45- Monjes Goliardos, «musicantes» en las rutas de peregrinación.

pacomio (2)El movimiento cenobítico es una forma de vida eclesiástica que surge hacia los siglos III-IV y se caracteriza por la vida en común de los cenobitas con aislamiento de la sociedad. Su inicio está en los ascetas y ermitaños que, considerados ejemplos a emular, se rodean de seguidores. El ascetismo cristiano surgió de las persecuciones de que fueron víctimas los primeros seguidores del cristianismo, que les obligó a marginarse de la vida en común y esconderse en territorios deshabitados, como bosques, montañas o páramos. El movimiento cenobítico pone un orden a la vida en común de los monjes, conformando la vida comunitaria monacal, adscribiéndose a una orden religiosa, organizada por una regla o colección de preceptos.

731px-Vigilianus-678x381En el monaquismo hispano-visigótico del siglo VI, con San Isidoro a la cabeza, se observó que para una vida monástica intachable, hacía falta dotar al monasterio de un código de normas que regulara la vida de la comunidad, señalara los derechos y deberes de superiores y súbditos y acabara con la pluralidad de reglas y observancias precedentes que destruían la vida común y anulaban la acción del abad. Se convino que los elementos esenciales de la vida monástica eran: «La renuncia completa de sí mismo, la estabilidad en el monasterio, la pobreza, la oración litúrgica, la lección y el trabajo».

BenedictinosUna exigencia prioritaria era la estabilidad monástica por la que el monje asumía el compromiso de perseverar en la vida monástica viviendo dentro del monasterio, quedando incorporado y ligado voluntariamente a través de voto. La falta de este compromiso generó, desde antaño, la aparición de los monjes giróvagos o errantes cuya vida no pocas veces disipaban el espíritu y su conducta no siempre servía de edificación a los fieles, mas bien al contrario; de ahí el voto de estabilidad basado en el compromiso con el monasterio, fuente de fecundidad espiritual que convierte a la comunidad monástica en una familia donde las relaciones interpersonales son estables y se fundamentan en un afecto y trato sinceros.

abCuando esto no estaba bien instaurado o no era aceptado surgían, ya desde antaño, los monjes errantes no ligados a la comunidad, que vagaba de una congregación a otra y de una ciudad a otra. Surgen en suma los monjes giróvagos en cuya vida a menudo se instalaba un desorden que conducía a disipar el espíritu, descuidar el vestido y la alimentación, y deteriorar su conducta. De ahí que se implantara como necesario el voto de estabilidad en la vida monástica.

wine-osgoliardos1-munkYa desde antes, en el siglo IV y V surgen estos clérigos “Vagans” que llevaba vida irregular y licenciosa, a los que se denominará finalmente Goliardos, término de origen latino incierto que unos explican procedente del latín vulgar “gens Goliae” o gente del demonio, o derivado de de gula (“goloso”) como gente de insaciable glotonería y avidez por la bebida, o derivado de Golias, procedente del gigante bíblico Goliat, con quien luchó el rey David en la Biblia, para hacer valer su posición de estudiantes modestos pero cultivados que satirizan y critican a las autoridades eclesiásticas y políticas. El término goliardo, en suma, se conforma en la Baja Edad Media para referirse a cierto tipo de clérigos vagabundos que proliferaron en Europa con el auge de la vida urbana y el surgimiento de las universidades de Europa en el siglo XIII. Muchos de ellos, por su destacada instrucción eclesiástica o universitaria, descollaban como intelectuales, poetas y compositores de obras musicales.

ru-carmina-buranaLa regla monástica benedictina nacida a principios del siglo VI, en su “Capítulo I” identifica cuatro clases de monjes en relación a su grado de estabilidad y compromiso, definiendo como cuarto tipo a los “monjes giróvagos, que se pasan la vida viviendo en diferentes provincias, hospedándose tres o cuatro días en distintos monasterios. Siempre vagabundos, nunca permanecen estables. Son esclavos de sus deseos y de los placeres de la gula”. Equivalían a lo que luego se denominará como Goliardos, que disfrutaban sin reservas del vino, las mujeres, el canto, la danza y criticaban a la jerarquía católica. Sus poemas y bromas causaron escándalo y provocaron la ira de las autoridades de la Iglesia y Consejos ciudadanos.

Clercs0La vida monástica del cenobitismo no aglutinó, por tanto, todas las formas de vida religiosa. Junto a él encontramos monasterios familiares y dúplices (con comunidades de religiosos de ambos sexos), eremitas y falsos monjes como los giróvagos. También eran frecuentes los casos de monjes escapados de monasterios o de eremitorios. Cansados de su soledad, decepcionados por la dura forma de vida, se dedicaban a ir de un lugar a otro fingiendo santidad para asegurarse el condumio y el sustento. Son los monjes giróvagos, de los que se ocupa el Concilio IV de Toledo (633): “Algunos monjes que salen del monasterio no sólo vuelven al siglo, sino que llegan hasta a contraer matrimonio. A estos tales haciéndoles regresar al mismo monasterio del cual salieron, se les impondrá una vida de penitencia, para que allí lloren sus crímenes, en el mismo lugar de donde se apartaron”.

La resultante de esta tendencia monástica conformó, por tanto, el monje goliardo, aquel que no aceptando la disciplina conventual, escapaba echándose a los caminos, buscando un equilibrio entre su fe y el ansia de libertad. Comúnmente fracasaba en su intento y terminaba llevando en el vagabundeo, la vida libertina y la frecuente ebriedad en donde encontraba un refugio que vestía de alegría sus dudas e inquietudes, y que terminaban comúnmente en la frecuentación de las tabernas y las mujeres; su formación culta les permitía rentabilizar sus facultades poéticas y musicales que unas veces se convertían en panegíricos a los ricos que les pagaban su trabajo adulador y otras veces en descarados versos críticos hacia el poder eclesiástico.

Los goliardos mantenían una vida errante, y aprovechaban su tonsura para recalar en monasterios o parroquias durante dos o tres días y proseguir hasta el siguiente lugar. Como las universidades eran dirigidas y administradas por el clero también encontraban allí refugio y el fenómeno se fue emparentando con el de los estudiantes universitarios tuna01medievales y la figura del goliardo queda íntimamente unida a la universidad, en modo que se considera goliardo no solo a los canónigos errantes y disipados sino a los universitarios laicos o de órdenes menores, incluso con hábito y tonsura. La goliardía incluye también a estos estudiantes que alternan una vida intelectual cultivada y su querencia por la vida disipada y tabernaria, amiga de la alegría y el canto, y algunos autores quieren ver aquí las raices de la estudiantina o Tuna. En todo caso hay una estrecha conexión entre los goliardos y las universidades, entre goliardos eclesiásticos y estudiantiles.

Cantos goliardosAdemás de su forma de vida, lo que más interesa de los goliardos es su afición a la literatura y a la música. Muchos de ellos escribieron poesía satírica en latín, donde, expresando su descontento, criticaban a la Iglesia, a la sociedad establecida y al poder, así como composiciones líricas donde elogiaban el vino, la taberna, el juego, las mujeres y el amor. La poesía goliardesca se cultivó por toda Europa durante la Edad Media. Las composiciones, casi siempre anónimas, son muy diversas: desde poemas sencillos hasta otros muy elaborados y retóricos, los más conocidos los Carmina Burana y los Carmina Rivipullensia (nacidos en monasterios), y los  Carmina Cantabrigensia (nacidos en la Universidad de Cambridge).

Monjes peregrinosUn contexto singular que se adaptaba bien al carácter trashumante del goliardo era el recurso de fingirse peregrino, lo que les proporcionaba durante dos o tres día la hospitalidad de un monasterio, que incluía la estancia y el sustento durante este tiempo, que a veces excedían simulando dificultades físicas; cuando empezaba a mirárseles con recelo, inquirían por las ermitas o los conventos cercanos y hacia allá se encaminaban; así podían transcurrir largos años. La tonsura y la vestimenta eclesiástica les aseguraban las limosnas y una amplia inmunidad a sus posibles excesos. En ambientes populares recurrían a la treta de embaucar a la audiencia contándoles y cantándoles historias que ablandaran sus corazones y sus bolsillos.

Hay por tanto en los goliardos un talante común a la picaresca, a veces tanto en el mismo personaje se amalgama ambos aspectos y cabe incluso preguntarse si acaso el pícaro español, con esta filosofía de vida, no deberá también su existencia a los goliardos que, en el medievo, habrían sido el embrión que acabaría por desarrollarse siglos más tarde, con personajes prototipo del pícaro profesional.

081-1024x679El Camino de Santiago y la peregrinación jacobea en toda Europa se mueve entre dos polos extremos a lo largo de los siglos que va desde la infinidad de penitentes que lo recorrieron en busca de indulgencia para el alma o de remisión de la pena terrenal, hasta los aventureros y goliardos que encontraban en el camino un recurso a su inquietud vital y modus viviendi  introduciendo a veces notas festivas y de picaresca. Tras en impulso inicial en que el peregrino se movía pietatis causa, el Camino de Santiago será visitado por peregrinos de toda condición desde Emperadores, reyes, obispos y grandes señores, hasta comerciantes, canteros, escritores, artistas, goliardos, así como pícaros y gentes de mal vivir.

Los caminos de peregrinación constituían para los monjes giróvagos y goliardos el espacio abonado idóneo para moverse a sus anchas de forma anónima, desplegando sus quehaceres literarios y juglarescos; si el hábito peregrino permitía recibir asistencia y limosna a los peregrinos, más aún a ellos bajo su imagen de canónigo tonsurado, conocedores del latín y con un nivel de cultura muy superior al pueblo llano, incluso al aristocrata, que les facilitaba aparentar una autoridad eclesiástica y moral que explotaban en su propio beneficio llegando a actuar de canónigos falsos penitenciarios que, aparentando bondad Bibliothèque de l'Arsenal del Decameron. El clérigo comparte una comida con una pareja y se acuesta con la esposa mientras el marido reza en la terrazaengañaban a los incautos, los confesaban y les imponían como penitencia el pago de algún dinero que debían entregar a la autoridad, acabando siendo ellos los mediadores que no entregaban sino que gastaban en tabernas o prostíbulos, como relata con detalle el Códice Calixtino en su Sermón Veneranda Dies. Su filosofía de vida era el Carpe Diem, vivir el presente sin preocuparse del mañana, y eran amigos de la buena mesa y los placeres carnales, como esta imagen de la Bibliothèque de l’Arsenal del Decameron, en que un clérigo goliardo comparte una comida con una pareja y luego se acuesta con la esposa después de inducir al marido a rezar en la terraza.

londonremNo faltan estudiosos que consideran que el monje francés Aymeric Picaud, posible autor precisamente de algunos fragmentos del Codex Calixtinus (s. XII), y sobre todo uno de los recopiladores del libro referencial de la cultura jacobea, pudo ser un monje goliardo que encontró en la peregrinación jacobea un territorio idóneo para llevar una vida errática que constituyó su modus vivendi, junto a su compañera Gerberta de Flandes, que justificaba sus idas y venidas, permitiéndole mostrar su cultura y sus conocimientos, incluso los musicales, pues no en vano una obra suya aparece con su nombre entre las piezas musicales del códice compostelano “Ad honoren reggis summis”.

Fuentes consultadas:

1- Moreno Núñez, Jose Ignacio, El monacato hispanovisigodo. HISTORIA16, Año 1982, núm. 70, pp. 80-86.

2- Pedro Pascual Martínez. Los goliardos desaparecieron hace siete siglos.  Aldaba: revista del Centro Asociado a la UNED de Melilla, Nº. 28, 1996 (Ejemplar dedicado a: Actas del I Congreso Internacional de Hispanistas), págs. 459-474.

3- Manuel-Antonio Marcos Casquero. Clérigos Vagabundos. Cuadernos del Cemyr, Nº 4, 1996, 107-124.  125-150

4- Julio A. Pérez Celada. Algunas consideraciones sobre la conducta de los monjes cluniacenses ibéricos en la Baja Edad Media. La vida cotidiana en la Edad Media: VIII Semana de Estudios Medievales: Nájera, del 4 al 8 de agosto de 1997, págs. 289-304

5- García M. Colombás (Monje Benedictino). La Regla de San Benito. Biblioteca de Autores Cristianos. MADRID * MM

6- Luis Antonio de Villena. Dados, amor y clérigos: el mundo de los goliardos en la Edad Media europea. Editorial Renacimiento, 2010.

7- Los goliardos, “clérigos vagantes” y la poesía en latín. Temas para la educación. Revista digital Para profesionales de la enseñanza. Nº 18, enero 2012. Editorial Renacimiento, 2010.

8- Alfonso BOIX JOVANÍ. Los goliardos en la literatura del Siglo de Oro español. Dicenda: Estudios de lengua y literatura españolas,  Nº 31, 2013, págs. 57-72

9Julián Naranjo Escobar. Los goliardos. La lírica profana medieval. Revista Mito nº 46, febrero 2014

10- Santiago Cantera Montenegro, O.S.B., La acción social de la Iglesia en la Historia. Promoviendo caridad y misericordia, Madrid, Digital Reasons, 2016, págs. 52-57.

Anuncio publicitario
Esta entrada fue publicada en A - PREFACIO. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a 45- Monjes Goliardos, «musicantes» en las rutas de peregrinación.

  1. Victor dijo:

    Maestro, quizás sea ‘modus vivendi’.
    Me duelen las posibles erratas involuntarias que quedan negro sobre blanco, y más si es amigo.

    • Hola Víctor, interesante visión la tuya, pero estrictamente no creo que se pueda considerar un “modus vivendi” que sería una opción personal y la de los goliardos es una falsa opción de aparentar y vestir de una forma para obtener las ventajas de los monjes (cultura, recursos, prestigio…), pero luego vivir de forma totalmente ajena a sus principios. Se podría decir que los goliardos aparentaban unos principios y vivían totalmente ajenos a ellos.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s