27- Cornelio el centurión y la Translatio a Hispania

          Un personaje bíblico cuya importancia en la Tradición Jacobea tiene singular relevancia es el Centurión Cornelio, por encarnar como ningún otro el giro absoluto de la naciente iglesia que señala la diferencia con la tradición judaica: la apertura a los gentiles, que marca el verdadero nacimiento del cristianismo como doctrina que se abre a todos los hombres, no solo a los de condición judía. Esto es lo que crea una diferencia insalvable entre el naciente cristianismo y la tradición judía, y es Cornelio quien abre la brecha ganando de Pedro, para él y para toda su casa, el otorgamiento del bautismo. Nace el cristianismo y desata la persecución radical de los apóstoles como impulsores de una fe contraria a la tradición judía.

          Ya se dieron los primeros apresamientos apostólicos tras Pentecostés y las primeras curaciones milagrosas y las conversiones fruto de la predicación, con encarcelamiento y prohibiciones. Vino luego una persecución muy viva tras la lapidación del diácono Esteban que generó la dispersión de los discípulos. Ya se había otorgado el bautismo al eunuco etíope, pero como hecho aislado. Y surgen las primeras comunidades cristianas en Samaria, unos diez años después de Pentecostés, indicando que los no gentiles tenían su lugar dentro de la iglesia a través de la predicación y la conversión. Pero será la apertura definitiva a los gentiles, ocurrida tras la visión de Pedro en la terraza de la casa de Simón el Curtidor en Joppe, cuando descubre que también los gentiles son merecedores del bautismo, y esta actitud que define a la nueva iglesia está representada especialmente por Cornelio y el bautismo de todos los de su casa, lo que generará una brecha insalvable entre las dos religiones y lo que provoca la persecución a ultranza de los apóstoles para eliminarlos al considerarlos como traidores al judaísmo.

          De Cornelio las Escritura precisan que era centurión de una Cohorte de Itálica y dicen que era piadoso y temeroso de Dios, junto con toda su familia, practicantes de la oración y la limosna. Cornelio mandó llamar a Pedro a Joppe viviendo en casa de Simón el Curtidor, y allí cuando descubre, superando los prejuicios del judaísmo, que ese grupo de gentiles en torno a Cornelio, entre ellos soldados, eran merecedores del bautismo y de ser considerados como hermanos. Por motivos religiosos, los judíos apenas tenían contacto con gentiles ni entraban en sus casas pues los consideraban impuros. Pero Pedro acaba por superar sus prejuicios: “Ahora comprendo que en realidad para Dios no hay favoritismos, sino que en toda nación él ve con agrado a los que le temen y actúan con justicia”. Y Comprueba que Jesucristo es también Señor de Cornelio y los suyos, y la plenitud del Espíritu Santo de los que estaban en la casa de Cornelio convence a Pedro que los gentiles pueden ser parte de la iglesia. Era el año 36 de la era cristiano y es entonces cuando los apóstoles inician su predicación a los gentiles del mundo conocido y pudo ser entonces, sino lo había hecho ya, cuando Santiago decide llegar hasta los confines de la tierra.

          Ocho años después, en el 44 de la Era Cristiana, Santiago, del que sorprendentemente nada dicen las Escritura en un olvido inexplicable, quizás como indicio de una larga ausencia por una misión lejana, ha vuelto de Hispania en compañía de discípulos extranjeros convertidos y bautizados pero considerados como gentiles por los judíos. Herodes Agripa, que asistía también a Jerusalén desde su residencia en Cesárea Marítima, asesorado por el Sanedrín, encontró la excusa para detenerlo y ordenar su muerte, posiblemente por pretender entrar con sus acompañantes al Templo, solo permitido a los judíos, encuentra la excusa perfecta para ajusticiarle de forma inmediata por traición al judaísmo, que la ley judía penaba, según algunas fuentes, con degollación por espada sin sepultura. Acabar con uno de los líderes del cristianismo recibe el beneplácito del Sanedrín y viendo que esto era del agrado de los judíos más recalcitrantes, decide apresar también a Pedro, líder principal de los cristianos, con intención de juzgarlo y condenarlo a muerte una vez pasada la Pascua.

          Pedro también había acudido a Jerusalén por la Pascua y encuentra que Santiago ha sido repentinamente ajusticiado y él mismo es detenido y apresado. Será durante este apresamiento y su inesperada liberación donde reside la relevancia de Cornelio, centurión de una Cohorte de Itálica y fiel seguidor de Pedro. Una cohorte era una fracción de una legión, una sexta o una décima parte de la misma y compuesta por unos 500 o 600 soldados, ocupaba un lugar como destacamento o guarnición de una plaza, como era la de Cesárea Marítima, sede de esta cohorte. Se trataba de la Cohorte Itálica, así llamada por la ciudad de la Bética Hispana, y es probable que el propio Cornelio fuera natural de Itálica así como muchos de los que componían la Cohorte Itálica que mandaba, y por lo tanto hispanos, a cuya tierra natal desearían ir al terminar sus servicios en la legión.

          Las Escrituras revelan que las intenciones de Herodes Agripa es ejecutar públicamente a Pedro ante una multitud presente como modo dar un escarmiento ejemplar y ganarse el favor de los fariseos. Pero allí está también el centurión Cornelio que acude desde Cesárea con Pedro o tal vez para encontrarse con él. No son pocos los seguidores del cristianismo, incluso entre judíos y romanos, que han sido testigos del ajusticiamiento repentino de Santiago sin tiempo para reaccionar; ante el apresamiento de Pedro disponen al menos de tiempo para elaborar un plan de liberación. No se cuestiona que lo ocurrido fuera o no el fruto de un milagro como el que relata las escrituras, pero si cabe sugerir que Cornelio tuvo notable participación en él, ya que él mismo y sus soldados eran fieles seguidores de Pedro, por quien hubieran hecho cualquier cosa. Como centurión de una guarnición romana no encontraría dificultad en cubrir un turno de la guardia que custodiaba el encarcelamiento de Pedro, al menos una de las cuatro escuadras de soldados citadas en las Escrituras para custodiar la estancia de Pedro en la cárcel, donde permaneció, “sujeto con dos cadenas y guardada la puerta de la prisión con centinelas”. Los hechos de los Apóstoles relatan entonces una liberación en toda regla, tal vez dirigida por el propio Cornelio, que encontraría la forma de argumentar e incluso de documentar, una orden de traslado del preso. La cárcel la Torre Antonia, bien fortificada por una sólida guarnición militar, más los refuerzos acuartelados para la Pascua, dentro de éste refuerzo una guarnición de la cohorte Itálica de Cornelio, no era un lugar muy propicio para una liberación a no ser que fuera organizada desde dentro, desde la capacidad para vencer el obstáculo de cadenas, voluntades y puertas.

          Una vez libre Pedro acudió a la comunidad cristiana de Jerusalén a dar cuenta de su liberación “Comunicadlo a Santiago [el Menor] y a los hermanos. Luego salió y se fue a otro sitio”. Y este sitio no debió ser otro que la casa de Simón el Curtidor, custodiado por la escolta de Cornelio que, delatada por otros turnos de la guardia y ante la segura represalia de Herodes, necesitan huir a un lugar remoto, a su amada tierra hispana, aprovechando la enorme multitud de judíos que retornaban a sus destinos de la diáspora y llevando consigo el cuerpo camuflado de Santiago, uno de los doce, ajusticiado unos días antes y cuyo cuerpo estaba siendo tratado por Simón el Curtidor para ser fácilmente ocultado dentro de un fardo de pieles preparadas para su envío a un rincón del imperio vía marítima, desde el puerto de donde salían con frecuencia embarcaciones comerciales a distintos puntos del Mediterráneo.

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2 respuestas a 27- Cornelio el centurión y la Translatio a Hispania

  1. Salvador dijo:

    Hola
    Me parece una buena hipótesis. Lo ideal sería que se hallasen datos que la apoyasen, quiero decir hasta el final, datos que probasen al menos la llegada de Santiago muerto a Hispania. El remate, claro, sería la prueba de que el sepulcro que legendariamente se tiene como el del Apostol, en Compostela, fuera y albergase en efecto sus restos mortales
    Gracias por un blog tan interesante
    Salvador

    • Gracias por tu valoración positiva de mi Blog, Salvador. Precisamente en él, especialmente en los artículos dedicados a la Tradición Jacobea y particularmente a los estudios arqueológicos (te invito a consultar uno de título «La Aportación de la Arqueología»), se muestran importantes indicios de verosimilitud favorables a la tesis de que realmente Compostela custodia los restos apostólicos. La suma de todos ellos confluentes en un mismo sentido y la ausencia de verdaderos argumentos contrarios, son los que permiten deducir con bastante solidez que los restos custodiados bajo el Altar Mayor de la Catedral compostelana son realmente los de Santiago el Mayor. Pero más allá de certezas, lo que verdaderamente busco es contraponer las afirmaciones bastante vacías y a menudo acríticas, de que la Tradición Jacobea no merece estudio ni valoración alguna. Por supuesto que lo merece, y los resultados son realmente sorprendentes.

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