentos cronológicos. Así López Ferreiro en 1900 recuperó diversas piezas IMGP6687y son bien conocidas las que a finales del siglo XIX colocó en la fachada de Platerías. Posteriormente en la década de 1940 e 1950 se continuaron recuperando diversas piezas durante los trabajos del doctor Chamoso Lamas. A partir de 1978, durante las obras en la escalera del Obradoiro, se recuperaron un número muy importante de piezas. Y en los años ochenta ser continuó recuperando fragmentos, siendo los últimos hallazgos registrados de 1998.    

coro-madera          El nuevo coro en madera que sustituyó al coro pétreo fue construido para resolver los conflictos de espacio. Fue obra de los escultores Juan Dávila y Gregorio Español por encargo del arzobispo Juan de Sanclemente a principios del siglo XVII, que decidió el desmantelamiento del anterior para la colocación de la cátedra arzobispal que le faltaba al anterior y para adecuarlo a las disposiciones del Concilio de Trento. Se realizó bajo diseño de Dávila con dos filas de asientos, el primero consta de treinta y cinco asientos con respaldos de figuras de medio cuerpo, y el segundo consta de cuarenta y nueve asientos con personajes de pie representando apóstoles, profetas, doctores de la iglesia, mártires y otros santos fundadores y locales. La silla arzobispal colocada en el centro del segundo piso preside el conjunto. Después de ocupar un espacio en la nave central de la catedral, en 1945 el arzobispo Tomás Muñiz Pablos Interior santiago, domingoaleman.esimpuso el criterio de que el culto solemne no podía ser privativo de los canónigos, de modo que los primeros tramos de la nave central, hasta entonces exclusivo de los canónigos, debía abrirse a los peregrinos y fieles. Se decidió entonces no se destucción, sino su desmontaje y traslado al Monasterio de San Martín Pinario y un segundo traslado al Monasterio de Santa María de Sobrado en 1973. Estos viajes tuvieron como consecuencia que se produjeran importantes daños en el conjunto de la sillería, por lo cual en el año 2002 se decidió proceder a su restauración y su montaje nuevamente en el Monasterio de San Martín Pinario.

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20- Conmemoración de la Aparición de Santiago Apóstol

 Templo         Cuando en la Cofradía de Santiago de Madrid, de la antigua Parroquia de Santiago y San Juan Bautista del viejo Madrid de los Austrias, decidimos poner en marcha un plan de reactivación de su funcionamiento, pusimos en marcha, entre otras cosas, unas jornadas culturales centradas en el Culto Jacobeo y el Camino de Santiago. Al buscar la fecha más idónea pensamos en una de las festividades del apóstol Santiago, y elegimos la del 23 de Mayo como referencia de nuestras jornadas, dado que fue precisamente un viernes 23 de Mayo la inauguración de nuestro primer ciclo de jornadas.

          El 23 de Mayo es “La Conmemoración de la Aparición de Santiago Apóstol”, acontecimiento, aunque legendario, no tan popular como la festividad del 25 de Julio, día grande del Apóstol Santiago, o el 30 de diciembre, festividad de su traslación.

img52f208618696b          Para explicar de modo resumido el significado de esta fecha, recurro al escrito de mi buen amigo Cayetano Martínez Rodríguez, Secretario de la Asociación de Amigos del Camino de Sevilla, que él mismo considera un “refrito” de sus primeros años como secretario a partir de diversas fuentes y algo de cosecha propia que le sirvió para elaborar su artículo sobre las festividades del Santo en la revista “Peregrino”, como fruto de su empeño por reivindicar las fiestas de Santiago, y acaso ésta sea la más denostada por manipulaciones histórico-políticas, pero que al fin y al cabo es acervo jacobeo.

 CONMEMORACIÓN DE LA APARICIÓN DE SANTIAGO APÓSTOL

Detalle de Santiago en la Batalla de Clavijo (1885). Casado del Alisal. Iglesia de San Francisco el Grande de Madrid (España).   La batalla de Clavijo, una de las más célebres batallas de la Reconquista, se habría producido en el denominado Campo de la Matanza, en las cercanías de Clavijo, La Rioja (España), fechada el 23 de mayo del año 844. Sus características míticas (la intervención milagrosa del apóstol Santiago), su condición de justificación del Voto de Santiago, y la revisión que desde el siglo XVIII supuso la crítica historiográfica de Juan Francisco Masdeu; la han hecho ser considerada en la actualidad más bien una batalla Santiago en la batalla de Clavijo. Pablo de San Leocadio (1513-1518). Iglesia de San Jaime, Vila Real (Castellón)legendaria, cuya inclusión en las crónicas se debería al arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada, y que incluiría, mezclándolos y mixtificándolos, datos de otras batallas de diferentes momentos y localizaciones, aunque es en grandes rasgos, la mitificación de la batalla de Albelda. No obstante, la batalla siguió siendo celebrada como un elemento de conformación de la historia nacional española. También es la referencia histórica que Enrique IV y posteriormente el resto de Jefes de Estado han empleado para la creación y confirmación de privilegios al Antiguo e Ilustre Solar de Tejada, único señorío que se ha mantenido desde entonces hasta la actualidad.

Cien doncellas Betanzos    La batalla tendría su origen en la negativa de Ramiro I de Asturias a seguir pagando tributos a los emires árabes, con especial incidencia en el tributo de las cien Doncellas. Por ello las tropas cristianas, capitaneadas por Ramiro I, irían en busca de los musulmanes, con Abderramán II al mando, pero al llegar a Nájera y Albelda se verían rodeados por un numeroso ejército árabe formado por tropas de la península y por levas provenientes de la zona que correspondería actualmente con Marruecos, teniendo los cristianos que refugiarse en el castillo de Clavijo en Monte Laturce. Las crónicas cuentan que Ramiro I tuvo un sueño en el que aparecía el Apóstol Santiago, asegurando su presencia en la batalla, seguida de la victoria. De acuerdo con aquella leyenda, al día siguiente los ejércitos de Ramiro I, animados por la presencia del Apóstol montado en un corcel blanco, vencieron a sus oponentes.

El Castillo de Clavijo en La Rioja

    Tradicionalmente, en este día, las organizaciones relacionadas con el Apóstol Santiago, ofrecían un ‘voto’ dentro de una misa oficiada a tal efecto, y la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago aún mantiene esta festividad entre sus cultos.

Santiago Matamoros. Francisco Rizzi. Parroquia de Santiago y San Juan Bautista de Madrid    El día 25 de mayo en la ciudad de Calahorra el rey dictaría el voto de Santiago, comprometiendo a todos los cristianos de la Península a peregrinar a Santiago de Compostela portando ofrendas como agradecimiento al Apóstol por su intervención. Con este suceso, el apóstol se convirtió en símbolo del combate contra el islam, siendo reconocido desde entonces como Santiago Matamoros.

    El motivo de la creación de esta tradición habría sido animar a la población a luchar contra los musulmanes, para poder contrarrestar el espíritu de guerra santa con la que luchaban estos y que les conseguía el Paraíso.

    La primera crónica que cita esta legendaria aparición fue narrada (hacia 1243) por Rodrigo Jiménez de Rada, obispo de Osma y arzobispo de Toledo. Buen Camino.

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25- El Enigma Compostelano.

Charla "El Enigma Compostelano" dadp en la sala Civicam de Pamplona el 12-5-2016          El Enigma Compostelano, para mí, es simultáneamente el nombre de una conferencia o charla que ofrezco al mundo de las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago y entidades jacobeas, a la par que un libro donde sintetizo mi análisis de la Tradición Jacobea.

Plaza del obradoiro totalmente ocupado de presencia humana en un acto público          El asunto nació en 1999, último año santo del siglo XX, en que el Coro de la Comunidad de Madrid, del que soy miembro como bajo cantante y como archivero, fue contratado para interpretar algunas obras musicales en Santiago de Compostela, entre ellas recuerdo con agradable impacto un macro-concierto con Plácido Domingo en la monumental Plaza del Obradoiro que, espectacularmente, se había convertido toda ella en un gigantesco patio de butacas que se llenó hasta la bandera. Fue muy emocionante contemplar aquel espectáculo como asistente de excepción ante la atenta mirada de la fachada catedralicia y del mismísimo Apóstol Santiago.  

          Las plazas hoteleras de Santiago estaban, como la plaza del Obradoiro, 35613-ef0-110totalmente ocupadas, por lo que el Coro había sido hospedado en un hotel de Padrón, a algo más de 20 km. Allí cayó en mis manos, por casualidad, un panfleto del Xacobeo´99, con escritos que llevaban el sello de un tal José Antonio de la Riera, IMG_20160516_172642que obtuve en un despacho rústico improvisado en las calles de Padrón, que hablaba del Camino Portugués. Quiso el devenir de las cosas que el señor de la Riera llegara a ser uno de mis grandes amigos hechos a través del Camino de Santiago. Y descubrí con asombro que En el Santiaguiño do Monte de PadrónPadrón y el contiguo Iria Flavia, eran la cuna de la tradición jacobea. Visité el pedrón bajo el altar de la iglesia parroquial de Santiago donde dice la tradición que fue amarrada la barca que trajo los restos apostólicos, subí al Santiaguiño do monte donde se dice que predicó el apóstol, contemplé la colegiata de Santa María desde donde partió el obispo Teodimiro avisado por la visión de unas luminarias que indicaban el lugar donde se hallaba escondido el sepulcro apostólico.

img_00041          Todo se conjugaba para hacer, cuando menos, la última etapa del Camino Portugués entre Padrón y Santiago. Al llegar a la Catedral como peregrino y ver la figura sedente de Santiago en el Pórtico de la Gloria, al ver bailar el prodigioso botafumeiro de un lado a otro de la catedral ante el camarín del apóstol bajo los impulsos del grupo de tiraboleiros, y al postrarme ante la urna de plata que conservan sus restos sagrados del evangelizador de Hispania, me vino a la mente la gran pregunta: ¿que hay de realidad y de mito en todo esto?, y sentí que el mismo apóstol Santiago me indicaba una labor que cumplir. Aunque aquel día fue para mí emocionante, he de precisar que la decisión de estudiar y revisar la temática jacobea no era el fruto de sentimientos extraordinarios, fascinado por las emociones del peregrino recién llegado a Santiago, sino la sensación de compromiso y de labor a realizar con rigor y visión desprejuiciada por un instinto personal que ya antes había aplicado a otros temas que me interesaron con especial énfasis.

          Mis primeras consultas apuntaban a la propuesta que la presencia de Santiago en España carecía de todo soporte histórico y que era el resultado de una mera leyenda piadosa fruto de un montaje eclesiástico y una manipulación militar para situar en ese rincón de la vieja Hispania los restos de uno de los apóstoles favoritos de Cristo. Los libros de historia o no decían nada o lo dejaban todo en una quimera, o lo planteaban como el resultado del oportunismo; las revistas y artículos miraban el fenómeno con más ojos turísticos y comerciales que otra cosa; y los programas ocultistas de radio, televisión y prensa, hablaban de los verdaderos antecedentes paganos precristianos del fenómeno y miraban con sorprendente crédito a un tal Prisciliano que mencionaban como auténtico ocupante del sepulcro compostelano. Todo mezclado con referencias templarias, juegos de oca, sabias marcas de canteros y todo un mundo de verdades escondidas y mensajes ocultos que había que aprender a interpretar siguiendo el sabio camino de los iniciados en las verdades secretas que por supuesto la iglesia se había esforzado en esconder durante siglos.  

 693686         Lo más significativo para mí fue desentrañar que uno de los libros más emblemáticos de Historia de España, como el tratado de Menéndez Pidal, encerraba la teoría más errónea y falsa que se ha escrito sobre Tradición Jacobea que, incomprensiblemente, difunde una vieja  equivocación como si fuera una verdad recién salida del horno, cuando lo cierto era que se trata de un error total sobre el tema. El libro, como otros muchos de historia y geografía, estaba en mis estanterías gracias a la condición de historiadora de mi mujer, en la especialidad de historia medieval. Aquello sirvió para hacer borrón y cuenta nueva en mis pesquisas, y desconfiar de los planteamientos más difundidos por la pseudociencia, que proponían, al ritmo de los criterios de la Nueva Era, que la vieja tradición apostólica como una quimera fruto de la querencia, la manipulación la falsificación y el engaño, y surge una verdad nueva animada con un espíritu supuestamente renovador que finalmente resulta ser un sensacionalismo vacío de contenidos objetivables.

 IMG_20160517_172427         Fue entonces cuando acudí a los viejos artículos de las revistas descatalogadas, a las librerías de viejo que guardaban planteamientos desde perspectivas más reales para acontecimientos tan antiguos que deben huir de la interpretación y la querencia, a adquirir algunos libros que solo encontré en algunas librerías compostelanas y que curiosamente muy poca gente compraba.

IMG_20160517_173417 (3)          Han sido unos años de intenso estudio, de búsqueda de artículos y libros descatalogados, de adquisición de libros especializados, de estudio de las visiones y planteamientos favorables o contrarios a la tradición apostólica, y a veces de traducción de textos en otros idiomas que me permitía un conocimiento de primera mano, intercalando no pocas consultas y entrevistas en vivo con algunos especialistas en una u otra materia.

          El resultado, después de algunos ensayos previos siempre abiertos a actualizaciones y mejoras, no es un amplio tratado que hubiera resultado árido y agotador al lector, sino un librito de lectura sencilla y cercana que quiere ser una síntesis multidisciplinar de los antecedentes del fenómeno jacobeo que, contradictoriamente se ve hoy como algo lejano y casi ajeno a la peregrinación y a la vivencia del Camino de Santiago que a menudo se entiende más como una experiencia personal y emocional que como un fenómeno que merece estudiarse y conocer sus orígenes. No está planteado como la propuesta de certezas irrefutables, sino como el planteamiento de criterios de verosimilitud que, basándose en la confluencia de perspectivas multidisciplinares, permite sugerir conclusiones válidas y constructivas.

          Creo que el libro, por su visión abierta y multidireccional es oportuno y necesario, porque permite acercarse de modo resumido y simplificador a perspectivas complejas muy difícil de abordar con cierto rigor en un solo texto.

          Quien osa dar su visión sobre algo se expone, como es lógico, a la aceptación de unos y la crítica de otros. Acepto ambas desde mi convicción en un planteamiento sincero que quiere hacer una propuesta sin imponer nada. Cada vez con más frecuencia la vida nos propones disyuntivas que conviene que sean bien conocidas e informadas en sus detalles antes de darlas por resueltas, ya sera provisional o definitivamente.

13239995_1022959417797975_2795993346852439977_nPor eso me atrevo a sugeriros su lectura, como modo de informarse bien de datos que no podían encontrarse juntos en un mismo texto. Que cada uno tome su propia conclusión, ya sea para aceptar mis propuestas o para rechazarlas. En ambos casos daré por bueno mi esfuerzo. Si os apetece la idea, podéis adquirir el libro solicitándolo a la Cofradía de Santiago de Madrid, con sede en la histórica parroquia de Santiago y San Juan Bautista, en el viejo Madrid de los Austrias, que ofrece a los peregrinos la credencial del Camino de Santiago. En esta dirección os dirán como obtenerlo:    cofradia@santiagoysanjuan.org

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