21- Trilogía Literaria Jacobea Juvenil

IMG_20160229_194150          Si confeccioné una tríada de libros jacobeos de mi elección, quiero ahora hacer otro tanto con este sector literario pero dirigido al lector juvenil. No se si sarán los mejores de un hipotético ranking literario, no lo pretendo, pero son los de mi elección, por su contenido jacobeo acertado a mi juicio y porque aunque escritos para un público joven me parecen también de interesante lectura para los mayores. Los citaré por el orden que cayeron ante mis ojos, no por un criterio de preferencia que no sabría dar.

Mª Isabel Molina          El primero de ellos es “El Herrero de la Luna llena”, de Mª Isabel Molina. Fue un regalo de mi amiga Silvia a mi hija Blanca en sus tiempos de adolescencia. En su narración sencilla trenza elementos y personajes jacobeos emblemáticos, aderezados con la aventura, la verdad, la superstición y el amor, construyendo con todo ello una trama muy asequible. Su gran acierto es mostrar con claridad la falsedad inflada que se esconde detrás del supuesto mundo iniciático de los constructores, los canteros, los herreros, los alquimistas y los gremios en general, sectores profesionales que fueron los primeros en adquirir una cierta libertad mientras que el resto de la sociedad estaban sujetos entre sí por 51bN4-czmFL._SX298_BO1,204,203,200_relaciones de dependencia y vasallaje. Ellos en cambio podían cambiar de tierra, de rey o señor, pues eran bien recibidos y respetados en todas partes ante la necesidad de sus servicios. Se organizan en gremios y desarrollan los fundamentos de su oficio que protegen en forma de secretos y ritos. El hombre tiende a dominar lo que le rodea. Si no lo logra con el intelecto o las manos, crea ritos para establecer un supuesto compromiso con lo desconocido y crear un sentimiento de seguridad. Los rituales mágicos e iniciáticos para acceder al conocimiento secreto de la profesión no eran más que una barrera de seguridad frente a las supersticiones, desprovista de toda ciencia. El verdadero aprendizaje consistía simplemente en el adiestramiento práctico junto al maestro. El joven protagonista de esta historia, pone en evidencia la falsedad de las supersticiones a través de su aventura, que es un triunfo de la inteligencia, de la lógica y del amor, demostrando que solo desde el miedo, la ignorancia y los prejuicios nace la magia y los ritos iniciáticos que solo se sustentan en el temor y la mentira.

01557          “Yo soy Santiago, el Apóstol de Hispania” es una novela juvenil que el escritor Miguel Luis Sancho, recrea en lenguaje sencillo y directo la vida de Santiago junto a Jesús su Maestro, y su viaje a la península ibérica primero en vida y luego por 3210051mediación de sus discípulos buscando sepultura en la tierra en que había sembrado la doctrina cristiana. A través de esta bella novela el autor hace comprensible y sencillo lo mítico y lo legendario de la Tradición Jacobea. Explicándolo a los jóvenes Miguel Luis Sancho encuentra la manera de hacer fácil lo que parece difícil en modo que lo parece fantástico y legendario tiene un trasfondo de verosimilitud que responde a una lógica accesible y comprensible.

y2pc          Y finalmente “Endrina y el secreto del peregrino”, de Concha López Narváez, una magnífica novela que relata, en un contexto de historicidad muy bien cultivado, la peregrinación a finales del siglo XII, desde el pirineo navarro, de una joven pastora hasta Santiago de endrinasecretoperegrinoCompostela, tejiendo una aventura atractiva y bien diseñada que refleja muy bien el ámbito costumbrista de la época y expresa bien el significado que tuvo la ruta jacobea en el desarrollo de la Europa Medieval. Escrita para el público juvenil, bien merece ser leída por todo tipo de públicos, y especialmente las variadas gentes de ámbito jacobeo. Sobre Endrina, la protagonista de esta hermosa aventura, la propia autora dice que es una joven alegre, decidida, valiente, curiosa, pero también comprensiva y tierna; y sobre todo, inteligente y culta, a pesar de ser una mujer del siglo XII.

          La lectura es siempre un hábito recomendable. También lo es la peregrinación jacobea y su rico entorno cultural. Por eso estas Trilogías en versión juvenil o la anterior propuesta para adultos son, creo, buenas sugerencias para cultivar simultáneamente ambos mundos, el de la lectura y el del Camino de Santiago y su tradición.

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