OBJETIVOS DEL TRABAJO

Rudesindus          Entre  la postura apriorística de la ciencia histórica y los planteamientos especulativos de los esotéricos, es necesario un estudio de la Tradición Jacobea como origen del Camino de Santiago. El propósito del trabajo es el estudio de sus fuentes para ver si contiene indicios o criterios de verosimilitud, o es una falsedad arropada en el transcurso de la Historia.

          Aunque incluyendo ampliaciones y complemento grafico adicional, todo lo aquí publicado relativo a Tradición Jacobea y sus criterios de verosimilitud, fue editado en el número 7 de la revista Rudesindus de 2011.

          Junto a este objetivo prioritario de este blog iré incluyendo otros muchos temas complementarios, como breves relatos literarios, artículos musicales, diarios de peregrinación, personajes de la historia jacobea, conformando un mosaico temático que pueda ser del gusto del peregrino del Camino de Santiago.

          Y si este Blog resulta de tu agrado, te invito a regristarte y a que lo des a conocer entre tus contactos que puedan estar interesados.

 

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36- La Vía Láctea un mito que ignora el conocimiento

 


      La Vía Láctea es la galaxia lineal-espiral que alberga nuestro sistema solar. El significado de su nombre es el de Camino de Leche, y la mitología griega lo interpreta como la leche derramada por la diosa Hera al negarse a amamantar a Heracles, aunque ya desde los tiempos antiguos en que el logos se empieza a diferenciar del mito, Demócrito la concibe como un conglomerado estelar cuya suma lumínica produce esa franja blanquecina en dirección este-oeste que se percibe en las noches despejadas, la misma orientación del Camino de Santiago, motivo por el cual se ha identificado ampos conceptos surgiendo de esta interpretación la denominación de Camino de las Estrellas, que ha contribuido poderosamente a mitificar la peregrinación jacobea.

          Fue el Códice Calixtino del siglo XII, en el capítulo I de su libro IV, donde se difunde la idea de que el Emperador Carlomagno, informado en sueños por el propio Apóstol Santiago, establece una relación entre el Camino de Santiago y la Vía Láctea, siendo la señal del cielo que indica el lugar en donde se ocultaba la tumba del Apóstol Santiago, entonces ignorado, una franja que puede verse en toda Europa en dirección al extremo occidental del continente, precisamente en las tierras hispanas de Galicia, donde se encontraba el Finisterre del mundo conocido. Por eso el imaginario popular europeo encuentra una gran vinculación entre el fenómeno estelar y el Camino de Santiago, ya antes del descubrimiento del sepulcro, lo que contribuyó poderosamente a la interpretación medieval en todo el mundo cristiano de que el seguimiento del indicador estelar marca la ruta del Camino de Santiago hasta el sepulcro apostólico, cuyo descubrimiento también se relaciona legendariamente con un fenómeno estelar. La antigua idea de distintas culturas de camino hacia occidente y la vieja mitología grecolatina, encuentran así una interpretación a la orientación de esa sugestiva visión luminosa que, por su forma alargada como un camino, da un legendario alcance a la visión del Códice Calixtino en el imaginario colectivo de la Europa medieval del siglo XII, viéndola como la senda que orientaba a los peregrinos en las noches cuando transitaban las tierras septentrionales de la península ibérica, con el fuerte simbolismo de creer que esa señal luminosa era marcaba por el mismo Apóstol Santiago a los peregrinos en dirección a su sepulcro. Otras interpretaciones medievales que alimentaban la fuerza de este simbolismo es ver en este camino estelar el tránsito que debían salir las almas de los ancestros hacia su salvación, lo que transmite una intensificación sin límites entre la peregrinación y el más allá.

          Una persona que hiciera el “Camino de las Estrellas” y quisiera llegar a Santiago de Compostela siguiendo la dirección marcada por la Vía Láctea puede hacerlo con precisión entre los días 20 de enero y 20 de febrero, y en concreto a la una de la tarde si la luz nos permitiera verla. Si entramos en valoraciones astronómicas, nuestro planeta es punto minúsculo entre miles de millones de estrellas que forman esa Galaxia que desde tierra vemos como esa una franja luminosa que llamamos “Vía Láctea” dentro de la cual está en continuo movimiento girando sobre sí mismo y orbitando alrededor de Sol, de modo que solo durante determinadas horas del día y periodos del año y en determinadas franjas y regiones del planeta estamos justo “debajo” de la Vía Láctea. En determinado periodo del año y a una determinada hora de la noche una persona que se encamine hacia Galicia en dirección Oeste verá la franja de la Vía Láctea en vertical orientada hacia Galicia (no solo Compostela). Pero esto mismo ocurre en otros puntos del planeta con respecto a otras localidades o lugares. No hay pues una relación especial entre el Camino de Santiago y la Vía Láctea mayor que otros lugares del planeta, porque la Tierra toda está inmersa en esta Galaxia “madre”.

          No hay, por tanto, una relación específica entre Camino de Santiago ni ningún otro camino ni circunstancia terrestre con la Vía Láctea, si no es la que deriva de un mito más allá del tiempo y del espacio que la tradición y la querencia se complacen en mantener.

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39- Pero Meogo y el ciervo como símbolo amoroso

          Poeta galaicoportugués del que apenas se conocen datos biográficos, aunque se asume que fue un juglar gallego del siglo XIII; algunos especulan que fuese juglar-clérigo, interpretando el origen de su apellido. La prueba indirecta de la imitación literaria de una cantiga de don Denis («Levantou-s’a velida») de la quinta cantiga de Pero Meogo, («Levou-s’a louçana, levou-s’a velida»), parecen situarlo, no en el reinado de don Denis (1279-1325) como se pensó en principio, sino en el de Alfonso X el sabio (1252-1284) y Alfonso III de Portugal (1248-1279), es decir, en el tercer cuarto del siglo XIII, momento de los trovadores más conocidos, como Nuno Fernandez Tomeol, Meendinho, Martin Codax y Joham Zorro, momento de madurez y maestría técnica en que encaja bien Pero Meogo. Analizando el Tumbo C de la catedral de Santiago, José Antonio Souto Cabo cree objetivo identificarlo en Petrus Moogus, registrado en 1260 y 1261, como clérigo-presbítero en la parroquia de S. Simão de Ons de Cacheiras (Teo), en las inmediaciones de Compostela, de donde sería natural, en donde aparece asociado a otros clérigos de ámbito trovadoresco, que permite incluirle en los encuentros entre juglares, segreles y trovadores que solían producirse en la ciudad del Apóstol. Es una propuesta plausible y documentada que requiere más investigación.

          Los cancioneros galaico-portugueses conservan nueve cantigas de amigo con el nombre de Pero Meogo, en donde lo más diferenciador son sus escenas amatorias de ciervos en fuentes a las que acuden, donde el ciervo simboliza la virilidad, la fuente la fertilidad, con un mensaje global sentimental en que predomina el deseo sexual. Para esta singular combinación del motivo del ciervo/amante y la necesidad de ofrecer una excusa a la madre de la amada se ha acuñado un género distintivo como el de cantigas de cazador, en donde el ciervo representa al amante añorado. Se trata de poemas que combinan la lírica más emocional y erótica con un extraordinario refinamiento formal y simbólico, por lo que han sido considerados como auténticas cumbres en su género.

          De la producción de este autor, nos llegan las nueve cantigas contenidas en el cancionero de la Vaticana (números 789 a 797) y en el de Colocci-Brancuti (números 1184 a 1192) dispuestas en ambos cancioneros en el mismo orden, y su poesía se ha considerado a medio camino entre la narrativa y la lírica. Hay consenso entre los críticos de su obra en entender que sus nueve cantigas son un conjunto narrativo sobre una historia de amor en forma lírica con una unidad estilística, y con una secuencia de acción que conforma un pequeño drama, con tiempo, espacio, personajes y acción dramática. Cabe incluso imaginar una escenificación teatralizado de las cantigas de Meogo, pues se percibe una estrategia teatral que alterna elementos que van de lo lírico a lo dramático, de lo elegíaco a lo humorístico, de lo erótico a lo sentimental, como un divertimento erótico festivo en crítica a los códigos morales de la época.

          Cantiga I. Planteamiento.
          En esta primera cantiga se inicia la trama argumental como un conflicto sentimental al haber concertado un encuentro con el amado (amigo) en la fuente donde los ciervos van a beber, pero al que la amiga dice que no acudirá por obediencia a la madre que quiere proteger la virginidad de su hija, y a pesar del enojo del amigo. Domina una tensión dramática entre madre e hija, con el dilema entre la obediencia materna y la promesa hecha al amigo. El ciervo es aquí símbolo del sexo masculino, y por tanto, del enamorado, y la fuente juega un papel femenino, receptivo, como espacio de encuentro amoroso. Se intuye la mentira simulada con el significado de que por encima de las convenciones sociales, está el deseo de ir adonde el amigo la espera.

1. O meu amig’, a que preito talhei,
con vosso medo, madre, mentir-lh’-ei:
e, se non for, assanhar-s’-á.

Talhei-lh’eu preito de o ir veer
ena fonte u os cervos van bever:
e, se non for, assanhar-s’-á.

E non hei eu de lhi mentir sabor,
mais mentir-lh’-ei con vosso pavor:
e, se non for, assanhar-s’-á.

De lhi mentir nen un sabor non hei;
con vosso med’a mentir-lh’haverei:
e, se non for, assanhar-s’-a.

1. A mi amigo, al que estoy obligada,
por miedo a vos, madre, tendré que mentirle:
y si no voy, se enfadará conmigo.

Le prometí que lo iba a ver
a la fuente, donde los ciervos van a beber:
y si no voy, se enfadará conmigo.

Y no encuentro yo en mentirle placer,
pero he de mentirle por miedo a vos:
y si no voy, se enfadará conmigo.

En mentirle ningún placer encuentro,
por miedo a vos tendré que mentirle:
y si no voy, se enfadará conmigo.

          Cantiga II. Despecho
          En la cantiga segunda continúa el monologo y descubre que la hija mentía al decir que no iría al encuentro con el amado, pero confiesa que fue él quien no acudió, con la consecuente espera y despecho de la amiga tanto por el desaire del amigo como por la conciencia de haber desobedecido a la madre en vano. Predomina el resentimiento en su orgullo femenino por no asistir el amado a la cita convenida, siendo ella tan hermosa y siendo el lugar de encuentro tan apacible e idílico. Interpreta como una burla que el amante la tome por tonta, y enseguida se expresa una impaciente ansiedad por la espera en que se detecta que la hija está perdidamente enamorada del amigo.

2. Por mui fremosa que sanhuda estou
a meu amigo, que me demandou
que o foss’eu veer
a la font’, u os cervos van bever.

Non fac’eu torto de mi lh’assanhar,
por s’atrever el de me demandar
que o foss’eu veer
a la font’, u os cervos van bever.

Afeito me ten ja por sandía,
que el hoje non ven, mas envía
que o foss’eu veer
a la font’, u os cervos van bever.

2. Muy hermosa pero ensañada estoy
con mi amigo, que me pide
que yo lo vaya a ver
a la fuente, donde los ciervos van a beber.

No hago mal en enfadarme con él
por atreverse a pedirme
que yo lo vaya a ver
a la fuente, donde los ciervos van a beber.

Seguro que me tiene por tonta,
él hoy no viene mas pretende
que yo lo vaya a ver
a la fuente, donde los ciervos van a beber.

          Cantiga III. Distanciamiento
          Queda sobrentendido el acuerdo de una nueva cita, a la que ahora será ella quien no acuda, no tanto para cobrarse el desplante recibido como por despertar celos en el amado, en actitud de distanciamiento para conseguir una evidencia a la propuesta de su amor que todavía no se ha visto correspondido, y avivar el amor por la pena de la ausencia. En las dos primeras estrofas la hija declara a la madre como su más cercana confidente, con cierto aire de triunfo, que el amigo va herido de amor por ella, aunque pronto vacila su convicción al plantear la duda del riesgo de huida del amado o su posible muerte en el mar, que supondría su pérdida definitiva. Se ve el mar como hostil que impone la separa del amado o que se lo arrebata. Quizá el amigo se embarque desafiando la muerte guerreando contra el moro. Es la madre quien a continuación interviene previniendo a la hija del riego de engaño, rememorando su propia experiencia en que también ella amó a un amigo que se fingió apenado como ardid para alcanzar su objeto.

3. —Tal vai o meu amigo, con amor que lh’eu dei,
come cervo ferido de monteiro del-Rei.

Tal vai o meu amigo, madre, con meu amor,
come cervo ferido de monteiro maior.

E, se el vai ferido, irá morrer al mar;
si fará meu amigo, se eu del non pensar.
…………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………

—E guardade-vos, filha, ca ja m’eu atal vi
que se fez mui coitado, por guaanhar de min.

E guardade-vos filha, ca ja m’eu vi atal
que se fez mui coitado, por de min guaanhar.

3. —Así va mi amigo con el amor que le di,
como ciervo herido por montero del rey.

Así va mi amigo, madre, con mi amor,
como ciervo herido por montero mayor.

Y, como va herido, irá a morir al mar;
así hará mi amigo, si yo no pienso en él más.

…………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………

—Tened cuidado hija, que yo esto ya lo he visto,
se hace el cuitado para ganar mi confianza.

Tened cuidado hija, que yo ya me vi en esto,
se hace el cuitado para mi confianza ganar.

          Cantiga IV. Lamento
          El distanciamiento propuesto desata en esta cuarta cantiga un sentimiento de pesadumbre en la amante, un sentimiento de desolación inesperada por la ausencia del amado, por lo que se dirige a las ciervas solicitando su consejo ante el temor aflictivo de una demora incierta y prolongada. Es la cantiga de la queja o lamento, en que la amante invoca a quienes en la naturaleza por sintonía pueden ser capaces de hacerse eco de su dolor.

4- Ay, cervas do monte, vinvos preguntar,
foyss’o meu amigu, e se ala tardar,
qué farey, velidas!

Ay, cervas do monte, vínvolo dizer,
foyss’o meu amigu, e querría saber
qué faría, velidas!

4. Ay, ciervas del monte, vine a preguntaros:
se fue mi amigo, y si allá se demora,
¡qué haré, hermosas!

Ay, ciervas del monte, vine a decíroslo,
se fue mi amigo y quería saber
¡qué haré, hermosas!

          Cantiga V. Expectación.
          Al fin hay noticias del amigo y como excepción especial un narrador nos cuenta que la amada, ante la expectante llegada del amado, se esmera en prepararse para recibirle, yendo a la fuente a lavar sus cabellos e inmersa en desbordante felicidad que impregna toda la cantiga. Esta quinta cantiga que Pero Meogo sitúa en el centro de su cancionero, concluye con dos estrofas que encierran el secreto alegórico de la acción: El amigo se identifica en el ciervo montaraz, que acude a la fuente de agua clara. Pero en contraposición a la actitud apacible de la doncella, llevado de impetuosa e impaciente fogosidad, resuella y escarba con sus pezuñas el fondo y revuelve el agua, sugiriendo claramente la acometividad sexual masculina. El tema del encuentro amoroso queda nuevamente replanteado inmerso en alusiones eróticas.

5. Levou-s’a fremosa, levou-s’a velida,
vai lavar cabelos, na fontana fría,
leda dos amores, dos amores leda.

Levou-s’a fremosa, levou-s’a louçana,
vai lavar cabelos, na fría fontana,
leda dos amores, dos amores leda.

Vai lavar cabelos, na fontana fría,
passou seu amigo, que lhi ben quería,
leda dos amores, dos amores leda.

Vai lavar cabelos, na fría fontana,
passa seu amigo, que a muit’amava,
leda dos amores, dos amores leda.

Passa seu amigo, que lhi ben quería,
o cervo do monte a augua volvía,
leda dos amores, dos amores leda.

Passa seu amigo, que a muit’amava,
o cervo do monte volvía a augua,
leda dos amores, dos amores leda.

5. Se levantó la hermosa, se levantó bellida,
se va a lavar el pelo en la fontana fría,
alegre de amores, de amores alegre.

Se levantó la hermosa, se levantó lozana,
se va a lavar el pelo en la fría fontana,
alegre de amores, de amores alegre.

Se va a lavar el pelo en la fontana fría,
pasa su amigo, que bien la quería,
alegre de amores, de amores alegre.

Se va a lavar el pelo en la fría fontana,
pasa su amigo que mucho la amaba,
alegre de amores, de amores alegre.

Pasa su amigo, que bien la quería,
el ciervo del monte el agua movía,
alegre de amores, de amores alegre.

Pasa su amigo, que mucho la amaba,
el ciervo del monte movía el agua,
alegre de amores, de amores alegre

          Cantiga VI. Dicha por el retorno
          En esta cantiga la propia amante expresa un sentimiento de felicidad colmada por la presencia del amado, evocando su amor. Si en la cantiga cuarta la desolada amante invoca a las ciervas del monte, ahora, rebosante de sentimiento amoroso, se complace en rememorarlo en comunión con las criaturas más cercanas, evocando la fogosidad de “os cervos bravos” frente al remansa de receptividad femenina de las ciervas, de modo apasionado y en estrecha asociación con el emotivo escenario y con una evidente carga erótica en que se desprende una predisposición de la amada a someter su libertad a la voluntad del amigo, aunque finalmente con un velado reproche de que el amigo pasara sin acercarse a ella. La amante, madura de amor, está a punto de sucumbir, pero la unión camal aún no se ha consumado, aunque la entrega parece inminente.

6. Enas verdes hervas,
vi anda-las cervas,
meu amigo.

Enos verdes prados,
vi os cervos bravos,
meu amigo.

E con sabor delas
lavei mias garcetas,
meu amigo.

E con sabor d’elos
lavei meus cabelos,
meu amigo.

Des que los lavei,
d’ouro los liei,
meu amigo.

Des que las lavara,
d’ouro las liara,
meu amigo.

D’ouro los liei
e vos asperei,
meu amigo.

D’ouro las liara
e vos asperara,
meu amigo.

6. En las verdes hierbas,
vi andar a las ciervas,
amigo mío.

En los verdes prados,
vi a los ciervos bravos,
amigo mío.

Y disfrutando de ellas
lavé mis trenzas,
amigo mío.

Y disfrutando de ellos
lavé mis cabellos,
amigo mío.

Después de lavarlos,
con oro los trencé,
amigo mío.

Después de lavarlas,
con oro las trenzaba,
amigo mío.

Con oro los trencé
y os esperé,
amigo mío.

Con oro las trenzaba
y os esperaba,
amigo mío.

          Cantiga VII. Entrega inminente.
          La inminencia de la consumación es ahora el motivo del encuentro entre hija y madre, y la situación conflictiva entre ellas se hace más tensa. La madre intuye la situación y representa la amonestación reflexiva que busca detener o retardar el desenlace, pues desea la seguridad de la hija, mucho mejor garantizada a través del matrimonio, aunque en el fondo consciente de que la suerte está echada, una suerte querida y aceptada. Se entrevé que el enlace del sacramento no parece posible por diferencia social de las partes y quizás también alguna lejana añoranza del autor. No obstante la hija intenta justificarse ante la madre. La cantiga es un monologo en que supone que la madre está presente, y en que la hija pregunta a la madre y tal vez a sí misma si el amigo podría hablar con ella en su presencia, deduciéndose que el impedimento no sería sólo para el amado, sino también, y quizá aún en mayor medida, para la amante. Se trata, pues, de una pregunta que intuye una negativa, por lo que la hija termina por declarar su decisión irrevocable de acudir a la fuente donde van los ciervos del monte, anunciando que la entrega es inminente.

7. Preguntar-vos quer’eu, madre,
que mi digades verdade,
se ousará meu amigo
ante vós falar comigo.

Pois eu migu’hei seu mandado,
querría saber de grado,
se ousará meu amigo
ante vós falar comigo.

Irei, mia madre, a la fonte,
u van os cervos do monte,
se ousará meu amigo
ante vós falar comigo.

7. Preguntaros quiero yo, madre,
que me digáis la verdad:
¿se atreverá mi amigo
ante vos a hablar conmigo?

Ya que recibí su recado,
querría saber de grado:
¿se atreverá mi amigo
ante vos a hablar conmigo?

Iré, madre mía, a la fuente,
a donde van los ciervos del monte.
¿se atreverá mi amigo
ante vos a hablar conmigo?

          Cantiga VIII Conclusión.
          En esta cantiga la madre, hasta ahora como trasfondo mudo, entra en escena. La decisión anunciada por la hija se ve confirmada ahora por la madre y la consecuencia es un hecho: la virginidad perdida. La madre reprocha resignadamente a la hija desoír su consejo. Como mujer experimentada y quizá antaño en situación similar a la de la hija hogaño, se solidariza con ella como fatal repetición del suyo.

8. Fostes, filha, eno bailar
e rompestes i o brial:
poi-lo cervo i ven,
esta fonte seguide-a ben,
pois o namorado i ven.

Fostes, filha, eno loír
e rompestes i o vestir:
poi-lo cervo i ven,
esta fonte seguide-a ben,
pois o namorado i ven.

E rompestes i o brial,
que fezestes ao meu pesar:
poi-lo cervo i ven,
esta fonte seguide-a ben,
pois o namorado i ven.

E rompestes i o vestir,
que fezestes a pesar de min:
poi-lo cervo i ven,
esta fonte seguide-a ben,
pois o namorado i ven.

8. Fuiste, hija, y con el bailar
rompiste el brial:
ya que el ciervo de allí viene,
esta fuente seguidla bien,
ya que el enamorado de allí viene.

Fuiste, hija, y con el roce
rompiste el vestido:
ya que el ciervo de allí viene,
esta fuente seguidla bien,
ya que el enamorado de allí viene.

Y rompiste allí el brial,
lo hiciste a mi pesar!:
ya que el ciervo de allí viene,
esta fuente seguidla bien,
ya que el enamorado de allí viene.

Y rompiste allí el vestido,
lo hiciste a pesar de mí!
ya que el ciervo de allí viene,
esta fuente seguidla bien,
ya que el enamorado de allí viene.

Cantiga IX.
Cantiga dialogada entre madre e hija que constituye una dramatización de la mentira por amor y en la que Pero Meogo culmina su arte poético. La madre que abre y cierra el diálogo es la parte más importante del coloquio. No es una madre confidente que se limita a escuchar las quejas amorosas de la hija, sino que interviene activamente inquiriendo y apelando a la hija, y es su actitud lo que desencadena la respuesta de la hija. Es pues un dialogo a dos bandas entre posturas contrarias. Entre las intervenciones se intercala el estribillo o refrán, que no pronuncia nadie del diálogo sino que indican al lector desde el principio que la madre sabe que la hija miente. La madre interpela a su hija “bella y joven”, dulcificando su interrogatorio con un toque afectivo en la primera estrofa llamándola bella y en el segundo lozana, revelan afecto y complicidad así como preocupación por su bisoñez, con el expresivo recurso literario del paralelismo. La hija responde reconociendo su retraso, e insertando aquí la figura retórica del ciervo, que ha enturbiado el agua y ha tenido que esperar para recogerla, para improvisar una explicación falaz que implica evidentes connotaciones amorosas y que reitera para dar más consistencia al argumento y al retraso. Lo que da la madre entonces no es una respuesta sino una reflexión sobre su sospecha que refleja amargura y decepción por verse mentida por la hija, a la que siente alejada de su control maternal que ve sustituida por el del amado. La madre, en esta cantiga que cierra el ciclo de las precedentes.

9. —Digades, filha, mia filha velida:
porque tardastes na fontana fría?
Os amores hei.

Digades, filha, mia filha louçana:
porque tardastes na fría fontana?
Os amores hei.

—Tardei, mia madre, na fontana fría,
cervos do monte a augua volvían.
Os amores hei.

Tardei, mia madre, na fría fontana,
cervos do monte volvían a augua.
Os amores hei.

—Mentir, mia filha, mentir por amigo!
Nunca vi cervo que volvess’o río.
Os amores hei.

Mentir, mia filha, mentir por amado!
Nunca vi cervo que volvess’o alto.
Os amores hei.

9. —Decidme, hija, hija mía bellida:
¿por qué tardaste en la fontana fría?
Amores tengo.

Decidme hija, hija mía lozana:
¿por qué tardaste en la fría fontana?
Amores tengo.

—Tardé, madre mía, en la fontana fría,
ciervos del monte el agua movían.
Amores tengo.

Tardé, madre mía, en la fría fontana,
Ciervos del monte movían el agua.
Amores tengo.

—Mentir, hija mía, mentir por amigo!
nunca vi ciervo que moviese el río.
Amores tengo.

Mentir, hija mía, mentir por amado!
nunca vi ciervo que moviese el alto.
Amores tengo.

En las cantigas de Pero Meogo hay una emoción creadora que surge de la llama del deseo y su impulso vivo e irreprimible con un discurso poético de tono melancólico y un ritmo musical que las hace intemporales.

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27- Cornelio el centurión y la Translatio a Hispania

          Un personaje bíblico cuya importancia en la Tradición Jacobea tiene singular relevancia es el Centurión Cornelio, por encarnar como ningún otro el giro absoluto de la naciente iglesia que señala la diferencia con la tradición judaica: la apertura a los gentiles, que marca el verdadero nacimiento del cristianismo como doctrina que se abre a todos los hombres, no solo a los de condición judía. Esto es lo que crea una diferencia insalvable entre el naciente cristianismo y la tradición judía, y es Cornelio quien abre la brecha ganando de Pedro, para él y para toda su casa, el otorgamiento del bautismo. Nace el cristianismo y desata la persecución radical de los apóstoles como impulsores de una fe contraria a la tradición judía.

          Ya se dieron los primeros apresamientos apostólicos tras Pentecostés y las primeras curaciones milagrosas y las conversiones fruto de la predicación, con encarcelamiento y prohibiciones. Vino luego una persecución muy viva tras la lapidación del diácono Esteban que generó la dispersión de los discípulos. Ya se había otorgado el bautismo al eunuco etíope, pero como hecho aislado. Y surgen las primeras comunidades cristianas en Samaria, unos diez años después de Pentecostés, indicando que los no gentiles tenían su lugar dentro de la iglesia a través de la predicación y la conversión. Pero será la apertura definitiva a los gentiles, ocurrida tras la visión de Pedro en la terraza de la casa de Simón el Curtidor en Joppe, cuando descubre que también los gentiles son merecedores del bautismo, y esta actitud que define a la nueva iglesia está representada especialmente por Cornelio y el bautismo de todos los de su casa, lo que generará una brecha insalvable entre las dos religiones y lo que provoca la persecución a ultranza de los apóstoles para eliminarlos al considerarlos como traidores al judaísmo.

          De Cornelio las Escritura precisan que era centurión de una Cohorte de Itálica y dicen que era piadoso y temeroso de Dios, junto con toda su familia, practicantes de la oración y la limosna. Cornelio mandó llamar a Pedro a Joppe viviendo en casa de Simón el Curtidor, y allí cuando descubre, superando los prejuicios del judaísmo, que ese grupo de gentiles en torno a Cornelio, entre ellos soldados, eran merecedores del bautismo y de ser considerados como hermanos. Por motivos religiosos, los judíos apenas tenían contacto con gentiles ni entraban en sus casas pues los consideraban impuros. Pero Pedro acaba por superar sus prejuicios: “Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismos, sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúan con justicia”. Y Comprueba que Jesucristo es también Señor de Cornelio y los suyos, y la plenitud del Espíritu Santo de los que estaban en la casa de Cornelio convence a Pedro que los gentiles pueden ser parte de la iglesia. Era el año 36 de la era cristiano y es entonces cuando los apóstoles inician su predicación a los gentiles del mundo conocido y pudo ser entonces, sino lo había hecho ya, cuando Santiago decide llegar hasta los confines de la tierra.

          Ocho años después, en el 44 de la Era Cristiana, Santiago, del que sorprendentemente nada dicen las Escritura en un olvido inexplicable, quizás como indicio de una larga ausencia por una misión lejana, ha vuelto de Hispania en compañía de discípulos extranjeros convertidos y bautizados pero considerados como gentiles por los judíos. Herodes Agripa, que asistía también a Jerusalén desde su residencia en Cesárea Marítima, asesorado por el Sanedrín, encontró la excusa para detenerlo y ordenar su muerte, posiblemente por pretender entrar con sus acompañantes al Templo, solo permitido a los judíos, encuentra la excusa perfecta para ajusticiarle de forma inmediata por traición al judaísmo, que la ley judía penaba, según algunas fuentes, con degollación por espada sin sepultura. Acabar con uno de los líderes del cristianismo recibe el beneplácito del Sanedrín y viendo que esto era del agrado de los judíos más recalcitrantes, decide apresar también a Pedro, líder principal de los cristianos, con intención de juzgarlo y condenarlo a muerte una vez pasada la Pascua.

          Pedro también había acudido a Jerusalén por la Pascua y encuentra que Santiago ha sido repentinamente ajusticiado y él mismo es detenido y apresado. Será durante este apresamiento y su inesperada liberación donde reside la relevancia de Cornelio, centurión de una Cohorte de Itálica y fiel seguidor de Pedro. Una cohorte era una fracción de una legión, una sexta o una décima parte de la misma y compuesta por unos 500 o 600 soldados, ocupaba un lugar como destacamento o guarnición de una plaza, como era la de Cesárea Marítima, sede de esta cohorte. Se trataba de la Cohorte Itálica, así llamada por la ciudad de la Bética Hispana, y es probable que el propio Cornelio fuera natural de Itálica así como muchos de los que componían la Cohorte Itálica que mandaba, y por lo tanto hispanos, a cuya tierra natal desearían ir al terminar sus servicios en la legión.

          Las Escrituras revelan que las intenciones de Herodes Agripa es ejecutar públicamente a Pedro ante una multitud presente como modo dar un escarmiento ejemplar y ganarse el favor de los fariseos. Pero allí está también el centurión Cornelio que acude desde Cesárea con Pedro o tal vez para encontrarse con él. No son pocos los seguidores del cristianismo, incluso entre judíos y romanos, que han sido testigos del ajusticiamiento repentino de Santiago sin tiempo para reaccionar; ante el apresamiento de Pedro disponen al menos de tiempo para elaborar un plan de liberación. No se cuestiona que lo ocurrido fuera o no el fruto de un milagro como el que relata las escrituras, pero si cabe sugerir que Cornelio tuvo notable participación en él, ya que él mismo y sus soldados eran fieles seguidores de Pedro, por quien hubieran hecho cualquier cosa. Como centurión de una guarnición romana no encontraría dificultad en cubrir un turno de la guardia que custodiaba el encarcelamiento de Pedro, al menos una de las cuatro escuadras de soldados citadas en las Escrituras para custodiar la estancia de Pedro en la cárcel, donde permaneció, “sujeto con dos cadenas y guardada la puerta de la prisión con centinelas”. Los hechos de los Apóstoles relatan entonces una liberación en toda regla, tal vez dirigida por el propio Cornelio, que encontraría la forma de argumentar e incluso de documentar, una orden de traslado del preso. La cárcel la Torre Antonia, bien fortificada por una sólida guarnición militar, más los refuerzos acuartelados para la Pascua, dentro de éste refuerzo una guarnición de la cohorte Itálica de Cornelio, no era un lugar muy propicio para una liberación a no ser que fuera organizada desde dentro, desde la capacidad para vencer el obstáculo de cadenas, voluntades y puertas.

          Una vez libre Pedro acudió a la comunidad cristiana de Jerusalén a dar cuenta de su liberación “Comunicadlo a Santiago [el Menor] y a los hermanos. Luego salió y se fue a otro sitio”. Y este sitio no debió ser otro que la casa de Simón el Curtidor, custodiado por la escolta de Cornelio que, delatada por otros turnos de la guardia y ante la segura represalia de Herodes, necesitan huir a un lugar remoto, a su amada tierra hispana, aprovechando la enorme multitud de judíos que retornaban a sus destinos de la diáspora y llevando consigo el cuerpo camuflado de Santiago, uno de los doce, ajusticiado unos días antes y cuyo cuerpo estaba siendo tratado por Simón el Curtidor para ser fácilmente ocultado dentro de un fardo de pieles preparadas para su envío a un rincón del imperio vía marítima, desde el puerto de donde salían con frecuencia embarcaciones comerciales a distintos puntos del Mediterráneo.

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38- El galaicoportugués, una lengua para la lírica

          El canto poético de los “Trovadores” nace en la Provenza en el siglo XI y florece en el XII. El primer trovador conocido fue Guillermo de Poitiers (1071-1127), Guillermo IX de Aquitania. Los trovadores provenzales son nobles aristócratas que componen sus trovas, generalmente de tema amoroso, y cantan ellos mismos en ámbitos elevados, o más bien son interpretadas por juglares a su servicio. Entre ellos hay pues una clara diferencia de clase social. Ambos son muy viajeros, lo que incide en la rápida difusión de su obra y de las noticias que en ellas se narran, siendo recopilados en cancioneros que dan una reseña biográfica del trovador, a veces de la razón o motivo de la pieza y, sobretodo el texto, y solo en ocasiones la notación musical con que se cantaba. De la mayoría solo nos ha llegado el poema, pero no la música, de aquí que esta lírica tenga más importancia literaria que musical.       

       En España tendrá una gran influencia sobretodo en el ámbito catalana-aragonés, y en menor grado en el castellano-leonés, donde llega en buena medida a través del Camino de Santiago. Aunque la influencia provenzal suele tomarse como primera referencia cronológica, la lírica galaicoportuguesa tiene sus propios comienzos y su propio estilo literario, en modo que más que una procedencia cabría proponer más bien un encuentro entre ambas, contacto que se vio potenciado por el Camino de Santiago como elemento de transmisión de gentes y culturas.

          Desde el siglo IX en el extremo noroccidental de la Península, el gallego se ha diferenciado bien del latín, aunque aún no aparece en escritos, pues éste continúa siendo la lengua de los documentos legales, de la liturgia y de la enseñanza, tanto en Galicia como en toda Europa medieval. A finales del siglo XII aparecen los dos primeros escritos literarios, que para unos es la cantiga de escarnio Ora faz ost’o senhor de Navarra, de Joan Soares de Paiva, escrita antes del año 1200, en 1198 para unos 1196 para otros, y la cantiga que se conoce como la “Cantiga da Ribeiriña“, también llamada “Cantiga da Garvaia“, compuesta por Paio Soares de Taveirós probablemente en el año 1198 (ó 1189, existen dudas en la datación). Sea una u otra, lo más interesante es que es el anticipo de que la lírica es la locomotora del gallego como idioma. A comienzos del siglo XIII aparecen los primeros documentos no literarios en gallego, que se impondrá al latín en su uso oral y llega pronto a una situación de cooficialidad en los documentos notariales, bandos, pleitos, etc., aunque el latín sigue poseyendo el status de lengua universal de cultura.

          El reinado de Fernando III el Santo (1217-1252), criado y educado en Galicia y peregrino a Santiago, supondrá el momento de la lírica galaico-portuguesa, que llega a su apogeo con Alfonso X el Sabio (1252-1284) también educado en Galicia. Son tiempos en que el castellano es la lengua hablada en la corte, pero el galaico-portugués es el lenguaje para la poesía y la música. En las cortes de ambos reyes, sobretodo el segundo, se celebran certámenes literario-musicales a los que se convocaba a los mejores trovadores y juglares. Esta corriente literaria y musical encontrará también el favor de los monarcas portugueses, uno de ellos trovador de prestigio, Dioniosio I de Portugal, Don Denis, llamado el “Rei-Trobador”.

          Entre los siglos XII-XIV el gallego se convierte en la lengua lírica de la península (salvo Cataluña), con rango internacional, presente en autores gallegos, portugueses, castellanos, occitanos, sicilianos, etc., y sobretodo en las cortes reales y señoriales de Santiago, Toledo, Coimbra y Lisboa. Prueba de esto es la “Carta al Condestable de Portugal” del Marqués de Santillana: “E después fallaron esta arte que mayor se llama e el arte común, creo, en los reynos de Gallicia e Portugal, donde non es de dubdar que el exercicio destas sciencias más que en ningunas otras regiones e provincias de España se acostumbró; en tanto grado que non ha mucho tiempo qualesquier decidores e trovadores destas partes, agora fuesen castellanos, andaluces o de la Extremadura, todas sus obras componían en lengua gallega o portuguesa”.

          Galicia y Portugal han mantenido una histórica relación de hermandad lingüística y cultural desde los suevos, en que compartían el territorio entre los ríos Miño y Duero. En este periodo medieval la peregrinación a Santiago a través del Camino Portugués será cauce de transmisión de la lírica galaico-portuguesa, en la que aparecen numerosos ejemplos que acreditan que Compostela era punto de concurrencia de los trovadores y juglares de toda la península, y en particular galaico-portugueses. Los códices que recogen esta producción entre finales de siglo XII y mediados del XIV, utilizan una lengua en la que no se pueden hallar rasgos dialectales sino que se trata de una coiné o lengua común o unificada que recibe el nombre de gallego-portugués, y cuyo estudio refleja que no se trata de una mera imitación de la lírica trovadoresca provenzal, sino que aporta numerosos elementos autóctonos.

          Si en la lírica provenzal, en términos generales, el trovador es aristocrática, y el juglar es el intérprete a su servicio en modo que incluso si compone es al servicio de su señor, en la lírica galaico portuguesa se confunden estos papeles. Incluso surgen figuras intermedias o colaterales. El trovador también es aristócrata, incluso del más alto nivel, como los reyes Alfonso X de Castilla y León, o Dionisio I de Portugal. El juglar, a veces también al servicio de un señor y de clase social baja, tiene aquí un papel más autónomo, siendo también compositor de sus obras, de modo que trovador y juglar se confunden y hasta se hacen sinónimos, si no es, claro está, por la notable diferencia social entre ellos. Además aparece una figura intermedia, el segrel, que compone e interpreta sus propias obras, y tiene una posición social intermedia, tratándose de un escudero, un hidalgo o un clérigo, que acompaña a los ejércitos, más para entretener que para combatir. Es una figura propia galaicoportuguesa que no existe en la Provenza ni en Sicilia. Otras figuras específicas son las juglaresas o “soldadeiras” que cantan y danzan acompañando a los ejércitos o en la corte, de no muy buena reputación, y de las que las cantigas de escarnio dejaron buena memoria, sobre todo a María Balteira en la corte de Alfonso X.

          La forma propia de este género es la cantiga, o composición poética para ser cantada. Por la temática se distinguen tres tipos de cantigas: cantigas de amor, similar a las provenzales, en que un caballero expresa sus cuitas de enamorado; cantigas de amigo, de tradición autóctona, inexistente en la lírica provenzal, en que la enamorada relata su ansiosa espera a su enamorado ante un confidente allegado; y cantigas de escarnio o maldecir, con crítica satírica hacia algún personaje. Las cantigas de amigo son, pues, una forma propia de la trova galaicoportuguesa y dentro de ella se reconocen distintas variantes temáticas. Las bailadas expresan la alegría de amar y de vivir, con métricas y ritmos que incitan al baile, y en las que los paralelismos y repeticiones responder a la existencia de dos voces o coros que se alternaban en la ejecución según un formato muy tradicional. Las barcaloras o mariñas, son cantigas que ambientan la espera del amigo con el mar de testigo en modo que la enamorada habla sobre el mar o con el mar. Las albas hablan de la separación de los amantes al amanecer, a diferencia de las alboradas, propias de la lírica provenzal y ausente en la galaicoportuguesa. Finalmente las de romería, muy específicas de la lírica galaico portuguesa, que ambientan expectativas amorosas en el marco de romerías y peregrinaciones a ermitas o santuarios, y donde el Camino de Santiago y la ciudad de Compostela cobran un claro protagonismo, no solo como foco de romería, sino como cauce de transmisión de cantigas, trovadores, segreles y juglares.

          Por si hubiera dudas entre las diferencias entre las líricas provenzal y galaicoportuguesa, son definibles unas características propias del estilo hispano noroccidental. Una diferencia muy característica de la poesía gallegoportuguesa, muy usado en las cantigas de amigo y menos en las de amor, es el leixaprén, recurso literario medieval que consiste en la repetición de los segundos versos de un par de estrofas como primeros versos del par siguiente. En términos más generales la lírica galaicoportuguesa se distingue de la provenzal por el uso de estrofa corta con estribillo, la carencia de artificio, los paralelismos o repeticiones, el sentimiento y la nostalgia y una distinta concepción amorosa. Y ampliando a toda la península ibérica hoy se considera que las jarchas hispano-mozárabes, las cantigas de amigo galaico-portuguesas y los villancicos castellanos son ramas de una misma tradición popular, que permite afirmar que en la península ibérica existía poesía lírica antigua, verdadera raíz de la literatura española.

          Cancionero de AjudaLa producción artística de estos trovadores nos llega a través de tres cancioneros. En primer lugar el Cancionero de Ajuda, ciudad vecina a Lisboa, que lo conserva en la Biblioteca de su Palacio Real. Manuscrito por una sola copista en letra gótica, quedó inacabado, pues contiene los versos, pero no se rellenó el espacio reservado para la notación musical. Igualmente no se completaron todas las miniaturas con escenas musicales, que debían acompañar los textos. Su antigüedad data de finales del siglo XIII, y contiene cantigas amor, de amigo y de escarnio, pero lamentablemente sin la melodía musical con que se interpretaban, en un total de 310 cantigas, de las cuales 56 también figuran en el Cancionero de la Vaticana y 189 en el Cancionero Colocci-Brancuti, ambos posteriores al de Ajuda, que es el más antiguo y fiable por estar elaborado en la época trovadoresca en la corte de Alfonso X el Sabio. Las primeras ediciones completas datan de 1824 y 1849, aunque la edición clásica es la realizada por Carolina Micaëllis de Vasconcelos en 1904.

          Los otros dos cancioneros, El Cancionero de la Vaticana y el Cancionero Colocci-Brancuti (o de Lisboa) fueron copiados a finales del siglo XV o comienzos del XVI por orden de Angelo Colocci (1467-1549). El primero pasó a la Biblioteca Vaticana, donde fue descubierto en 1840 por Fernando Wolf. El de Lisboa llamado también de Colocci-Brancuti (por los nombres de su inspirador y de su último poseedor), fue descubierto en la biblioteca del conde Paolo Brancuti en 1878 y adquirido por la Biblioteca Nacional de Lisboa en 1924. Ambos cancioneros fueron copiados a partir de manuscritos antiguos deteriorados que pudieron ser compilados por Pedro de Portugal, conde de Barcelos, en la primera mitad del siglo XIV. El Cancionero de la Vaticana contiene 210 hojas numeradas con 1205 cantigas, atribuidas a un centenar de autores diferentes. Fue manuscrito por dos amanuenses, uno copiador de los poemas y otro de los nombres de los autores, pero igualmente sin transmitirnos la música. El Cancionero Colocci-Brancuti es una copia de comienzos del siglo XVI, que contiene 1567 composiciones, distribuidas en 335 folios y pertenecientes a los tres géneros de cantigas: de amigo, de amor, y de escarnio que igualmente nos llega sin notación musical.

          Se produjo, pues, una grave pérdida de este tesoro musical, porque, aunque se propuso la tesis de que muchas de ellas no tuvieron música propia, sino que usaban otras melodías, incluso litúrgicas, es indudable que fueron hechas para ser cantadas, y así se recoge en escritos que cuentan como los trovadores y juglares afinaban los instrumentos con que se acompañaban, incluso hacían crítica artística del cantor, si eran o no autores de las piezas que interpretaban, al modo de los cancioneros provenzales. Que se trataba de piezas para ser cantadas, y buscaban su personalidad musical, queda fuera de duda por la existencia del espacio reservado para la notación musical del cancionero de Ajuda.

          Hoy se asume que estos cancioneros, más que traducir otros cánones estilísticos extranjeros, muestran el encuentro de dos tendencias: la influencia de la trova provenzal que llega en buena medida a través del Camino Santiago, y los rasgos autóctonos de una lírica peninsular preexistente. Ya Alfonso X el Sabio reprochaba a Pero da Ponte hacer poemas a la manera provenzal en vez del estilo propio de Bernal de Bonaval, lo que indica que existía un estilo autóctono, diferente a los cánones provenzales.

          La lista de trovadores y juglares galaico-portugueses es muy larga, muchos de ellos de biografía bien conocida y otros de los que apenas se tienen datos. Sin afán exhaustivo citaremos los que, por una razón u otra, creo representativos: Payo Gómez Chariño, Pero da Ponte, Bernal de Bonaval, Alfonso Eanes de Cotón, Airas Nunes, Don Denís, João Zorro, João Soares do Paiva, Pai Soares de Taveirós, Pedro Eanes Solaz, Fernando Esquío, Vasco Fernandez Praga de Sandín, Nuno Fernandes Torneol, Pedro Amigo, Mendiño, Xohán de Cangas, Pero Meogo y Martín Codax. Cabría añadirse, desde luego al Rey Alfonso X, pero su figura será sobretodo estudiada con referencia a las Cantigas de Santa María, que merecen estudiarse como capítulo aparte tanto por su volumen como por su significado.

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35- Entrevista peregrina

          Hace Algunos años que mi amiga peregrina y argentina Patricia me hizo esta entrevista para mostrar en su ámbito jacobeo. Me ha gustado releerla pasado el tiempo y me reconozco plenamente en ella a pesar de que han cambiado algunas cosas y que han crecido otras. Muchos más caminos en mi memoria incluida una gran travesía que sentía pendiente. Y mas caminos aún por delante, espero, porque el Camino y su ámbito ocupa ahora mucho mayor espacio, en mis piernas y en mi mente, en mi blog y en mi dedicación a la Cofradía del Apóstol Santiago de Madrid. Me animo a compartirlo aquí, enriqueciéndolo con algunas fotografías que ilustran bien, creo, el relato.    

          Hola Alberto: como estás? Gracias por recordarme la entrevista. He tomado algún tiempo para conocer tu trabajo. Aquí van las preguntas:

          1- cuando realizaste el Camino de Santiago, que te abrió tantos “caminos de amistades…”? Por qué lo realizaste? Turismo, religión, etc.?

          Todo comenzó casi por casualidad en el año Santo de 1999 cuando el Coro de la Comunidad de Madrid, al que pertenezco, participó en eventos culturales del Xacobeo-99. Como las plazas hoteleras de Santiago estaban repletas, nos hospedaron en Padrón, cuna de la Tradición Jacobea. Me impactó el descubrimiento y entonces hice un tramo del Camino Portugués que pasa por Padrón. Al llegar a Santiago, supongo que como tantos, me hice la gran pregunta: ¿serán realmente los restos del Apóstol los que aquí se veneran?. Y allí empezó todo. Luego vinieron otras peregrinaciones.

2- En que encontramos la tradición jacobea? Cuanto ha cambiado desde sus inicios a la actualidad? .

          La encontramos como una leve referencia muy lejana, como un cuento irreal que hoy casi nadie cree. Ha cambiado totalmente, hace siglos era el motivo incuestionable que puso a Europa en marcha y la unificó cultural e ideológicamente. Hoy es la gran desconocida, y la experiencia del Camino, su vivencia, es lo que atrae, bajo ese atractivo manto de camino milenario… pero la tradición en sí misma como origen del Camino, se desconoce y casi se puede decir que ni interesa. A mí en cambio me parece que es apasionante y asumo el papel de darla a conocer.

          3- En que te cambió la vida realizar el Camino y ahondar en la Tradición Jacobea? (me refiero a lo espiritual) .

         Para mí fue un gran descubrimiento comprobar que las raíces de la Tradición son mucho más verosímiles de lo que hoy suele aceptarse en los círculos populares e intelectuales. Defender la Tradición hoy día casi supone ir contracorriente y se te suele ver o como un fanático o como un ingenuo. En cuanto a lo espiritual, diría que me ayuda a asumir mejor la idea de Jesucristo y su divinidad, que siempre se me quedó un tanto grande; la actitud de un Apóstol, como Santiago, uno de sus elegidos, me ofrece una vía más cercana y comprensible: esa actitud de renuncia y de dar la vida por su maestro es el mejor mensaje del compromiso cristiano.

          4- Contame que lugares recorre el Camino de Santiago? De donde saliste? con quienes te encontraste? anécdotas? con quien fuiste?

          Debo reconocer que, por razones laborales, siempre he realizado tramos del Camino de unos siete a diez días: el Camino Portugués desde Ponte de Lima (Portugal), dos veces el Camino Francés desde O Cebreiro, y una vez el Mozárabe desde A Gudiña. Me queda en deuda la gran travesía, desde Saint Jean Pied de Port, o desde Madrid. También he realizado tramos aislados en Burgos, en León, en el Camino Primitivo por Lugo donde participé en jornadas de señalización, o en el Portugués donde participé en la señalización entre las poblaciones de Azambuja y Santarém. Me gusta ir solo, salvo la última vez que fui con Luis, uno de mis ocho hermanos. Pero salvo esa vez, me gusta ir solo. Luego te encuentras y convives con gente muy diversa que sería imposible resumir. Pero ya que me pides una anécdota, me quedo con ésta. Terminando el Camino Portugués, a unos 10 km de Compostela, paso por una central eléctrica de la Unión Fenosa; no sé por qué sonó una alarma; un peregrino que caminaba a mi lado dice: suena por nosotros, la Unión Fenosa lo hace así para saludar a los peregrinos que pasan por aquí; ¡muchas gracias! Contesté dando por cierto el gesto… ; No me digas que te lo has creído; sí, me lo he creído; pero Alberto eres un ingenuo; seguramente, pero esa mentira es tan bonita que merece creerse…

          5- Que motiva a los turistas a realizarlo?

           Supongo que las contestaciones serán muy diversas: reto personal, interés cultural, moda, peregrinación, etc., pero el turismo no está reñido con la peregrinación, que son casi dos compañeras que caminan juntas desde la Edad Media, como digo en uno de los artículos de mi blog. De lo que estoy convencido es que la motivación religiosa es mucho mayor de lo que la gente reconoce. En un mundo en que aparentemente la Ciencia tiene todas las respuestas y vivimos con criterios excesivos de desarrollo y confort, la verdad es que el hombre sigue con las incógnitas de siempre.

          6- Como se preparan para recibir al turista? cuales son los lugares histórico-religiosos

          El Camino entero, particularmente el Francés, está lleno de lugares muy diversos en que tanto el turista como el peregrino pueden verse atraídos. Las grandes ciudades del Camino como Pamplona, Logroño, Burgos, León, u otras mas pequeñas como Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Castrogeriz, Frómista, O Cebreiro, etc., están llenas de elementos jacobeos emblemáticos tanto por lo religioso como por lo turístico. No puede olvidarse la bendición del Peregrino de Roncesvalles o la Misa del Peregrino de Compostela. Es algo irresumible que hay que vivir en persona.

          7- Qué temas desarrollaste en tu trabajo académico?

          El objetivo fundamental de mi trabajo es el análisis multidisciplinar de la Tradición Jacobea y sus criterios de verosimilitud: históricos, legendarios, documentales, bíblicos, arqueológicos y científicos. Para no quedarme solo con la teoría, sería muy árido, incorporo en mi blog otros muchos temas como artículos, relatos peregrinos, personajes, motivos musicales… Y es que el camino toca tantas disciplinas y temáticas, que me atrae mucho ir desarrollando temas distintos, porque el Camino abarca tanto tiempo y tantos escenarios, que implica muchas cosas que llaman mi interés.

          8- Que asociaciones se interesaron en el trabajo y por qué? Que incluiste en tu investigación?

         Las más interesadas han sido las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, algunas de las cuales me han invitado a dar una charla sobre el tema: Santiago de Compostela, Ponferrada, Jaca, Sevilla, Segovia, Madrid. El por qué creo que es lógico, el interés por las raíces culturales del Camino de Santiago. Pero la Asociación con que he tenido más vinculación ha sido la gallega, la AGACS, allí he desarrollado muchos contactos y amistades y he participado en muchas actividades jacobeas. En mi investigación he incluido multitud de fuentes y autores; en el artículo académico de la revista Rudesindus, que lo publicó, doy una relación de hasta 128 citas bibliográficas que sería imposible resumir ahora.

          9- Felicitaciones por tu blog! contanos de él, cuantos mensajes recibís, de donde llegan, que te comentan, que artículos gustan más.

          Gracias. El blog nace como un refugio para mí; por cuestiones personales, he tenido que dejar muchas cosas del Camino, que no sé si podré volver a pisar algún día. Para mantener el contacto con ese mundo maravilloso del Camino de Santiago, he creado este Blog donde contar mis cosas jacobeas, sobre todo para mantenerme ligado virtualmente a este mundo del que ya no se prescindir.

          Estoy sorprendido de las visitas que recibo; en los tres meses de vida del blog llevo más de seis mil visitas, es decir, más de dos mil al mes, y llegan de más de cincuenta países del mundo. Quizás sea porque el blog creo que tiene la virtud de rellenar un espacio necesario que hasta ahora no estaba muy bien cubierto. Supongo que será una moda y que con el tiempo pasará, como todo en esta vida. Pero de momento me tiene muy ilusionado y atareado. No sabría decirte cual temática gusta más y diría que quizás lo que resulta más atractivo es esa mezcla de temáticas como un ramillete variado y plural que surge de la Tradición Jacobea y el Camino de Santiago.

          10- Quien es el ilustrador? (me gustan sus ilustraciones históricas).

          La idea del ilustrador es reciente y son, aún, pocas las ilustraciones expresamente encargadas, pero iré incluyendo más poco a poco. Se Llama Francisco Solé, y se trata de un amigo de la infancia, un compañero de colegio de mis hermanos, hoy arquitecto de profesión y desde hace mucho dedicado a ilustrar libros técnicos e históricos. Yo procuro robarle algo de su valioso tiempo para sacarle de vez en cuando alguna ilustración. Otras imágenes son fotografías propias, y algunas descargadas de internet.

          11- Que te impactó mas del Camino de Santiago? Que se siente al hacerlo?

          Lo que me impactó del Camino es esa ruptura con lo cotidiano, con los horarios, con los prejuicios, ese ser protagonista a cada paso, ese enfrentamiento con la fatiga que a veces llega al desánimo y el no puedo más, pero que termina inexplicablemente convirtiéndose en gozo que te invita inevitablemente a continuar.

          12- A que te dedicas además de desarrollar el blog?          

Soy médico y ejercí la medicina durante cerca de veinte años, como médico de la Seguridad Social española, alternando con una consulta de Homeopatía que estudié con un especialista mexicano afincado en Madrid. Simultáneamente a la medicina estudié música y canto. Con el tiempo (la vida te da sorpresas), sin saber muy bien como, fui dejando la medicina y dedicándome al canto, que ahora es mi única profesión. En el Coro de la Comunidad de Madrid canto como bajo y soy el archivero del mismo.

          13- Tengo ganas de realizar el Camino…que sugerencias tienes para mí?

          No es muy recomendable dar consejos y sugerencias, pero suele ser inevitable. Lo que recomiendo es medir las propias fuerzas y aprender a dosificar, porque en el Camino, mucho más importante que una buena condición física (para mí secundaria), es saber dosificar las propias fuerzas y una buena preparación mental, sin dejarse superar por la ansiedad y la fatiga, que cuando se mezclan, pueden ser explosivas y romper cualquier voluntad. Como sugerencia recomendaría probarse haciendo fragmentos: como O Cebreiro – Santiago (Camino Francés, unos 150 km) o desde Valença do Minho-Tui- Santiago. Recomiendo terminar en Santiago esa primera prueba. Si hay fuerzas y tiempo, una buena opción es continuar hasta Finisterre-Muxía.

          14. Quieres agregar algo mas? (Lo que quieras será bienvenido) Te pido fotos varias y un cv. Seguimos en contacto y espero las respuestas para publicarlo en nuestro espacio Camino España. Beso Patricia.

          Poco más, si acaso que entiendo que la vivencia completa del Camino incluye dos caras necesarias y complementarias, la experiencia personal que nace de la vivencia de lo cotidiano que el Camino ofrece, y de lo ideológico, que nace del pensamiento, de la fe, de la esperanza, de la ilusión, de la oración… compaginar ambos mundos y convertirlos en uno solo es la experiencia más grande jamás contada (y que yo intento contar como mejor puedo).

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26- Simón el Curtidor y el cuerpo del apóstol Santiago

          Uno de los escollos propuestos como insuperable por los críticos de la Tradición Jacobea es la conservación del cuerpo del apóstol Santiago en el largo viaje que supondría el traslado del cadáver desde las tierras de Palestina a las de Hispania. Se ha expuesto como un problema insalvable que haría imposible la realización del viaje. El obstáculo toma otro cariz al considerar a un personaje clave expresamente citado en los Hechos de los Apóstoles como es Simón el Curtidor. Su importancia estriba tanto en su labor profesional y su vinculación con el naciente cristianismo, como en su estratégico lugar de residencia. Se trata de un personaje que vivía en Joppe y en cuya casa se hospeda el apóstol Pedro durante una larga estancia.

          La importancia de la ciudad de Jaffa (Joppe, Yafo), viene de la antigüedad, y se debe principalmente a la presencia de su puerto natural sobre el Gran Mar, el Mediterráneo, puerto del que salían las embarcaciones rumbo a todo el mundo conocido, de antigua importancia estratégica tanto comercial como militar, pues su altura de unos 40 metros sobre el nivel del mar ofrecía una vista privilegiada de la bahía y de todo su contorno. A él llegó la madera de cedro del Líbano, necesaria para la fabricación del Templo de Jerusalén en la época del Rey Salomón. De él partió la nave que Jonás tomó hacia Tarsis tratando de huir del mandato del Señor de ir a Nínive como profeta. Y a él acudían infinidad de peregrinos como punto de entrada a Jerusalén, incluso dando nombre a una de las siete puertas de su vieja muralla, la que daba acceso a su lado occidental, puerta de Jaffa, ya que esta ciudad portuaria era el acceso a la Ciudad Santa.

          Los Hechos de los Apóstoles reflejan que en aquellas inmediaciones había comunidades de hebreos creyentes en Cristo a los que Pedro visita para fortalecerlos en la fe. Allí acontecieron hechos importantes para el cristianismo y desde allí salió Pedro hacia Cesárea Marítima para atender la llamada del centurión Cornelio.

         La profesión de curtidor, que los judíos debieron aprender durante su cautiverio en Egipto, no tenía ningún prestigio entre los judíos, a causa del contacto con cadáveres y pieles que debía conservar, y la tradición hebrea consideraba un oficio inmundo y degradante. El Talmud lo consideraba peor que quien se dedicaba a recoger heces de perro, que eran necesarias para el proceso de curtir. Como además utilizaba agua marina en sus tareas y debido a los malos olores del proceso, su negocio y su casa estaban situados cerca del mar, a las afueras de la ciudad, algo apartado del resto de viviendas de la población al ser considerada una profesión impura y puesto que la ley judía prescribía guardar por lo menos cincuenta metros de distancia de las otras casas de la villa. Pese a todo, Pedro no tuvo reparos en alojarse allí, superando los prejuicios judíos y con la ventaja de tratarse de un lugar discreto. Un curtidor era capaz de tratar y conservar un cuerpo animal y por tanto también uno humano, mediante procesos de deshidratación y secado, y realizaban su labor en un ambiente apartado y de cierta clandestinidad, muy cerca del mar por su necesidad de abundante agua en el tratamiento de las pieles. Las escrituras revelan que la casa de este curtidor fue un núcleo importante del cristianismo: “…que hagan venir a Pedro, que se hospeda con Simón el Curtidor, que tiene su casa junto al mar”. La casa de Simón es pues un lugar de residencia de Pedro y posiblemente de los apóstoles, superando el prejuicio judío de la supuesta impureza de la labor de curtidor, y donde tuvieron lugar algunos acontecimientos relevantes para el devenir del naciente cristianismo.

          Pedro ha visitado a las comunidades de Lida y Joppe, comunidades judeo-cristianas dependientes de Jerusalén. En Lida (Lod), Pedro se encuentra con Eneas, paralítico desde hacía ocho años y a quien sana milagrosamente, ganando con ello muchos adeptos a la causa. Y es requerido a continuación en Joppe por la enfermedad de Tabita (o Dorcas), una discípula que «abundaba en buenos hechos y en dádivas de misericordia»; muere antes de su llegada y Pedro la devuelve a la vida invocando el poder de Cristo, logrando de nuevo gran repercusión local y numerosa conversión de gentes.

          A causa de estas conversiones Pedro decide permanece allí muchos días para consolidar el crecimiento en la comunidad de creyentes, y lo hace hospedándose en la casa de Simón el Curtidor por expreso deseo del dueño, que implica poner al servicio del cristianismo su casa como soporte evangelizador y, llegado el momento, sus conocimientos en el tratamiento de cuerpos y pieles, que será tan útil ante la necesidad de conservar un cuerpo que debe ser evacuado clandestinamente, como ocurrirá poco después con el Apóstol Santiago.

          Residiendo en esta casa será entonces cuando acontecen dos hechos importantes. En la azotea de la casa Pedro decidió la apertura a los gentiles, tras una vivencia singular que las escrituras relatan como un éxtasis visionario de animales puros e impuros, que le descubre que no debe considerar profano o impuro ningún alimento animal ni tampoco a ningún hombre que acepta la nueva fe aunque no fuera judío. Hospedado en esta casa Pedro comprende la vocación abierta del cristianismo y toma algunas decisiones relevantes para el futuro, lo que acredita que este lugar proporcionado por Simón el curtidor queda muy integrado con el movimiento apostólico y la nueva doctrina, a la que prestó importantes servicios. Y hospedado en esta casa, fue requerido por el centurión Cornelio, un gentil del que las Escrituras dicen ser justo y temeroso de Dios, al que Pedro decidió conceder el bautismo junto a su familia por sus méritos de vida piadosa y como culminación de ese aperturismo a los gentiles. Cornelio es precisamente centurión de una corte de la ciudad hispana de Itálica, posiblemente ciudad natal suya y de parte de su guarnición, en modo que la participación de Cornelio en la encrucijada jacobea, con una guardia romana que busca escapar de la represalia herodiana, puede justificar bien que la fuga, con el cuerpo del apóstol Santiago tratado por Simón el Curtidor, encontrara una vía idónea de evacuación desde Joppe, por mar, y su destino pudiera ser muy bien las tierras de Hispania.

          A pesar de los años y aunque remodelada, esta casa se conserva y es actual motivo visita turística de gran demanda. El inmueble en cuya terraza el apóstol Pedro tuvo la famosa visión con los animales impuros todavía existe en Jaffa, hoy integrada en Tel Aviv desde 1950, muy cerca del antiguo puerto, fácil de localizar siguiendo la costanera en la Vieja Jaffa. Y mantiene una funcionalidad moderna pues, aprovechando el sólido basamento de piedra del inmueble, sobre su terraza se construyó un faro en 1865 por orden de las autoridades otomanas que regían entonces la ciudad, para orientar las embarcaciones que llegaban al puerto inmediatamente debajo de la colina. La casa que había sido de Simón el curtidor, fue comprada por una familia armenia cristiana, cuyos miembros operaron el faro por varias generaciones, y permitía que turistas cristianos subieran a la terraza para ver el lugar en que Pedro oró y tuvo la visión. Una nueva torre se levantó en el mismo lugar, con equipamientos más modernos, en la época del mandato británico (1923-1948) fácilmente visible pintada de rojo y blanco. Estuvo operativo hasta 1966, en que se decidió su apagado en favor del nuevo puerto de Ashdod (40 km al sur), pero mantiene su utilidad como baliza diurna. Hoy, la antigua casa de Simón ya no es hogar familiar, sino que el Ministerio de Turismo de Israel y la Asociación de Turismo de la Vieja Jaffa la ha restaurado para recibir nuevos turistas.

          Para conmemorar estos acontecimientos del inicio de la cristiandad como religión abierta a toda la humanidad, se levantó la Iglesia de San Pedro en lo más alto de la colina de Jaffa, en ese rincón de una belleza natural que se asoma al Mar Mediterráneo. La torre de la iglesia, que domina el puerto de pescadores, durante siglos fue un faro para los peregrinos que se acercaban a Tierra Santa. Fue edificada en 1654 sobre una fortaleza medieval, sufrió dos destrucciones durante el siglo XVIII y la estructura actual de estilo barroco se remonta a 1894. Su interior se ornamenta con ricos mármoles y vidrieras. A la derecha un púlpito en madera finamente esculpido con algunas escenas evangélicas de Jesús con san Pedro, y decoración en ramas de olivo como mensaje de paz. En el retablo principal se puede apreciar el cuadro que representa la visión de san Pedro, y a la izquierda otro cuadro que representa la resurrección de Tabita por San Pedro. A un costado de la iglesia hay una plaza con la Fuente del Zodiaco, y desde ella surge una antigua escalera que desciende hasta la casa de Simón el Curtidor.

          En sintonía con el vacío sobre la sepultura de Santiago y la presencia en las Escrituras de Simón el Curtidor, resulta verosímil pensar en una iniciativa de rescatar el cuerpo de Santiago que había sido condenado a muerte por traición al judaísmo, cuya pena, según tradición judía, era decapitación sin sepultura. Para borrar su memoria se arrojaba el cadáver del ajusticiado a la Gehena, o Valle de Hinón, barranco junto a la muralla sudoeste de Jerusalén, que se convirtió en vertedero de la ciudad donde se incineraba basura y cadáveres de animales o los de algún criminal. Dejar sin sepultura era la mayor afrenta que podía hacerse a un judío, y este destino tan a mano en Jerusalén, encaja bien con el destino ideado para un decapitado por traición al judaísmo.

          Ante un abandono así en quien era considerado un líder de la nueva fe, y acorde con la falta de sepultura, es verosímil aceptar la tradición cristiana de sustraer el cuerpo abandonado, tratarlo para su conservación y buscar una forma de huir de Palestina, de modo forzosamente clandestino, habida cuenta del riesgo que supondría viajar con el cuerpo de uno de los más destacados líderes de una ideología rechazada por judíos y romanos. La vía marítima era el mejor recurso, desde Joppe, el puerto más próximo a Jerusalén, donde su cuerpo pudo ser convenientemente tratado y ocultado en casa de Simón el curtidor, y luego llevado a un lugar remoto que pudo ser Hispania, lugar de origen de la guardia romana del Centurión Cornelio, que debió fugarse ante la represalia de Herodes tras la liberación de Pedro en un viaje clandestino vía marítima. Todo ello da sentido a la evasión a Joppe, la conservación del cuerpo y la evacuación por mar, de modo que la vieja Tradición Jacobea no es una opción caprichosa e increíble, sino una posibilidad coherente y la respuesta más lógica y factible en las circunstancias de la muerte del Apóstol Santiago.

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25- Beda el Venerable y la sepultura jacobea

          Beda el Venerable, el mejor representante del monaquismo inglés y uno de los eruditos más insignes de la alta Edad Media, nació en Newcastle en 672 o 673. Los datos de su biografía nos llegan por relato del propio autor en el último capítulo de su más grande obra, la “Historia Eclesiástica del Pueblo Inglés”, con palabras escritas en 731, cuando el fin de su vida terrenal no estaba lejano, mostrando la humildad de un autor cuya magna obra será reconocida y admirada en todo el orbe.                    El propio Beda nos dice: “Y es así que, muy interesado en la historia eclesiástica de Bretaña, especialmente en la raza de los ingleses, yo, Beda, sirviente de Cristo y sacerdote del monasterio de los benditos apóstoles San Pedro y San Pablo, el cual se encuentra en Wearmouth y Jarrow (en Northumbria), con la ayuda del Señor he compuesto, cuanto he logrado recabar de documentos antiguos, de las tradiciones de los ancianos y de mi propio conocimiento. Nací en el territorio del mencionado monasterio, y a los siete años fui dado, por el interés de mis familiares, al reverendísimo abad Benito Biscop, y después a Ceolfrid, para recibir educación. Desde entonces he permanecido toda mi vida en dicho monasterio, dedicando todas mis penas al estudio de las Escrituras, a observar la disciplina monástica y a cantar diariamente en la iglesia, siendo siempre mi deleite el aprender, enseñar o escribir. A los diecinueve años, fui admitido al diaconado, a los treinta al sacerdocio, ambas veces mediante las manos del reverendísimo obispo Juan de Beverley, y a las órdenes del abad Ceolfrid. Desde el momento de mi admisión al sacerdocio hasta mis actuales 59 años me he esforzado por hacer breves notas sobre las sagradas Escrituras, para uso propio y de mis hermanos, ya sea de las obras de los venerables Padres de la Iglesia o de su significado e interpretación”. 

          Después de esto, Beda inserta una relación de sus anteriores escritos y, finalmente, termina su gran obra con las siguientes palabras: Y os ruego, amoroso Jesús, que así como me habéis concedido la gracia de tomar con deleite las palabras de vuestro conocimiento, me concedáis misericordiosamente llegar a ti, la fuente de toda sabiduría, y permanecer para siempre delante de vuestro rostro.         

          Durante su largo monacato una enfermedad epidémica diezmó la región y todos los monjes murieron, excepto el abad y Beda. A partir de entonces, dirán misa en común en una abadía desierta. A pesar de ello Beda nunca abandonará su abadía que retornará pronto a su dinámica acostumbrada de oración, trabajo y educación de nuevos monjes. Se convirtió en uno de los mejores eruditos de su tiempo, conociendo a San Teodoro y el abad San Adrián de Canterbury, grandes eruditos, que viajan a Gran Bretaña para formar discípulos y de ellos aprende griego y latín, y estudia astronomía, gramática, filosofía y música, así como matemáticas, medicina e historia, lo que nunca le impedirá hacer las faenas monásticas y la oración, encarnando el benedictino ideal que combina trabajo, conocimiento, saber y oración. Dejó muchas obras valiosas, aunque poco difundidas, y su incansable labor docente a generaciones de jóvenes en un rincón apartado de la actual Escocia, que, en buena parte gracias a su trabajo, se convirtió en un centro de cultura que contribuiría en toda Europa a afianzar la fe cristiana y salvaguardar la ciencia greco-latina.

          Por la carta que dirige a su amigo Egberto, obispo de York, sabemos que Beda pasó allí algunos días del año 733, y cabe deducirse que pudo visitar a otros amigos en otros monasterios fuera del suyo de Jarrow, pero fuera de esos cortos períodos, su vida estaba consagrada a la oración, al estudio y a la composición de libros dentro de su comunidad monástica. Poco antes de la Pascua del año 735, Beda agravó su estado por una enfermedad respiratoria que hizo temer su próximo fin. Sus discípulos, aunque tristes, continuaron sus estudios junto al lecho del santo, y como su enfermedad agravaba por momentos el propio Beda les decía: “Id de prisa, porque no sé cuánto tiempo podré resistir, ni si Dios va a llamarme pronto a El”.

          Por el gran cariño de sus discípulos nos llega el conmovedor relato de los últimos momentos de Beda, que revela que ya en vida se le profesaba profunda admiración y estaba rodeado de una especie de culto. Cuenta su discípulo Cuthbert que su búsqueda del conocimiento no fue interrumpida por su enfermedad y los hermanos le leían mientras él estaba en cama, pero la lectura era alternada a menudo por las lágrimas. Puedo declarar en honor a la verdad que nunca vi con mis ojos, ni oí con mis oídos a nadie que agradeciera tan incesantemente al Dios vivo. Incluso el día de su muerte el santo estaba ocupado dictando una traducción del Evangelio de San Juan. Al atardecer, el muchacho Wilbert, que la estaba escribiendo, le dijo: Solo queda una frase por traducir, querido maestro. Y cuando la hubo traducido y el joven amanuense le anunció que el trabajo estaba terminado, Beda exclamó: Has dicho bien; todo está terminado. Sostenme la cabeza en tus manos para que pueda sentarme y mirar hacia la capilla en que acostumbraba a orar y así, podré invocar a mi Padre. Y así, sobre el suelo de su celda, cantando Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, exhaló su último aliento. Sus restos fueron llevados a la Catedral de Durham en el siglo XI.

          El calificativo Venerabilis que parece se le aplica ya en vida, se consolida poco después de su muerte. Una leyenda cuenta que al esculpir el epitafio de Beda, el monje encargado no supo completar la frase y a la mañana siguiente se encontró con que los ángeles habían llenado el espacio con la palabra venerabilis: Hac sunt in fossa Bedae Venerabilis ossa, (En esta tumba yacen los restos del Venerable Beda). En realidad se trata de un título de respeto que se daba a los miembros distinguidos de las órdenes religiosas. Es calificado arraigó hasta formalizarse en el Concilio de Aquisgran en el año 836. El término fue aceptado por las generaciones posteriores, que lo mantuvieron en uso a través de los siglos. Aunque se pidió que fuera declarado Doctor de la Iglesia, no será hasta el 13 de noviembre de 1899 que León XIII decretó que el 27 de mayo toda la Iglesia debía celebrar la fiesta del Venerable Beda, con el título de Santo y Doctor de la Iglesia, siendo hasta hoy llamado Venerable.

          La influencia de Beda entre los eruditos ingleses y extranjeros fue muy grande, distinguiéndose entre sus contemporáneos como el hombre más sabio de su tiempo y su fama póstuma en la Europa medieval por su obra y escritos que le valieron ser considerado pronto como el último de los Padres de la Iglesia. Algunas de sus obras se abrieron paso en las escuelas y sus manuscritos se difundieron pronto por todo el continente. Su obra muestra que tuvo a su disposición todo el conocimiento de su época, pues Biscop se esforzó en traer libros en sus numerosos viajes, de modo que la biblioteca de Wearmouth-Jarrow contaba entre 300 y 500 libros, una de las más extensas de Inglaterra. Más que un teorizador del saber, Beda es ante todo un maestro que puso lo mejor de sí mismo en transmitir lo recibido.

          En el amplio catálogo de sus obras, Beda se muestra como gran conocedor de la literatura cristiana antigua, de la que se muestra un gran comentarista y exégeta con un marcado sentido de propiedad literaria que cuida mucho en precisar sus fuentes. Dejó un amplio conjunto de obras de distintos géneros: gramática, retórica, métrica, poesía, música, aritmética, meteorología, física, cronología, filosofía, teología. Destaca, entre ellas, la ‘Historia ecclesiástica gentis Anglorum’ sobre el cristianismo en Inglaterra desde sus inicios hasta la época de Beda, una obra maestra elogiada por los eruditos de todas las épocas. Los tratados cronológicos de Beda “De temporibus liber” y “De temporum ratione” (Sobre el cálculo del tiempo) también contienen resúmenes de la historia general del mundo desde la creación hasta el 725 y el 703, respectivamente, naciendo aquí el hábito de referir las fechas en relación al nacimiento de Cristo.

          Su larga lista de obras exegéticas fueron consideradas las más importantes y sus homilías toman la forma de comentarios sobre el evangelio. La colección de 50 (divididas en dos libros) atribuidas a Beda son en su mayoría auténticas, pero se sospecha de la autenticidad de algunas.  Beda menciona varios escritos didácticos en la lista que nos dejó de sus obras y la mayoría de ellos aún se conservan. Sus tratados de gramática “De arte metricâ” y “De orthographiâ” han sido editados adecuadamente en tiempos modernos. Más allá de la vida métrica de san Cuthbert y algunos versos incorporados a la “Historia Eclesiástica”, no poseemos mucha poesía que pueda ser atribuida con toda certeza a Beda, pero al igual que otros eruditos de su época, seguramente escribió una buena cantidad de versos. El mismo menciona su “libro de himnos” compuesto con diferentes métricas o ritmos.

          El Venerable Beda es el testigo más antiguo de la tradición puramente gregoriana de Inglaterra. Sus obras “Musica theoretica” y “De arte Metricâ” son consideradas especialmente valiosas por los eruditos que hoy en día se avocan al estudio de la forma primitiva del canto. No en vano Beda aprendió el canto llano y los fundamentos de música de Juan Chantre, maestro en San Pedro del Vaticano abad de San Martín en Roma, a quien el papa Aghaton había enviado a Inglaterra con Benito Biscop. El propio Beda expresó su dedicación al canto diario en la iglesia.

          Si bien Beda estuvo muy al tanto de la obra de autores hispanorromanos como Orosio y visigóticos como Isidoro de Sevilla, la influencia de su obra en España se vio en principio oscurecida entre los autores mozárabes por el dominio sarraceno, del que el propio Beda se hace eco cuando evoca Covadonga como resurgir del afán hispano en recuperar su tierra y su fe. Pero su fama póstuma termina por abrirse camino con el Renacimiento Carolingio, empezando por la Marca Hispánica y en particular el monasterio de Ripoll a principios del siglo X. Posteriormente en el siglo XII se compila en Santiago de Compostela el Codex Calixtinus, en el que se menciona a Beda hasta en ocho ocasiones y se incluyen algunas de sus homilías. Después la General Estoria de Alfonso X el Sabio (siglo XIII) vuelve a estar muy presente la obra del Venerable monje inglés. Después retoma interés entre los apologistas católicos españoles del siglo XVI a raíz de la reforma Protestante y el Cisma de Inglaterra, como alegato de la apostolicidad y catolicidad de la Iglesia, y en particular de la inglesa, viendo en Beda el más puro cristiano británico. Numerosos autores españoles del XVII se interesaron por la obra del Venerable, como los casos de Quevedo en su Vida de San Pablo Apóstol, o Saavedra Fajardo en su Corona Góthica, entre otros. Su huella es tan notoria a lo largo de la historia que llega incluso hasta nuestros días y tiene notable presencia en la bibliografía moderna y la actualidad de muchos de sus comentarios se refleja en el hecho de que algunos de sus pasajes siguen utilizándose en la liturgia de las Horas y hoy por ejemplo se edita en castellano “Homilías sobre los Evangelios” de Beda el Venerable, en dos volúmenes por su extensión.

          Una cuestión que interesa singularmente aquí son sus referencias al Apóstol Santiago. Ya otros autores anteriores habían hablado de la labor evangelizadora de Santiago en Hispania, Pero Beda fue el primero en señalar además que el apóstol Santiago estaba enterrado en las tierras occidentales de la Península Ibérica. Disponía en su monasterio de una biblioteca única para la época, y pudo consultar distintas fuentes en que baso su afirmación sobre Santiago, entre ellas el Breviarium Apostolorum (s. VI-VII), texto latino que sitúa a Santiago predicando en las tierras occidentales hispanas, además de otras fuentes anteriores perdidas pero que son acreditadas como fuentes literariamente diferentes por el hagiógrafo Bollandista Baudouin de Gaiffier, y dado el rigor de Beda en sus estudios, de existencia cierta, posiblemente oriental. Estudiando el Breviarium y otros catálogos coetáneos, revisando las contradicciones entre ellos y consultando otras fuentes anteriores, propone la evangelización de Hispania por Santiago el Mayor en sus textos. En su Homilía XCII sobre San Juan Evangelista señala: “Este [San Juan Evangelista] es el hermano del bienaventurado Santiago, cuyo cuerpo descansa en Hispania”. Pero lo más valioso de este autor es que es el primero en escribir, un siglo antes del hallazgo del sepulcro, que el enterramiento es en Hispania, con claras referencias de situarlo en Galicia. Su Martirologio dice: “Los sagrados restos mortales de este bienaventurado fueron trasladados a Hispania y escondidos en sus últimos límites frente al mar Británico”, donde el término británico no se refiera a las islas Británicas ni a la Bretaña Francesa, sino a Britonia, la diócesis bretona del noroeste hispano cuya sede era Santa María de Bretoña, hoy San Martín de Mondoñedo (Lugo). 

          Es decir que Beda relaciona las dos partes de la Tradición Jacobea, una que habla de un viaje de Santiago a España y de su predicación en tierras hispanas, y otra que se refiere al traslado de los restos del Apóstol a Galicia por algunos discípulos, en modo que la conexión entre las dos partes existía ya antes del descubrimiento de los restos apostólicos. Incluso propone con claridad que la custodia de los restos apostólicos se hizo con reserva y anonimato, lo que justifica plenamente que la cuestión no fuera conocida ni difundida aún en el mundo cristiano, labor que será luego acometida por el obispo Teodomiro aproximadamente hacia el año 825.

          Beda el Venerable es, por tanto, una de las claves y evidencias más notables previas al hallazgo del sepulcro apostólico que concede a la Tradición Jacobea, cuando menos, visos de verosimilitud, y lamentablemente suele hoy abundar quien desde el desconocimiento y la ceguera cerrilmente anti-eclesiástica, se obstina en negar toda opción a la vieja y verosímil Tradición del Apóstol Santiago en Hispania que ya Beda dejó bien planteada. 

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