39- Rememorando a Hermógenes.

          Es Hermógenes un personaje de la leyenda jacobea poco conocido, valorado como ficticio pero al que no le faltan ciertas  connotaciones históricas. La narración, como ocurre siempre en los relatos antiguos, está recreada inventivamente para rellenar el vacío sobre la figura del Apóstol Santiago y construir en torno a él una tradición que justifique su muerte y su legado. Lo que se construyó ingenuamente como un marco para dar consistencia argumental y contenido sobrenatural, hoy es valorado, por la ley del todo o nada, como un relato falso del que nada puede extraerse. Es uno de las sentencias comunes de la visión materialista de hoy, incapaz de interpretar nada que no sea medible, objetivable y tangible. Planteamientos más abiertos logran perspectivas mas sugerentes sobre el escenario en que desarrolla el relato, más allá de reducir todo a una valoración de su existencia real o irreal.

          Se menciona Hermógenes como mago, que en la Palestina antigua se entendía como un líder religioso que acaparaba atención y seguimiento de una parte de la población. Se deduce sin esfuerzo que hay una dialéctica con el movimiento que lideran los apóstoles, con los que entra en contacto generándose a partir de entonces una relación de encuentro-desencuentro que finalmente conduce a la conversión. Hermógenes no aparece en la primera referencia de Clemente de Alejandría recogida en la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea, sobre la pasión y muerte del apóstol Santiago o «Passio modica o minor», donde se narra la capacidad de conversión de Santiago incluso justo antes de ser decapitado, que hasta quien le denunció se arrepintió y se convirtió, lo que le valió también el martirio.

          El relato que se difunde en Occidente es la «Pasión Magna» recogida en el Codex Calistino (XII) y Leyenda áurea de Jacobo de la Vorágine (XIII), pero con precedentes reconocibles en el norte de Italia en el siglo V difundida en Francia, España y otros países, en los martirologios. Refieren los textos que nutren la Pasión Magna que Santiago, al retornar de su evangelización por tierras hispanas, recorría Judea y Samaria, entrando en las sinagogas enseñando las profecías cumplidas en Jesucristo. Cuenta que el fervor y la sinceridad de sus palabras hacía que los que solían concurrir a la sinagoga creyeran en Jesucristo por mediación de Santiago. Por la fuerza de su palabra y la seducción de su comportamiento y trato, destruía los argumentos de sus adversarios, en una lucha dialéctica contra el mago y los judíos, en el afán de que Santiago no difunda, por Samaría y Judea, la figura de Cristo como Hijo de Dios. Primero el debate es con un intermediario, Fileto, al que convence y convierte, y luego directamente con un mago poderoso, Hermógenes, que lanza su maldición contra Santiago que, como boomerang, revierte contra el propio mago, y tras varios altercados, Santiago vence el poder de los diablos, entrega a Hermógenes el báculo su viaje a Hispania para que le protegiera de los demonios; el mago lo toma y se convierte a la fe del Apóstol y renuncia a sus artes y al judaísmo, quemando sus libros o arrojándolos al mar, según la fuente, y se hace uno de los discípulos mas destacados del Apóstol.

        Esta deriva irrita a los judíos, que proyectan con soborno la detención de Santiago, quien pronuncia un sermón antijudío ante el pontífice Abiatar que desata su condena a través de Herodes que buscaba congraciarse con los judíos. Su delator, Josías, al ver que en tan terrible momento es capaz de sanar a un paralítico que lo invoca, pide el perdón y se convierte mientras le conducen a su ejecución, y Santiago como última gracia pide agua para bautizarlo. Los dos correrán la suerte de la decapitación. Esta Pasión Jacobea es incluida en la colección de Pasiones de Abdías, (Libro IV del Pseudo-Abdías) parece que algún compilador del siglo VI en el mundo merovingio.

          La condición taumatúrgica de Santiago aparece también ponderada en las Iglesias copta y etíope, cuyos martirologios describen milagros como la curación del prefecto Teófilo, que termina convirtiéndose, así como muchas gentes como consecuencia de su predicación entre los judíos de las doce tribus.

          Versión importante es la armenia, que rinde culto al lugar de la decapitación del Apóstol Santiago en el Templo Armenio de Santiago Alfeo de Jerusalén, y que recoge la tradición de Santiago en manuscritos que citan su viaje a Hispania, sin mucho éxito evangelizador, y su retorno a Jerusalén tiene el debate entre otros con Hermógenes, y su condena, seguida de un traslado milagroso y la curación milagrosa de un ciego, que genera un culto armenio al «dios decapitado», error que será corregido por el mismo San Pablo, que también había visitado España.

          El episodio de Hermógenes sirve, por tanto, para dar sentido argumental a la muerte de Santiago en las escrituras de la que solo hacen una breve mención: “Por aquel tiempo, el rey Herodes comenzó a perseguir a algunos de la iglesia. Ordenó matar a filo de espada a Santiago, el hermano de Juan; y como vio que esto había agradado a los judíos, hizo arrestar también a Pedro”. Herodes Agripa I, recién restituido en el cargo de rector máximo de los judíos por el emperador Claudio, buscaba congraciarse con su pueblo, y aleccionado por el sanedrín decide acabar con dos de los más representativos líderes del cristianismo que andaban evangelizando al pueblo chocando frontalmente con la tradición judía. Hermógenes es una herramienta para justificar que Santiago es ajusticiado con premura y Pedro detenido para luego sentenciarlo a muerte de modo ejemplar, para acabar con el cristianismo y ganar la confianza del sanedrín y de los judío.

          La comprensión del Mago Hermógenes, como personaje coherente con las escrituras, se asume mejor al considerar otra mago como Simón el mago, mencionado en los Hechos de los Apóstoles (Hechos 8: 9-24), donde se cuenta que practicaba la hechicería y asombraba a la gente deslumbrándolos con sus artes mágicas, sin embargo acabó creyendo y bautizándose al conocer la predicación de los apóstoles y sus milagros, aunque acabó queriendo comerciar con los poderes apostólicos. Este Simón fue un líder religioso samaritano mencionado no solo en los Hechos de los Apóstoles, sino también en obras de Justino Mártir, Ireneo de Lyon e Hipólito, así como en los Hechos apócrifos de Pedro y en la llamada «literatura pseudo-clementina» sobre los orígenes del cristianismo, y los que tienen como elemento sustancial los debates mantenidos por Pedro y Simón el Mago. También de él se narran leyendas fantasiosas que no deben impedir comprender que detrás había un escenario histórico, y que el propio personaje fue un protagonista histórico distorsionado por la magnificación de los relatos antiguos.

          Son datos que revelan un substrato de historicidad del personaje, extrapolables a Hermógenes. Se busca reconstruir una dialéctica entre Hermógenes y Santiago como los existentes entre Simón Pedro y Simón el Mago, lo que conlleva un escenario de historicidad genérica que no debemos obviar. Santiago se encontró con una resistencia del sanedrín y de la tradición judía, que acabó sentenciándole por traición al judaísmo, castigado por la inflexible tradición judía, según algunas fuentes, con pena de muerte sin enterramiento y arrojo del cuerpo a la Geena de Jerusalén, en la cañada o barranco de Hinón, donde eran arrojados los ajusticiados de entonces.

          Dentro de lo extraordinario de estos relatos, es claramente reconocible un destacado papel evangelizador de Santiago, y es cronológicamente compatible que predicara primero en Palestina y luego hiciera un viaje a un país lejano, con referencias de que pudo ser a Hispania, como se recoge en testimonios muy antiguos (Breviarium Apostolorum, Isidoro de Sevilla, Aldhelmo del Malmesbury, Beda el Venerable, Beato de Liebana) y encuentran respaldo en la tradición armenia.

          En este contexto tan difícil de concretar de modo feaciente, la historicidad de Hermógenes y Fileto es reconocible en la cita de estos nombre que San Pablo hace en su 2ª epístola a Timoteo (1,15), y alguna tradición identifica a Hermógenes como el mártir San Hermógenes celebrado el 19 de Abril junto a otros mártires ajusticiados en el mismo proceso, en Metilene de Armenia, como se recoge el martirologio romano, pero se desconoce realmente su origen y su identificación cronológica es confusa. Creo que esta revisión permite aceptar que Hermógenes y Fileto sean personajes reales, inicialmente contrarios al naciente cristianismo desde su raíz judía, como lo fue el propio Pablo, pero que, también como Pablo, se convierten y quizás también de algún modo excepcional relacionado con Santiago.

Fuentes Consultadas.

1 Moralejo, A/ Torres, C/ Feo, J. Liber Sancti Jacobi “Codex Calixtinus. Xunta dde Galicia. Traduccióm 1951. Libro I, Cap IX, pp. 122-133

2 Jacobo de la Vorágine. Leyenda Dorada. ALIANZA ED. Volumen 1, pp. 396-415

3 Victoria Armesto. Galicia Feudal. Galaxia 1969. pp. 52-53

4 Xosé Ramón Mariño Ferro. Leyendas y milagros del Camino de Santiago. El Lago Ediciones Castellón 2010, pp 30

5 José Luis Hernando Garrido Sobre minorías hebreas y mudéjares: mentalidades, arte y folklore en la Castilla bajomedieval y moderna. Biblioteca: estudio e investigación, Nº. 27, 2012, págs. 156-158

6 Gonzalo del Cerro. Vida del Apóstol Santiago el Mayor según sus Hechos Apócrifos. Septiembre 2012. https://www.tendencias21.net/crist/Vida-del-Apostol-Santiago-el-Mayor-segun-sus-Hechos-Apocrifos_a1233.html

Anuncio publicitario
Esta entrada fue publicada en 39- Rememorando a Hermógenes, E - PERSONAJES y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s