30- Santiago de Praga o la Iglesia de la Mano Cortada

          En la ciudad vieja de Praga, en una pequeña calle detrás del patio Ungelt, encontramos esta iglesia (Kostel sv. Jakuba), vinculada a una importante comunidad monástica franciscana, que sorprende por sus dimensiones y por la belleza de su decoración. Una vez que nos encontremos en su interior, nos quedamos absortos por la longitud de su nave central, así como por la vertiginosa altura de la misma, que alcanza los treinta metros.

       Surgió cuando la Vieja Ciudad de Praga comenzó a ser rodeada de muros de protección, fundada en 1232 a instancias de Wenceslao I de Bohemia, en estilo románico. Gracias a Juan de Luxemburgo y su esposa, el inmueble fue reconstruido en el siglo XIV y transformado en una hermosa e inmensa basílica gótica. En 1689 la iglesia fue destruida por un incendio y posteriormente renovada y remodelada en estilo barroco. Por ello y como ocurre en otras muchas iglesias de Praga, en ella encontramos una asociación de elementos góticos del edificio con una decoración interior barroca. No cabe quedarse con ganas de conocerla, pues dicen las guías turísticas que permanece abierta todos los días del año y que la entrada es gratuita.

          La iglesia fue un componente original del Monasterio Minorita  aquí edificado. Uno de los primeros usos de los que se tiene evidencia para esta construcción, fue como escenario de la festividad para celebrar la coronación del rey Juan de Luxemburgo y su esposa, para luego ser marginada de la historia durante una enorme cantidad de años. Durante su existencia ha sido víctima de tres incendios diferentes, todo lo cual representó un gran esfuerzo de reconstrucción en la posguerra. La construcción que se ve en la actualidad es el resultado del trabajo realizado en el siglo XVII, en el que tuvo lugar el último incendio. El incendio que destruyó una gran parte de la Ciudad Vieja en 1689 obligó la reconstrucción parcial del edificio.

En la nueva fachada encontraremos tres bajo-relieves de gran tamaño, cuyas escenas representan la apoteosis de San Francisco, Santiago el mayor rodeado de peregrinos y la apoteosis de San Antonio de Padua.

          Desde los siglo XII y XIII desde Praga partía una de las rutas principales de peregrinación europea, y la ciudad fue un punto clave del Camino de Santiago medieval, en modo que la iglesia de Santiago de Praga fue un lugar de descanso de los peregrinos en el Camino de Santiago centro-europeo. Las altas torres de la iglesia debían facilitar a los peregrinos la orientación y el angel sobre el apóstol Santiago de relieve central de la entrada está indicando la dirección para peregrinar al camino de Santiago junto a un peregrino que lo muestra al resto.

          En la decoración de los interiores de la iglesia de Santiago participaron los más destacados artistas checos del barroco, destacando una obra maestra del arte barroco: la pintura del altar que representa el Martirio de Santiago de Reiner, instalado en un enorme marco llevado por ángeles. Cuenta la leyenda que el cuadro fue pintado cuando la peste negra asolaba Praga. El pintor pedía continuamentye a la Virgen no morir de esta enfermedad. Él no la contrajo, pero si su esposa y su hijo, que fallecieron mientras él siguió trabajando hasta dar la última pincelada al cuadro, momento en que cayó muerto al suelo, aunque no víctima de la peste negra.

También es reseñable su magnífica bóveda, embellecida con frescos en trampantojo del pintor Francis Vogeta de 1736, con escenas de la Virgen María.

          La acústica de la iglesia es de renombre mundial, por lo que es lugar elegido como lugar idóneo de conciertos de música clásica y sacra que se celebran allí a lo largo de cada año. La acústica se hace singularmente patente con el colosal órgano barroco de 1705, un prestigioso atractivo de esta iglesia, con 4 teclados manuales, 91 registros y 8277 tubos,  que se encuentra en el lugar perfecto para demostrar su sonido. Resulta un aliciente espectacular la cita dominical por la intervención del órgano. Se cuenta que Mozart fue en varias ocasiones a tocar en el órgano de esta espectacular iglesia.

          Uno de los mayores atractivos de esta iglesia lo representa la tumba del Canciller Checo Vratislav de Mitrovice. El elaborado diseño fue creado por Jan Bernard Fischer de Erlach es un verdadero testimonio de  su destreza. Un viejo rumor cuenta que cuando la tumba fue abierta, su cuerpo fue encontrado sentado, como si hubiera tratando en vano de salir de su tumba.

          Otro gran atractivo es la estatua de la Virgen María del siglo XV, en el altar mayor. Se trata de la Virgen Dolorosa, de un bello estilo gótico tardío, que ocupaba inicialmente un altar lateral cuando protagonizo uno de los acontecimientos más sorprendentes y siniestros del lugar, emparentado con la propia historia y tradición de esta iglesia y que da al templo el sobrenombre de “Iglesia de la mano cortada”.

 

          Santiago fue considerado patrono del gremio de los carniceros, lo que explica que en la Praga medieval hubiera numerosos comercios de carniceros en las inmediaciones de la iglesia. El rey de Bohemia, Juan de Luxemburgo, les concedió el privilegio como gremio como agradecimiento por haberle ayudado a llegar al trono. Cuando en el siglo XV estallaron en el país las guerras de los husitas, quienes destruían todo lo relacionado con la religión católica, la iglesia de Santiago y el convento quedaron casi indemnes gracias a la protección de los carniceros, que la defendían contra los ataques y robos, según testimonia una vieja leyenda local, cuando cierta vez un ladrón quiso robar las joyas de la Virgen. Permaneció agazapado en una esquina hasta quedar el templo vacío, momento que eligió para acercarse a la talla de madera de la Virgen María, abalanzándose sobre ella para robarle sus joyas, una corona y un collar de perlas. Para sorpresa del ladrón, la estatua de la Virgen le agarró la mano con tal fuerza que el ladrón no podía liberarse y tuvo que permanecer allí toda la noche hasta que a la mañana siguiente le encontró un sacerdote, quien salió a la antigua calle de los carniceros y volvió a la iglesia con un carnicero y su hacha. El ladrón clamaba que rompieran la talla, pero resolvieron cortarle el brazo, que se conserva en la iglesia de Santiago hasta el presente. Sea como fuere, si realmente se trató de una leyenda o si fue verdad lo ocurrido, lo cierto es que a la entrada a la iglesia, en el pasillo a mano derecha, cuelga en lo alto un resto que realmente se asemeja a un brazo humano momificado, y debajo un lienzo que narra la historia de la iglesia de la mano cortada. Y en la nave lateral del inmueble, en dirección al norte, está situada en la pared una placa del año 1615 que lleva una inscripción de los carniceros, quienes advierten que a quien quiera hacer algún daño o ponga en peligro la iglesia, será hecho pedazos.

          Actualmente la iglesia y el convento sirven nuevamente a la orden Minorita que enlaza en sus actividades con los años de gloria de la época en que gobernaron el país los soberanos de la dinastía de los Luxemburgo.

 

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