44- Marmarica y lugar de sepultura del Apóstol Santiago

          A la hora de definir la situación del lugar de sepultura del apóstol Santiago en los códices entre los siglos VI al IX, por tanto en fecha anterior al hallazgo del sepulcro jacobeo, encontramos múltiples variantes de interpretación confusa que debe analizarse para acercarse a una comprensión coherente a la hora de precisar su localización.

          Sobre los territorios de predicación y de sepultura de los apóstoles de Cristo, los códices anteriores al hallazgo de la tumba jacobea, muestran un significativo contraste entre la unidad de destino de distintos apóstoles frente al destino plural del apóstol Santiago. Esto se explica por una confusión entre personajes con el mismo nombre: Santiago el Mayor, Santiago el Menor, Santiago Alfeo, Santiago Baradeo (siglo VI)…. entre los que se amalgama la figura de un Macro-Santiago único, en que se confunden los personajes, el lugar de predicación y el de sepultura, motivo por el que se citan diversos lugares, entre ellos Marmarica, escrito en muy distintas formas lo que hace sospechar que no se trata de un término único y preciso, sino de un topónimo equivoco que no tiene un significado claro de localización.

          Como referencias más conocidas entre finales del siglo VI e incios del VII circulan el Breviarium Apostolorum y el De Ortu et Obitu Patrum (de San Isidoro), que sitúan la Predicación de Santiago en “Spania et occidentalia loca“, y la Sepultura en “Achaia Marmarica“. Occidentalia Loca dentro de Spania bien cabe entenderse como una alusión a Galicia, lo que mueve a pensar que también el sepulcro estaría en esta región, y cabe establecer una sintonía entre Achaia Marmarica y la necrópolis local (ahora en el subsuelo de la catedral) donde se localizan tumbas romanas y suevas, sarcófagos y arcas marmóreas. Se asocian así las dos partes de la Tradición apostólica de situar a cada apóstol en el mismo territorio la predicación y el lugar de sepultura.

          Hay consenso en aceptar “De ortu et obitum Patrum” como auténticamente isidoriana desde la demostración de Manuel C. Díaz y Díaz en su ensayo “La leyenda Hispana de Santiago en Isidoro de Sevilla” (1985), donde propone la noticia hispana como posible interpolación. A este trabajo siguen la reacción de autores y tras estudios y valoraciones hoy hay consenso en considerar la autoría isidoriana tanto de la obra como de la información de la noticia hispana. Conforme con Gaiffier hoy se acepta que entre “Breviarium Apostolorum” y “De ortu et obitu” no hay prioridad de una sobre otra, tienen una fuente común anterior al año 600 en la propuesta de la predicación hispana de Santiago que es recogida por el Breviarium y la obra isidoriana, que se verá luego transmitida a la literatura altomedieval, con testimonios como Beda el Venerable, Aldhelmo de Malmesbury, y Beato de Liebana que difunde la obra isidoriana en Europa a través de las copias que se hacen de su obra, todo antes de que se descubra el sepulcro jacobeo. No ver aquí siquiera indicios de la hispanidad jacobea y anteponer una teoría del silencio, aún hoy tras los hallazgos arqueológicos, es reincidir en un desfasado “copia y pega” que opta por permanecer ciego y sordo frente a los múltiples hallazgos que rellenan ese supuesto silencio.

          Cabe reflejar la variabilidad de términos al referirse al lugar de sepultura del apóstol Santiago: Achaia Marmarica, Achaia armarica; Achaia marmorica; Achaia armorica; Marmaria Achaiae; Marinarica achaiae; Acha Marmarica; Aca Marca; Acha Marumrica; Achatica; Arca Marmarica; Arca Marmorica; Aci Marmarica; Achi Marmarica; Acinar Marica; Acimarinacari; Aci Marmari, y otras muchas formas que aparecen en la literatura medieval.

          Esta variabilidad nos habla con claridad de que se trata de la corrupción del término por el que los copistas daban nombre a un lugar aunque sin saber a que lugar concreto se referían, pero usándolo ciertamente como topónimo. El copista no identifica el término ni lo encuentra en las referencias clásicas que conoce por lo que recurre a rellenar el término como mejor sabe. Se entiende así que todos estos términos son una expresión equívoca sin un significado claro de localización. Manuel C. Díaz y Díaz lo reconoce como un término confuso y para interpretarlo lo define como lectio difficilior (‘lectura más difícil’) o expresión que designa el principio de codicología según el cual, de dos o más lecturas de un pasaje, se escoge la más difícil, quizá porque es la más genuina, si se tiene en cuenta que el escribano o copista debió querer corregir lo que encontraba incomprensible. La consecuencia es un topónimo indescifrable que ha sido modificado en la traducción manuscrita, apareciendo de diferentes formas en distintas fuentes, generando diversas interpretaciones. Otros autores hablan de “deturpación” o deformación de un vocablo por la interpretación que el copista le da en base a su propio conocimiento, transcribiendo erróneamente un topónimo primitivo.

          Una circunstancia significativa es que Santiago el Mayor es el único Apóstol cuya muerte registra la Sagrada Escritura en un lugar bien notorio al que se atribuye otro lugar de sepultura, de modo que el término de Marmárica en sus distintas variantes está sugiriendo una traslación de su cuerpo desde el lugar de muerte al de sepultura, tal como la tradición jacobea propone.

          En la Toponimia compostelana, el nombre que algunos reconocen como el más arcaico, es el de Arcis Marmoricis, con significado de Castro de Marmorica, cuya deturpación pudo generar el de Marmarica y sus variantes. En tiempos en que se labra la Translatio, aparece el nombre Libredón como nombre del predio en que fue sepultado el Apóstol, y que es interpretado como derivado del latín liberum donum en alusión a la donación libre de la reina Lupa. Otros ven un origen céltico, llwybr don o Liberodon, traducido como castro o torre del camino, en alusión al camino de Iria a Brigantium, en donde había un mausoleo muy venerado localmente (confirmado por arqueología). El sentido de castro relacionado con un mausoleo o lugar sagrado puede explicar el siguiente topónimo, el de “Locus Sanctus” y luego “Locus Sancti Iacobi“, que ambos aparecen en los escritos. El topónimo de Compostela, formal ya en la primera mitad del siglo XI, tiene su antecedente documental en el 914, pero su uso puede ser anterior, como expresión de que los topónimos se suceden en un proceso dinámico y lógico, que no tienen una instauración puntual, sino episódica, y de los que surge finalmente el de Santiago de Compostela. El término de Arcis Marmoricis o Arca Marmorica es recogido en la Enciclopedia gallega donde el profesor Ferro Couselo define como: “Nombre con que figura el lugar de enterramiento del apóstol Santiago en los más antiguos documentos de la Chancillería Regia de Asturias. Para Castellá Ferrer es una desfiguración de la Amaia Tamárica, la Mahía del Tambre“. La Mahía, o región Amaia, es una denominación prerromana vinculada a sus pobladores, los amaaeos en los valles entre los ríos Sar y Sarela. De modo que hay razones para considerar Arcis Marmoricis como el topónimo que precede al de Locus Sancti lacobi, que se generaliza entre los siglos IX-XI. El topónimo Arcis Marmoricis aparece en los documentos medievales, documentos que no son relatos legendarios, sino jurídicos y económicos, precisos y asépticos al fijar emplazamientos y límites.

          En sintonía con la idea de que se trate de una desfiguración de Amaia, Isidoro Millán González Pardo desarrolla una interesante propuesta en que “In Arcem Marmarica” puede tratarse de la deturpación de “In Arcem Ammaeicam“, expresiones que solo se diferencian en dos letras, lo que pudo causar la deturpación del copista, de modo que se podría traducir como “En un castro Ammaeico” o bien como “En el Arca Ammaeica”, expresiones que se refieren al lugar de la sepultura del apóstol, lo que hoy es Santiago de Compostela.

        Una opción temprana concebida partiendo de los catálogos bizantinos, atendiendo solo al topónimo “Marmarica” es interpretar que se refiere a la Marmárica norteafricana, la franja de territorio que en la geografía antigua se refiere a la parte costera del norte de África entre Cirenaica y el brazo occidental del rio Nilo en Egipto, que corresponde a la actual Libia. Esta sede episcopal dependiente del patriarca de Alejandría, estaba poblada por gran cantidad de monasterios y aquí se instalaron los primeros anacoretas sobre cuyas tumbas se construían capillas. Muchos copistas toman esta interpretación y sitúan la tumba de Santiago en Marmárica. Pero en este caso no podría referirse a Santiago al Mayor, pues no hay ninguna huella de tradición que lo sitúe allí en vida. Los catálogos que sitúan aquí a Santiago tuvieron que ser escritos entre 619 y 629, en que la frontera libia ya se ha desplazado hasta el brazo occidental del Nilo y Egipto ha sido ocupada por los persas, de modo que sus copistas han escuchado que un Santiago, que toman por el apóstol Santiago el Mayor, había sido enterrado allí. Los copistas podrían estar haciendo sin saberlo memoria de Santiago Baradeo monje sirio y último obispo de Edessa en el 541, que alcanzó legendaria fama como líder del monofisismo, con adeptos llamados jacobitas, que predicó en tierras de Marmárica, donde murió y fue enterrado. Es decir, que la tumba de Santiago en Marmárica que citan algunos códices, no es la de Santiago el Mayor, sino la de este Santiago Baradeo. O tal vez pudieron pensar en Santiago Alfeo, a quien alguna tradición coloca predicando en África.

          Atendiendo al primer elemento del topónimo puede entenderse que Arx-arcis puede referirse a las acepciones de “templo” o “lugar sagrado”, que se citan en el diccionario latino-español de Raimundo de Miguel, que cita como ejemplo “arx Minervae” o “templo de Minerva”. O se atienden a vocablos que antecedes a “Arcis” como “in” o “sub”, generando la deriva que goza de menos credibilidad. Usa Marmoricis en vez de Marmárica en supuesta alusión al mármol, en modo que la frase designa la materia del que está formado el sarcófago o el edículo de modo que podía servir como señal para identificar el sepulcro de Santiago. Las formas “sub arcis marmoricis” estarían aludiendo a que el cuerpo del apóstol Santiago se custodiaba en un sarcófago de mármol o que había sido sepultado bajo unos arcos de mármol o una bóveda marmórea. Es una tendencia que ha creado más confusión que ayuda, pues el edículo sepulcral no se trataba de una estructura de mármol que permitiera su identificación por este criterio.

        La interpretación más coherente es que la frase latina Arcis Marmoricis no exige ir precedida de preposición, y debe entenderse como castro o fortaleza que se levantaba en los límites del valle de Amahía, que tenía por nombre Marmórica, lo que sitúa la sepultura del Apóstol Santiago el Mayor en una antigua fortaleza romana situada en la futura Compostela. Acorde con los hallazgos arqueológicos encaja bien el estudio que propone E. V. Pita (2015), sobre los orígenes romanos de Santiago de Compostela, en que la catedral se levantó sobre un mausoleo romano del siglo I y un cementerio romano y suevo, en la base de un campamento o fortaleza fronteriza, y al lado un “vicus” o pequeña estructura urbana para comerciantes, germen del futuro Santiago de Compostela, en los límites del valle de Amahía, entre los ríos Sar y Sarela.

        Una perspectiva espacial integradora de la evidencia arqueológica, las características naturales del paisaje y el conocimiento viario de Galicia romana y de sus caminos secundarios, nos permite reubicar el Vicus Caporum del itinerario Antonino en Santiago de Compostela. El Vicus Caporum era un pequeño poblado prerromano sede de los Cáporos que habitaba el territorio comprendido entre el río Sar y Aquis Celenis (Caldas de Reis). Se la sitúa a 195 estadios (unos 36 km) de Aquis Celenis, lo que encajaría con Santiago de Compostela, antes de que allí se instalase con posterioridad un asentamiento romano, con unas termas en el solar que hoy ocupa la catedral y una edificación funeraria, y que se acredita bien, con un Ara dedicada a Júpiter, restos de edificación romana, un ara votiva y diversas inscripciones funerarias, así como tégulas romanas y productos de terra sigillata.

          Después de todas estas valoraciones, es aquí donde parecen converger las propuestas de localización de la sepultura del apóstol, en que los hallazgos arqueológicos parecen explicar las distintas fuentes que proponen que Santiago predicó el evangelio a las gentes de Hispania y de las partes occidentales y que fue sepultado en Marmárica, que resulta ser Arcis Marmóricis, antiguo precedente de Santiago de Compostela.

Fuentes consultadas
1-El lugar del enterramiento de Santiago el Mayor en Isidoro de Sevilla. Manuel Cecilio Díaz y Díaz. Compostellanum: revista de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, Vol. 1, Nº. 4 (Octubre-Diciembre), 1956, págs. 881-885
2-Nota sobre “Arca marmorea”. Casimiro Torres Rodríguez. Compostellanum: revista de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, Vol. 4, Nº. 2 (Abril-Junio), 1959, págs. 341-347
3-Notas críticas sobre el origen del culto sepulcral a Santiago de Compostela. José Guerra Campos. Ciencia Tomista 88: 559-590 (1961)
4-Le Breviarium Apostolorum. (BHL. 652) Tradition manuscrite et œuvres apparentées. Baudouin de Gaiffier. Analecta Bollandiana 1963, Vol. 81, Issue 1-2, pp. 89-116
5-La Galicia romana. Casimiro Torres Rodríguez. Fundación Pedro Barrié de la Maza, 1982
6-Elenco de piezas de sigilata hispánica: hallazgos romanos en las excavaciones de la catedral de Santiago. María Ángeles Mezquíriz. Compostellanum: revista de la Archidio-cesis de Santiago de Compostela, Vol. 30, Nº. 3-4 (Julio-Diciembre), 1985, págs. 235-244
7- Autenticación arqueológico-epigráfica de la Tradición Apostólica Jacobea, El Camino de Santiago Camino de Europa (Curso de conferencias, El Escorial 22-26 julio de 1991), pp 45-105.
8-Ensayo histórico sobre Santiago en Compostela. Jacques Chocheyras. Gedisa, 1999.
9-El apóstol Santiago y su sepulcro. Juan José Cebrián Franco. San Pablo, 1999 y 2003        10-Locus Sanctus “Arcis Marmoricis” (s. IX-X) et Episcopi Irienses (711-1011).  Manuel Carriedo Tejedo. Compostellanum: revista de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, Vol. 45, Nº. 3-4, 2000, págs. 411-615
11- Vía per loca maritima: un estudio sobre vías romanas en la mitad noroccidental de Galicia. Rosa María Franco Maside. Gallaecia, Nº 20, 2001, págs. 217-248
12-A vueltas con Isidoro de Sevilla y sus noticias sobre Santiago el Mayor. César Chaparro Gómez. Nova et Vetera. Nuevos horizontes de la filología latina. Volumen I. Sociedad de Estudios Latinos. Madrid 2002. págs. 3-24.
13-¿La Catedral de Santiago fue construida sobre un campamento romano? Por E.V.Pita 2015  http://evpitabooks.blogspot.com/2015/03/estudio-la-catedral-de-santiago-fue.html

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