CRITERIOS DE VEROSOMILITUD EN LAS ESCRITURAS

          Un capítulo  que me parece de gran valor es el que denomino LAS AUSENCIAS DE SANTIAGO. En los Hechos de los apóstoles contrasta que de los pechina03tres apóstoles favoritos, consta la presencia de Pedro y Juan, frente a la ausencia de toda mención de Santiago.  La presencia de Pedro y Juan destaca particularmente en la escena de la curación del tullido de nacimiento junto a la Puerta Hermosa (Hch 31-11), con admiración y asombro populares que dio pie al discurso de Pedro  (Hch 312-26) que sirviera para la conversión de muchos, y que sirviera para que fueran reprendidos por el sanedrín (Hch 41-22).

     El prestigio y la presencia de Pedro resalta luego en milagros como la curación de un paralítico de Lidia y la resurrección de Tabita en Joppe.

Paralítico de LidiaTabita

          Frente a esta significada presencia contrasta el vacío de Santiago del que nada se dice hasta su martirio, lo que puede estar sugiriéndonos que Santiago no estaba y bien cabe interpretar que este largo y significado vacío traduce una “Ausencia por viaje lejano y duradero”.

          En el relato de la muerte de Santiago contrasta la escueta mención que se hace de ella en las escrituras (Hch 121-4): “Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, Carracci,_Annibale_-_The_Stoning_of_St_Stephen_-_1603-04hermano de Juan”. Esta es toda la noticia que se da, frente a la información abundante de la muerte del diácono Esteban, que siendo un personaje menos relevante, en los Hechos, se relata con extensión y detalle su nombramiento y labor (Hch, 6,1-7), su arresto (Hch 6,8-15), su discurso (Hch, 7,1-53), su muerte (Hch, 7, 54-60) y su entierro (Hch, 8, 1-3). De Santiago, en cambio, no se dice nada, ni se menciona si quiera que fuera enterrado, lo que sugiere que Santiago no fue enterrado; de hecho no pudo serlo de modo formal. ¿Cómo se explica el vacío de uno de los apóstoles predilectos?. Si el diácono Esteban murió en el año 34 y se guardan de él tal cantidad de detalles, ¿como es que no se guarda ni un solo comentario ni recuerdo acerca de unos de los líderes del cristianismo?. Es una diferencia muy significativa que puede entenderse como un nuevo argumento sobre el desconocimiento por una evacuación clandestina del cuerpo.

          ¿Y de su Sepulcro?. No hay vestigio de culto sepulcral jacobeo en Jerusalén. Un peregrino anónimo a Tierra Santa, del siglo V, conocido como el Placentino (de Piazenza) dejó una noticia “esquelética” sobre haber visto una tumba de Santiago en el Monte de los Olivos. Esto es todo lo que hay sobre Santiago el Mayor desde los primeros siglos hasta nuestros días, el testimonio de algún peregrino no traducido en un culto localizado y concreto sobre alguna sepultura o mausoleo definido. Este dato anónimo, aislado y carente de toda confirmación, lejos de ser un indicio positivo de culto sepulcral de Santiago en Tierra Santa, es precisamente un criterio de carencia del mismo, como si lo hubo en cambio con Santiago el Menor y primer obispo de Jerusalén o el del diácono San Estaban, o como con el sepulcro de Cristo, o el atribuido por algunos a Santa María que, más allá de su certeza, constituyen verdaderos cultos sepulcrales.

Templo Santiago Alfeo07cappellaArmeniBig 

          Todo lo que queda de la memoria de Santiago es que fue decapitado en Jerusalén, y frente a la carencia sepulcral,  contrasta con el culto que los Armenios rinden a la decapitación  de Santiago el Mayor en la Ciudad Santa. El Gran Templo armenio de Jerusalén (antes georgiano) se precia de tener en el lugar preferente de la nave central, el trono o cátedra de Santiago el Menor (el hermano del Señor), y bajo el altar mayor se guarda la tradición de estar su tumba, que ocupa el lugar preferente de07santuarioGiacomoBig la Iglesia. Es decir este templo tiene como valor principal el culto sepulcral a Santiago el Menor. A Santiago el Mayor solo hay dedicado la capillita de la decapitación, donde se dice que está enterrada su cabeza pero sin constancia real de tal reliquia, mientras que la propia tradición armenia recoge que el cuerpo fue trasladado a España, y el texto original que lo recoge es de principios del siglo VII, traducido a la lengua armenia entre el 620 y el 638, mucho antes del descubrimiento del sepulcro compostelano. Esta tradición encaja bien con el hecho de que muchos peregrinos armenios, ante el hallazgo de sepulcro jacobeo, fueran a Compostela en el siglo XII, como se recoge en el Codex Calixtino.

          Todo esto solo puede interpretarse como que el Apóstol Santiago no fue enterrado allí. Por eso la ausencia de su figura en las Escrituras, la carencia de culto sepulcral, y la tradición armenia, justifican bien algo que sintoniza con la leyenda: que Santiago se ausentó largo tiempo, que a su vuelta fue ejecutado, y luego clandestinamente evacuado a un lugar lejano.

          Sobre la DECAPITACIÓN DE SANTIAGO, Herodes Agripa, educado en Roma en la corte imperial, al ser restituido en el gobierno judío, es visto como un judío ficticio y romanizado, más vinculado a Roma que a Israel. Herodes necesita martirioSantiagoZurbaranavenirse con el pueblo y el Sanedrín, y asesorado por éste, manda detener a Santiago y le condena por traición al judaísmo, cuya pena, según alguna tradición israelí, es decapitación sin sepultura. Para borrar su memoria se arrojaba el cadáver del ajusticiado a la Gehena, o Valle de Hinón, barranco  junto a la muralla sudoeste de Jerusalén, que se convirtió en vertedero de la ciudad donde se incineraba basura y cadáveres de animales o los de algún criminal. Dejar sin sepultura era la mayor afrenta que podía hacerse a un judío, y este destino tan a mano en Jerusalén, que gozaba de cierta tradición, encaja bien con el destino ideado para un decapitado por traición al judaísmo.

          Gran valor cobra aquí la LIBERACIÓN DE PEDRO, detenido inmediatamente después que Santiago, también para ajusticiarle y obtener crédito entre los judíos. Las Escrituras lo mencionan muy claramente, cuando tras ajusticiar a Santiago dice de Herodes que “viendo que este proceder agradaba a los judíos, apresó también a Pedro…”. Pero las Escrituras relatan entonces su liberación milagrosa y que Herodes,pedro_liberacion muy contrariado por su frustrado propósito, tomó represalias contra la guardia. Al margen de que fuera o no un hecho sobrenatural, la situación encaja con una trama liberadora, en un cristianismo naciente que contaba con apoyos en todos los sectores de la sociedad judía y romana, particularmente entre el Sanedrín y el ejército romano, partícipes en una trama liberadora que logra salvar a Pedro pero que no llegó a rescatar Santiago, al menos en vida. Todo transcurre además durante el gran debate entre el judaísmo y el cristianismo, cuyo mayor exponente era la “apertura a los gentiles”, cuestión que choca frontalmente con el judaísmo que se muestra intransigente en su concepto de ser el pueblo elegido que espera su Mesías libertador, que no aceptan en la figura de Jesucristo, generado el rechazo judío y la persecución y detención de los apóstoles y seguidores del cristianismo, a quienes juzgan traidores. La represalia de Herodes y la falta histórica de sepulcro en Jerusalén y Palestina, dan sentido a la evacuación clandestina del cuerpo de Santiago, lo que de ocurrir, no fue en una Barca de Piedra, sino en una nave bien calafateada de las que hacían con periodicidad la ruta entre Palestina y el noroeste Hispano.

          La CONSERVACIÓN DEL CUERPO en un viaje tan extenso es otro escollo que lejos de ser insalvable, se entiende bien con la cita en los Hechos de los Apóstoles de Simón el Curtidor (Hch 10,6): “…que hagan venir a Pedro, que se hospeda con Simón el Curtidor, que tiene su casa junto al mar”. La fachada de esta casa se casa curtidorJoppeconserva como visita turística de interés local. Simón el Curtidor es un profesional en la conservación de cuerpos y pieles, fiel al cristianismo, residente en Joppe (Jafa), que hospeda a Pedro en su casa, estratégicamente situada frente a mar Mediterráneo, junto al faro, en pleno conflicto con el judaísmo. En la azotea de esta casa PedroPeter's_vision_of_the_sheet_with_animals decidió la apertura a los gentiles, que las escrituras relatan en forma de éxtasis visionario (Hch 10,9-16) que le descubre que no debe considerar profano o impuro a ningúm hombre aunque no fuera judío (Hch 10,27-29). Y hospedado en esta casa, fue requerido por el centurión Cornelio, un gentil descrito en las Escrituras como justo y temeroso de Dios, al que Pedro decidió conceder el bautismo junto a su 220px-Baptism_of_corneliusfamilia.  Cornelio es precisamente centurión de una corte de la ciudad hispana de Itálica, en modo que la participación de Cornelio en la encrucijada jacobea, con una guardia romana que busca escapar de la represalia herodiana, puede justificar bien que la fuga, con el cuerpo del apóstol Santiago tratado por Simón el Curtidor, encontrara una vía idónea de evacuación desde Joppe, por mar, y su destino pudiera ser muy bien las tierras de Hispania.

          En sintonía con las ausencias de Santiago, el silencio sobre su enterramiento, la liberación de Pedro, el culto de enterramiento de los judíos a sus muertos, y la presencia de Simón el Curtidor, es lógico pensar en una iniciativa de rescatar el cuerpo de Santiago y se buscara una forma de huir de Palestina, de modo forzosamente clandestino, seguramente apresurado, habida cuenta del riesgo que supondría viajar con el cuerpo de uno de los más destacados líderes de una ideología rechazada por judíos y romanos. La vía marítima era el mejor recurso, desde Joppe, el puerto más próximo a Jerusalén, donde su cuerpo pudo ser convenientemente tratado y ocultado, y luego llevado allí donde pudiera ser bien recibido, quizás custodiado por guardia hispana de Itálica que necesitaba huir de Herodes. Si estuvo predicando en los confines de la tierra, ¿porqué no volver allí, donde probablemente encontrarían lugar adecuado para su sepulcro?. Quienes oyeran su prédica y veneraran su legado, aceptarían de buen grado la ubicación de su tumba, que ocuparía un lugar de admirado respeto más que de afamado culto. Custodiar su sepultura sería el último servicio, anónimo y clandestino, como todo el proceso, de modo que se pierde en el curso de una historia en que se sucederán las colonizaciones, las guerras, las invasiones, los cambios de credo, las luchas doctrinales, y por supuesto el manto del tiempo. Si este viaje es clandestino, su repercusión debió ser escasa; solo la justa para dejar constancia en la memoria popular local, instalándose allí como un mensaje subliminal.

          Todo lo argumentado da sentido a la evasión a Jope, la conservación del cuerpo y la evacuación por mar, de modo que la vieja Tradición Jacobea no es una opción caprichosa e increíble, sino una posibilidad coherente y la respuesta más lógica y factible en las circunstancias de la muerte del Apóstol Santiago.

4 respuestas a CRITERIOS DE VEROSOMILITUD EN LAS ESCRITURAS

  1. JOSÉ RÚA PÉREZ dijo:

    Excelente análisis histórico.

  2. Susana dijo:

    Realmente excelente!

  3. Xabier dijo:

    En las Escrituras hay un dato que juega en contra de que, por esa época, hubiese habido alguna presencia cristiana en Hispania: la Carta de San Pablo a los Romanos.

    En esa carta, Pablo muestra su deseo de viajar a Hispania porque es un lugar en el que nadie ha predicado antes. ¿Es factible que hubiese habido alguna misión a Hispania -con o sin el cuerpo de Santiago- y que Pablo lo desconociese por completo? No es imposible, pero creo que sí muy improbable.

    Un saludo,

    • Nada hay que permita afirmar con la rotundidad que planteas que nadie había predicado ya en Hispania. Los argumentos apuntan más bien a que Pablo, que reconoce que ya no tiene nuevo campo de acción, busca Hispania para ampliar una labor ya iniciada y pide ser conducido a zonas ya conocidas por medios de viaje familiares. Tú mismo dejas acertadamente abierto tu interrogante, que no creo que sea imposible sino que entiendo posible y probable, pues puede muy bien entenderse como la labor de completar una obra ya iniciada y acaso interrumpida, que considera oportuno completar o reforzar, como ya ha empezado hacer en otros territorios, como la propia Roma o Jerusalén a iniciativa o sugerencia de otras comunidades. En todo caso, amigo Xavier, creo conveniente no adoptar conclusiones cerradas partiendo solo de las escrituras; creo mejor asociarlos a otros planteamientos y perspectivas multidisciplinares, arqueológicas entre otras, y aún así ofrecerlas como una propuesta lógica y razonable, no como afirmaciones taxativas y concluyentes, porque de hacerlo podemos actuar como fundamentalistas. Las escrituras tienen sobre todo un contenido doctrinal, y algunos indicios interesantes que pueden sugerirnos cosas pero no obtener conclusiones firmes ni excluyentes. Desde un planteamiento multidisciplinar que presento en otros apartados, es donde creo verosímil la presencia de Santiago en España como predicador primero y como destino de su sepultura después. Pero agradezco mucho tu visión porque me inducen a repasar nuevamente esta vieja temática.

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