CRITERIOS QUE JUSTIFICAN EL OLVIDO

          Si consideramos el culto jacobeo verosímil y trascendente: ¿Cómo pudo olvidarse?. No debería resultar difícil resolver el interrogante si consideramos que hoy día olvidamos la localización de la sepultura de familiares no muy lejanos cuya memoria pasa a ser Tres tumbasignorada para nuestros hijos o para nosotros mismos. En Galicia no es difícil que un sinfín de especies vegetales se apodere de la piedra, la encubra, e incluso que la engulla bajo su verde silencio. Así han quedado olvidadas tumbas, ruinas, muros y restos arqueológicos de todo tipo baja la espesa vegetación. En otras partes del mundo, templos, poblados y civilizaciones enteras han sido ocultados bajo la espesura de la selva. Nada difícil sería cirala inmersión en la espesura del bosque gallego de una tumba y aún de una necrópolis antigua, que podría literalmente quedar sepultada por una vegetación enredada en los troncos y las piedras, oponiendo sus púas y su maraña a cualquier curiosidad, y que sirviera además de cubil a lobos, raposas y alimañas, que terminarían por hacerla invisible e inaccesible a los hombres. La tradición pudo perdurar, pero quedando solo su mensaje de misterio transmitido de una generación a otra, confundida tal vez incluso con viejas tradiciones de las que existieron por esos contornos.

      Pero habría ante todo que señalar que nunca hubo necesidad de olvidarlo, sino que la situación fue que nunca llego a darse a conocer de modo formal y que se limitó a un ejercicio de ámbito local, contenido por circunstancias históricas que impidieron su expansión y lo limitaron a una práctica circunscrita.

          Aún así es importante exponer algo que dificultó la identificación de los hechos y sobretodo del personaje, cuya identidad ya vimos que históricamente, como en tantos otros casos, se vio deformada por multitud de componentes legendarios y míticos que complican el reconocimiento del protagonista.

TERRITORIOS DE PREDICACIÓN

LUGAR DE SEPULTURA

PEDRO

Jerusalén y Roma

Roma

PABLO

Muchos, hasta Iliria

Roma

TOMÁS

Persia

Edesa

ANDRÉS

Grecia

Patras

JUAN

Asia Menor

Éfeso

SANTIAGO

Palestina, Judea, Samaria, España

Palestina, Judea / Marmárica, Galicia

          La identificación de hechos y personajes se vio  deformada por componentes legendarios que hacen difícil su reconocimiento, resultando la CONFUSIÓN DE LOS SANTIAGOS. Sobre los territorios de predicación y de sepultura, los códices anteriores al hallazgo de la tumba jacobea, muestran un significativo contraste entre la unidad de destino de distintos apóstoles frente al destino plural del apóstol Santiago. ¿Porqué esta diferencia?. La causa está en la confusión entre personajes con el mismo nombre: Santiago el Mayor, Santiago el Menor y Santiago Alfeo. En la tradición occidental, Santiago el Menor y Santiago Alfeo se identifican como una misma y única persona, y que su padre, Cleofás, es el mismo que Alfeo; mientras que la Tradición oriental los identifica como personajes diferentes, lo que nos da idea de la complejidad de criterios históricos para identificar o diferenciar algunos personajes.

          Algunos autores sugieren un cuarto Santiago no bien identificado en el autor de la Epístola evangélica, propia de un redactor con un depurado dominio griego, un estilo literario y una mentalidad semítica que no encaja bien con los anteriores y que abre la opción de otros posibles personajes con este nombre.

Coptic_Christian_Church_relief_wall          La relación de personajes con el nombre de Jacobo o Santiago se amplía con Jacobo obispo de Nisibe llamado el Grande (†338), Afrates (270-345) que adoptó el nombre al ingresar en un monasterio de Antioquía y se  le confundió con el anterior, Jacobo el Interciso (†421), Jacobo Ciriaco (siglo V), Jacobo de Sarug (451-521), Jacobo de Palestina llamado el Ermitaño (siglo VI), y particularmente Santiago Baradeo (†578), monje sirio y último obispo de Edessa en el 541, que imagesalcanzó legendaria fama como líder del monofisismo, con adeptos llamados jacobitas, que predicó en tierras de Marmárica, donde murió y fue enterrado. Es decir, que la tumba de Santiago en Marmárica que citan algunos códices, no debe ser la de Santiago el Mayor, sino la de este Santiago Baradeo. Fuera de las interpretaciones que se han dado al vocablo “Marmárica” y su posible explicación, lo que parece ocurrir es que se amalgama la figura de un Macro-Santiago único, en que se confunden los personajes, el lugar de predicación y el de sepultura.

            Se entiende así que in acha marmarica es una expresión equívoca sin un significado claro de localización. Manuel C. Díaz y Díaz lo reconoce confuso y lo defineOLYMPUS DIGITAL CAMERA como lectio difficilior (‘lectura más difícil’) o expresión que designa el principio de codicología según el cual, de dos o más lecturas de un pasaje, se escoge la más difícil, quizá porque es la más genuina, si se tiene en cuenta que el escribano o copista debió querer corregir lo que encontraba incomprensible. La consecuencia es un topónimo indescifrable que ha sido modificado en la traducción manuscrita, apareciendo de diferentes formas en distintas fuentes, generando diversas interpretaciones. Otros autores hablan de “deturpación” o deformación de un vocablo por la interpretación que el copista le da en base a su propio conocimiento, transcribiendo erróneamente un topónimo primitivo. Si el término se refiere a la Marmárica norteafricana (actual Libia), no puede referirse a Santiago al Mayor que ninguna tradición sitúa allí, y tratarse del citado Baradeo; o bien a Santiago Alfeo, a quien alguna tradición coloca predicando en África, quizás también por confusión. 

          De modo que es verosímil la existencia del culto jacobeo antes de alcanzar su difusión en el siglo IX, y sobran razones que justifican la confusión y el olvido, como el anonimato apostólico, el interés tardío por la vida de los apóstoles, la clandestinidad del proceso jacobeo, la confusión sobre la figura de Santiago, las equivocaciones sobre el topónimo, y razones como las persecuciones romanas, la invasión por los suevos y el Islam, y las despoblaciones por guerras, enfermedades o hambrunas. Si estos hechos pueden explicar separadamente la pérdida de un pasaje lejano y local de la historia, mucho más cuando se asocian todos ellos.

          La conclusión que podemos deducir es que es factible la existencia de un culto local, primero oculto u olvidado y luego reaparecido y difundido a partir de un momento favorable.     

Una respuesta a CRITERIOS QUE JUSTIFICAN EL OLVIDO

  1. Camino de Santiago al Día dijo:

    Muy buen artículo Alberto, me parece muy interesantes las argumentaciones.

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