47- María Perez “la Balteira”

Uno1 de los más destacados personajes femeninos de la Edad Media en el ámbito galaico-portugués fue María Pérez “La Balteira”, renombrada soldadeira que, si ya era conocida en la corte de Fernando III, su belleza, arte y vida licenciosa brillaron sobre todo bajo el reinado de Alfonso X el Sabio. Las soldadeiras eran mujeres vinculadas a la Corte cuya labor era cantar y bailar, por lo que recibían un sueldo o paga dominaba soldada, término que da nombre a su función. En las ilustraciones del Cancionero de Ajuda aparecen algunas mujeres danzantes tocando las castañuelas o el pandero, en compañía del juglar tocando un instrumento de cuerda (guitarra o viola).

El conocimiento y las noticas sobre la Balteira nos llegan en buena medida a través de las cantigas de escarnio de algunos autores dCantigas de Escarnio e Maldizere la lírica galaico-portuguesa para los que se convertía en blanco de sus burlas, en que describen a una mujer prototipo de todas las transgresiones y desvíos que eran reprobados en la época: deslenguada, jugadora, tramposa, chismosa, alcahueta, cortesana y transmisora de enfermedades carnales, si bien solían enjuiciar con una doble moral, censurándolas en una dama de prestigio, pero que consentían y mencionaban el ella con divertimento tras el  que se intuía cierta complicidad. De María cantaron sus colegas juglares que poseía una gran belleza, que bailaba con gracia y que tocaba varios instrumentos, como la guitarra, la viola o el pandero. También cantaron que era viciosa y jugadora, que le gustaba andar entre soldados, frecuentar tabernas, acostarse con quien le apeteciera.

A-Balteira_optEntre los autores de esas cantigas de escarnio estaban nombre tan afamados como Pedro Amigo de Sevilha y Pedro Garcia de Ambroa, ambos de Betanzos, Pero da Ponte y el propio Alfonso X el Sabio, hasta un total de 10 de trovadores que compusieron un total de 15 cantigas que citan a María Balteita (Fernan Vello, Joan Baveza, Joan Vasquiz de Talaveira, Pero García Burgalés, Pero Mafaldo y Vasco Pérez Pardal). No obstante los datos biográficos deben valorarse con reserva al tratarse de texto literario en clave de sátira burlesca con intención de hacer reír a la gente, sin intención moralizante, desde  La visión el estatus masculino de la época, lleno de prejuicios machistas. Pero es destacado que la fama de esta mujer perdura durante siglos, lo que cabe traducir como un aire de libertad dentro de las rígidas reglas con las que el sistema patriarcal siempre ha marcado la vida, y descubren otra María Balteira, no la de la literatura que la subestima, sino otra que rehabilita y eleva a la categoría de heroína, una María Balteira representativa de un conjunto de mujeres atrevidas como eran las soldadeiras, sin olvidar que Galicia gozaba de fuerte tradición artística femenina no presente en otras latitudes.

TrovadoraComo era común en las soldadeiras, no se hace valoración de su arte, en línea con tiempos en que la mujer solo tenía como opciones el matrimonio o la vida religiosa. Excepcionalmente algunas mujeres optaban por ser soldadeiras para llevar una vida dedicada al divertimento musical a través de la danza y el acompañamiento en el contexto de una amoralidad marginal. Aunque no han llegado testimonios de sus dotes artísticas, ni en el baile, el canto o la música, sin embargo su valía se puede deducir de la fama alcanzada en la corte y las múltiples cantigas de escarnio a su persona, en la que ninguna hace burla de sus cualidades artísticas. María Pérez era además un caso singular, pues siendo noble y poseedora de bienes, eligió dedicarse a una profesión entonces considerada cercana a la prostitución. Además y según cita alguna cantiga, sabemos que participó en una cruzada, aunque no se sabe  con certeza si fue en 1248 o la iniciada en 1269 por Jaime I de Aragón, pero en todo caso acreditando su valía de mujer dinámica y andariega acompañando a las huestes del rey, compartiendo campamentos y María Balteira y Alfonso Xzozobras del combate, alegrando con su arte y gracias las duras jornadas de los guerreros. También de los textos medievales se infiere su relación con los moriscos de la familia Beni Escallola, caudillos de Málaga, Guadix y Comares que, apoyados por Alfonso X, se rebelaron contra el rey de Granada. Esto nos sugiere la tesis de que el Rey Sabio utilizaría a la soldadeira con fines políticos, por la especial cercanía que mantenía María Balteira con estos líderes. Es en esta época que María Balteira dice no creer en el poder excomulgador de Roma, afirmando por el contrario que solo La Meca podía absolver. La victoria se celebró con toda suerte de poemas conmemorativos que otorgaron notoria popularidad de la Balteira, que el rey recompensó con esplendidez.

SobradoAunque se conoce poco de su biografía y su trayectoria artística, nos llegan datos de interés a través de un documento firmado con el monasterio de Sobrado en 1257 y de cantigas de escarnio, siendo la soldadera más popular del siglo XIII y de las pocas cuyo nombre ha trascendido. Fue hija de Pedro Eanes de Guimaráns y Azenda Peláez, y nació en Armea (Coirós, provincia de La Coruña), donde tenía casa y heredó propiedades que posteriormente vendió al monasterio de Sobrado a cambio de unas rentas, protección y ser enterrada en el monasterio. Los últimos años de su vida los pudo pasar en su Armea natal, o en Salamanca, tal y como sostiene Ramón Menéndez Pidal, en unas casas propiedad de Pedro Amigo, las cuales donó al cabildo de la iglesia salmantina con la única condición de que María Pérez siguiera viviendo en ellas de por vida sin pagar por ello más de 25 maraveríes. Nada se sabe del lugar y la fecha de su muerte y entierro, aunque existe un diploma de 1257, citado por Martínez Salazar, en el que «Doña María Pérez entrega una rica herencia de su madre a los monjes cistercienses de Sobrado, a cambio de una renta vitalicia que cobrará en su casa de Armeá (A Coruña) Doña María debe servir al monasterio ‘además de familiar y amiga’, y a su muerte los monjes la llevarán a Sobrado en un ataúd cubierto de tres varas de oropel rojo, y le darán el luto a modo de familiar”, informa también Menéndez Pidal. Pero no se encuentra ninguna referencia sobre si, a lo largo de los años, fue cumplido o no con este mandato. Este documento también da cuenta del propósito de los Balteira de emprender una cruzada.

03-2No especifica el documento cuáles eran los servicios que la Balteira se comprometía a conceder a los frailes, pero los encantos e inclinaciones personales de doña María y el relajamiento de las costumbres monacales, invita a pensar que se trata de cierta prestación amatoria o derecho de pernada, servicio que el merino mayor de Galicia suprimió en 1347 “por mal e deshonestidad”. Aún esto, no son excluibles piadosas intenciones en el caso de la Balteira, en que se deduce una fe vibrante y vigorosa, como prueba su peregrinación a Tierra Santa como cruzada, que realizó en cumplimiento de un voto, alrededor de 1257, según propone Menéndez Pidal. Incluso sus colegas de juglaría comentaron con sarcasmo el fervor cristiano en la licenciosa soldadeira. Pero, al final de su vida, el temor al infierno le lleva a querer confesarse sin obtener otra razón de arrepentimiento que el de la edad: «Soy vieja, ay capellán», lamento que Menéndez Pidal atribuye a Balteira. Cuando, con el paso de los años, la Balteira sintió que las fuerzas y galas de la juventud la abandonaban se retiró a su Galicia natal. Seguramente se estableció no lejos de Sobrado, donde seguiría cobrando su renta anual.

Escucharemos «María Pérez, a nossa cruzada», cantiga de  Pero da Ponte, en excelente versión de Manseliña, con María Giménez  (voz y fídula).

Y finalmente la cantiga de escarnio «O que veer quiser» de Joán Vasques de Talavera, también en versión de Manseliña: María Giménez (voz y fídula réplica del Pórtico de la Gloria) y Tin Novio (laúd medieval réplica del Pórtico de la Gloria).

Obras Consultadas

  1. Carlos Alvar Ezquerra. La cruzada de Jaén y la poesía gallego-portuguesa. Actas del I Congreso de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval, Santiago de Compostela 1985 / coord. por Vicenç Beltran, 1988, págs. 139-144
  2. Luis Seoane. A soldadeira (Teatro). Ediciós do Castro 1996.
  3. Teresa López. María Balteira, señora do tempo pasado. Cinguidos por unha arela común: homenaxe ó profesor Xesús Alonso Montero / coord. por Rosario Álvarez Blanco, Dolores Vilavedra Fernández, Vol. 2, 1999, págs. 795-811.
  4. Marica Campo. María Pérez, a Balteira, unha vida imprecisa entre a historia, a literatura e a lenda. 2007. http://culturagalega.gal/album/detalle.php?id=97
  5. María Campo. Confusión e morte de María Balteira. Baía Edicións A Coruña. S.L. 2010.
  6. Luis Alonso Tejada. Amanuense, Biblioteca Gonzalo de Berceo. 2013.
  7. Miguel García Vega. La trobairitz y la soldadera. 2013. https://es.paperblog.com/la-trobairitz-y-la-soldadera-2141884/
  8. Manuel Romay López. María Balteira a soldadeira máis fermosa da corte do rei sabio. Diputación a Coruña, 2013.
  9. Joaquim Ventura Ruiz. A verdadeira cruzada de María Pérez «Balteira». Estudios de literatura medieval en la Península Ibérica / coord. por Carlos Alvar Ezquerra, 2015, págs. 1167-1182.
  10. Joaquim Ventura. O Contrato de María Pérez Balteira con Sobrado. Grial: revista galega de cultura, Vol. 55, Nº. 215, 2017, págs. 135-141.
  11. Iván Fernández Amil. María Pérez la Balteira, la gallega que conquistó Jerusalén y la Corte de Alfonso X. 22/11/2020. Quincemil. Cultura. Historias de la Historia. https://www.elespanol.com/quincemil/articulos/cultura/maria-perez-la-balteira-la-gallega-que-conquisto-jerusalen-y-la-corte-de-alfonso-x
  12. María López Villarquide. La Juglaresa. Editorial: Espasa. 2021
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