4- El tesoro gallego de Federico García Lorca.

Federico García Lorca en 1934 (fotografía de dominio público)          Aunque empieza a ser un hecho conocido por las diversas versiones musicales que distintos artistas y compositores han realizado, no deja de ser un fenómeno singular que el universal poeta andaluz Federico García Lorca, el más difundido y traducido en lengua castellana, escribiera una brillante serie de seis poemas en lengua gallega, lo que constituye un lance de hondo significado sociocultural y rompe los esquemas estereotipados de los nacionalismos de “esto es lo nuestro”. Qué bueno es mirar atrás antes de seguir adelante y qué conveniente es saber de dónde se viene para elegir a dónde se va. Y qué bueno es saber que las identidades son situaciones históricas que no son cerradas ni exclusivas, sino que comparten muchas cosas, si no todas, que están interrelacionadas, que se conforman entre sí, y que se necesitan unas a otras. Hablo en términos de Historia pero se puede entender en otras claves.

          En declaraciones del propio Lorca “A mi llegada a Galicia, las fuerzas formidables de Compostela y el paisaje gallego, se apoderaron de mí en forma tal que también me sentí poeta de la alta hierba, de la lluvia alta y pausada. Me sentí poeta gallego, y una imperiosa necesidad de hacer versos, su cantar me obligó a estudiar a Galicia y su dialecto o idioma, para lo maravilloso es igual”.

eduardo_pondalrosalia-de-castro-200x200          Nace esta obra entre 1932 y 1934 con motivo de los viajes de Lorca a Galicia y es dado a conocer en Junio de 1935. Él estaba familiarizado con la poesía gallega medieval galaico-portuguesa y contemporánea, y es comprobable que no era ajeno a lo gallego. Admiraba y conocía la obra de Rosalía y de Pondal, pero también de Martín Codax y de Meendiño, de Camoens y de Gil Vicente, y en virtud de las propias manifestaciones del poeta, sintió la necesidad lingüística del gallego. Enlazando con los orígenes de la lírica española, Lorca reitera en el tiempo la actitud de los primeros poetas de Castilla, como Alfonso Álvarez de Villasandino o el Marqués de Santillana, que gestionan en castellano pero su corazón siente en gallego, dos idiomas hermanos que practicamente compartían geografía y se influían mutuamente. Fuera de regionalismos y desmarcándose del inculto pensamiento de que el gallego fuera una lengua marginal, Lorca rinde el más alto homenaje a la lengua y a las letras gallegas.

- CURT S27          En el estudio de lo gallego, en su literatura y en su música (no olvidemos que era poeta y músico), Lorca encuentra afinidades verdaderamente milagrosas con la música y literatura andaluza, flamenca y gitana, observando una interrelación entre todas las regiones españolas en la cuestión de su folklore, detectando el tono galaico y castellano existentes en Granada, y en los acentos de muñeira de ciertas danzas rituales y cantos de los gitanos del sur. En coherencia con esta visión, el poeta construye el universo de estos poemas gallegos lorquianos en los que a una Andalucía mítica corresponde una Galicia igualmente mítica. Es así comprensible, casi indudable, que Lorca versifica directamente en gallego; pensar que fueran escritos en castellano y luego traducidos al gallego supone desconocer la compleja personalidad cultural del poeta. No distorsiona esta verdad que Lorca, sabedor de que el gallego no estuvo en su cuna, apoyara su voluntad de escribir en gallego en amigos de su confianza, como el ferrolano Ernesto Guerra da Cal, que corrió su suerte final, y del que el propio Lorca citó como “diccionario viviente”, y a la ayuda de Eduardo Blanco-Amor y de Ánxel Casal, que tanto contribuyeron a que la obra viera la luz.

   15746325 - copia1655003 - copia       Lorca elige sabiamente los elementos: las hierbas, la lluvia, la muerte, las romerías, temas tan gallegos, tan andaluces y tan poéticos. Es Lorca quien siente y quien elige, nada es accidental y esta expresión de Lorca maduro se nos muestra como poeta gallego que se alimenta de su mundo poético propio en contacto con el mundo poético de Galicia, entre los que existen canales de sentimiento y de diálogo, como un puente entre la lírica gallega y el romancero gitano, entre la cantiga y la jarcha. Lorca es aquí un poeta gallego y su obra es acervo literario de Galicia. Si algo subraya a Lorca como poeta hispánico o poeta de las Españas, estos seis poemas gallegos son el testimonio indudable en los que se expresa como poeta gallego de forma “jonda” y “enxebre”, como dice Amancio Prada, en un viaje de la arena del sur caliente a las camelias blancas, es un viaje a la Galicia profunda y lejana que llega hasta Buenos Aires. No fue una excepción aislada, lo hicieron también algunos poetas catalanes e iberoamericanos.

          La obra fue magníficamente acogida y elogiada en Galicia. Álvaro Cunqueiro les dedicó dos trabajos periodísticos, el primero antes incluso de la edición, en el que demostraba que conocía bien los documentos. De Federico García Lorca, fusilado en agosto de 1936, Castelao escribía que «O noso idioma ten tal fremosura que un poeta andaluz como García Lorca -o poeta mártir-, non foi quen de resistir o seu engado e compuxo poemas en galego».

          Por su alma hondamente compostelana y jacobea quiero dedicarme aquí a los dos primeros títulos del poemario, el “Romaxe da Nosa Señora da Barca” y el “Madrigal á cibdá de Santiago”.

          Romaxe da Nosa Señora da Barca, tiene una honda relación con la obra de Rosalía de Castro, que se expresó tanto en gallego como en castellano. Su sensibilidad por la Virgen de Muxía queda patente en su poema Nosa Señora da Barca, de Cantares Gallegos:

 wvio004_A_Rosalia_Federico_2_100x100         Distintos autores pondrán música al poema que Lorca dedica a la Romería de Muxía, pero elijo sin dudar la versión de Amancio Prada que ya demostrara su exquisita sensibilidad por la obra rosaliana desde 1975, como acredita esta grabación donde vemos un Amancio Prada de líneas más fresca tanto en su voz como en su fisonomía, aunque igualmente, ayer como hoy, con una frente bien despejada. La combinación Castro-Prada nos pone el corazón en un puño:

        Virxe-da-Barca-(La Opinión) En Romaxe da Nosa Señora da Barca, Amancio muestra un aspecto maduro y consolidado, con tantos o más matices que encajan tan bien con la obra rosaliana y lorquina: la combinación, ahora potenciada, no puede fallar y el corazón vuelve a saltar quedándosenos pequeno -como la Virxe- en el pecho, ante este diseño especular entre el solista y la agrupación folklórica “Cantigas e agarimos”:

Romaxe de Nosa Señora da Barca

¡Ay ruada, ruada, ruada
da Virxen pequena
e a súa barca!

A Virxen era pequena
e a súa coroa de prata.
Marelos os catro bois
que no seu carro a levaban.

Pombas de vidro traguían
a choiva pol-a montana.
Mortos e mortos de néboa
pol-as congostroas chegaban.

¡Virxen, deixa a túa cariña
nos doces ollos das vacas
e leva sobró teu manto
as foles da amortallada!

Pol-a testa de Galicia
xa ven salaiando a i-alba.
A Virxen mira pra o mar
dendá porta da súa casa.

¡Ay ruada, ruada, ruada
da Virxen pequena
e a súa barca!

2

 catedral santiago llueve sobre mojado         Madrigal á cibdá de Santiago, la segunda pieza poética de los seis poemas gallegos de Lorca, supone uno de los mayores actos de amor que un no gallego le ha dedicado a Galicia. Es un canto a Santiago de Compostela, la ciudad de piedra de la que Lorca como tantos otros se quedó hechizado, punto final del Camino que lleva su nombre, el Camino de Santiago.

       También varios autores musicaron el poema, pero me quedo sin duda con la versión de Luar na lubre. Retitulando el poema como “Chove en Santiago”, el Luar Na Lubre de sus mejores épocas, en su album Cabo do Mundo, logra una de sus más logradas canciones. El tema refleja toda la belleza de la letra del genial poeta gallego-39030954_16231699 - copiaandaluz, mostrando como nadie esa singular belleza de Santiago de Compostela, que me recuerda mi entrada en Santiago como peregrino y los posteriores paseos nocturnos por Santiago -bajo la lluvia- con mi bordón Teodomiro. Y me recuerda una imagen de mi infancia gallega, el chovendo, cura gallego de aldea que se protegía con su paraguas de la lluvia, y que atrajo mi atención infantil entre las muchas cosas atractivas de las vitrinas y los tenderetes compostelanos, entre vieiras y botafumeiros.

Madrigal á cibdá de Santiago

Chove en Santiago,
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecida ó sol.
Chove en Santiago
na noite escura.
Herbas de prata e de sono
cobren a valeira lúa.
Olla a choiva pola rúa,
laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaído,
soma e cinza do teu mar.
Soma e cinza do teu mar,
Santiago, lonxe do sol;
ágoa da mañán anterga
trema no meu corazón.

1BC6

Esta entrada fue publicada en 4- El tesoro gallego de Federico García Lorca., E - PERSONAJES y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a 4- El tesoro gallego de Federico García Lorca.

  1. Mª del Pilar Rico dijo:

    Muy bueno el artículo , como paisana que soy del poeta, y amante del Camino de Santiago y de todos los parajes que recorre, hasta llegar a Santiago, bellísima y acogedora ciudad, donde yo, granadina no me siento extraña

  2. jomalva dijo:

    Muy bueno

  3. Laureo dijo:

    La verdad es que me parece increible Galicia.. UF estoy enamorado…

  4. Susana Martínez dijo:

    Amo Galicia! Como nieta de gallegos no puedo evitar emocionarme desde mi tierra natal en Buenos Aires, Argentina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s