36- La Vía Láctea un mito que ignora el conocimiento

 


      La Vía Láctea es la galaxia lineal-espiral que alberga nuestro sistema solar. El significado de su nombre es el de Camino de Leche, y la mitología griega lo interpreta como la leche derramada por la diosa Hera al negarse a amamantar a Heracles, aunque ya desde los tiempos antiguos en que el logos se empieza a diferenciar del mito, Demócrito la concibe como un conglomerado estelar cuya suma lumínica produce esa franja blanquecina en dirección este-oeste que se percibe en las noches despejadas, la misma orientación del Camino de Santiago, motivo por el cual se ha identificado ampos conceptos surgiendo de esta interpretación la denominación de Camino de las Estrellas, que ha contribuido poderosamente a mitificar la peregrinación jacobea.

          Fue el Códice Calixtino del siglo XII, en el capítulo I de su libro IV, donde se difunde la idea de que el Emperador Carlomagno, informado en sueños por el propio Apóstol Santiago, establece una relación entre el Camino de Santiago y la Vía Láctea, siendo la señal del cielo que indica el lugar en donde se ocultaba la tumba del Apóstol Santiago, entonces ignorado, una franja que puede verse en toda Europa en dirección al extremo occidental del continente, precisamente en las tierras hispanas de Galicia, donde se encontraba el Finisterre del mundo conocido. Por eso el imaginario popular europeo encuentra una gran vinculación entre el fenómeno estelar y el Camino de Santiago, ya antes del descubrimiento del sepulcro, lo que contribuyó poderosamente a la interpretación medieval en todo el mundo cristiano de que el seguimiento del indicador estelar marca la ruta del Camino de Santiago hasta el sepulcro apostólico, cuyo descubrimiento también se relaciona legendariamente con un fenómeno estelar. La antigua idea de distintas culturas de camino hacia occidente y la vieja mitología grecolatina, encuentran así una interpretación a la orientación de esa sugestiva visión luminosa que, por su forma alargada como un camino, da un legendario alcance a la visión del Códice Calixtino en el imaginario colectivo de la Europa medieval del siglo XII, viéndola como la senda que orientaba a los peregrinos en las noches cuando transitaban las tierras septentrionales de la península ibérica, con el fuerte simbolismo de creer que esa señal luminosa era marcaba por el mismo Apóstol Santiago a los peregrinos en dirección a su sepulcro. Otras interpretaciones medievales que alimentaban la fuerza de este simbolismo es ver en este camino estelar el tránsito que debían salir las almas de los ancestros hacia su salvación, lo que transmite una intensificación sin límites entre la peregrinación y el más allá.

          Una persona que hiciera el “Camino de las Estrellas” y quisiera llegar a Santiago de Compostela siguiendo la dirección marcada por la Vía Láctea puede hacerlo con precisión entre los días 20 de enero y 20 de febrero, y en concreto a la una de la tarde si la luz nos permitiera verla. Si entramos en valoraciones astronómicas, nuestro planeta es punto minúsculo entre miles de millones de estrellas que forman esa Galaxia que desde tierra vemos como esa una franja luminosa que llamamos “Vía Láctea” dentro de la cual está en continuo movimiento girando sobre sí mismo y orbitando alrededor de Sol, de modo que solo durante determinadas horas del día y periodos del año y en determinadas franjas y regiones del planeta estamos justo “debajo” de la Vía Láctea. En determinado periodo del año y a una determinada hora de la noche una persona que se encamine hacia Galicia en dirección Oeste verá la franja de la Vía Láctea en vertical orientada hacia Galicia (no solo Compostela). Pero esto mismo ocurre en otros puntos del planeta con respecto a otras localidades o lugares. No hay pues una relación especial entre el Camino de Santiago y la Vía Láctea mayor que otros lugares del planeta, porque la Tierra toda está inmersa en esta Galaxia “madre”.

          No hay, por tanto, una relación específica entre Camino de Santiago ni ningún otro camino ni circunstancia terrestre con la Vía Láctea, si no es la que deriva de un mito más allá del tiempo y del espacio que la tradición y la querencia se complacen en mantener.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en 36- La Vía Láctea un mito que ignora el conocimiento, C - ARTÍCULOS y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s