15- La torre de Saint-Jacques-La Boucherie de París

CHT164482 Tour Saint-Jacques la Boucherie (1508-22), Paris, 1853 (b/w photo) by Le Secq, Henri Jean-Louis (1818-82); black and white photograph; Musee de la Ville de Paris, Musee Carnavalet, Paris, France; (add. info.: church Saint-Jacques (razed under the Directory) was the church of butcher's guild; rallying point for pilgrims to Santiago de Compostela); Archives Charmet; French, out of copyright          Con motivo de las obras de la rue de Rivoli en el plan de modernización del viejo París, acometido a mediados del siglo XIX, se inicia la recuperación para el mundo de la Torre de Saint-Jacques la Boucherie, en un auténtico alarde de recuperación de la arquitectura y de la historia de un pueblo y de sus símbolos más arraigados.

K1nspxX1_eIVAgGiK3HFZIFxPDg@491x793          Desde que se decidió el rescate de la torre, rica en tradiciones y recuerdos en su mole arquitectónica, dominando majestuosamente a través de los siglos su entorno urbano junto al Sena, procede valorar los detalles históricos y arqueológicos de esta gran construcción cristiana, cubierta con una rica capa de molduras, follaje, arabescos, toldos y arquivoltas, constituyendo una reliquia actualizada de un pasado que nunca debe olvidarse, y un patrimonio reconvertido que encuentra el equilibrio entre la historia y el urbanismo.

          Su origen preciso permanece desconocido. La mención más antigua conocida de una iglesia en ese lugar data de 1060, con indicios de que una capilla u oratorio primitivo, germen de esta iglesia de Saint-Jacques, que existía ya con toda certeza en el siglo XII. El edificio fue ampliado y erigido en parroquia poco tiempo después de 1108, bajo el reinado de Luis VIt50112-a-bishop-saint-angelico-fraLouis VI, el Grueso, y el episcopado de Maurice de Sully. Es designada bajo el título de parroquia en bula del papa Calixto II, a favor de la abadía y después Priorato de Saint-Martin-des-Champs, lo que demuestra que la edificación de la iglesia de Saint-Jacques es anterior al 1200, fecha que algunos señalaban como su inicio.

          Poco importa el análisis de las diferentes versiones históricas sobre su antigüedad eclesiástica, puesto que, como veremos, el martillo revolucionario derribó la iglesia, de la que sobrevive solamente su torre después de distintos avatares.

GrandChatelet2          Hay prueba escrita de que la iglesia de Saint-Jacques no tuvo en principio sobrenombre. El de La Boucherie le fue dado, ya sea porque era vecina de la gran carnicería que suministraba a París, delante de la fortaleza del Grand-Chàtelet, ya sea porque la inmensa mayoría de las casas que colindaban con esta iglesia estuvieron habitadas por carniceros, propietarios y operarios de esta gran carnicería, considerada la cuna de este barrio, donde tenían una influencia inmensa y popular. El abad Lebeuf argumentó que este sobrenombre fue dado a la iglesia de Saint-Jacques-le-Majeur para distinguirla de otras dos iglesias de París dedicadas al mismo apóstol. Pero es notorio que más de 60 jKD1_bEikKYtUst24656lFoR1e8@770x454o 70 años antes de la erección de las iglesias de Saint-Jacques-de-l’hôpital y de Saint-Jacques-du-Haut-Pas, aquella era llamada en los actos episcopales y otros: Eclesia S. Jacobi, o in Carnificeria. Respondía esto sin duda al nombre de La Boucherie (carnicería) próximo al Sena, ya que sus aguas eran indispensables para las actividades de este significativo gremio parisino, tanto para abrevar a sus animales como para limpiar los desolladeros.

pont de Notre Dame en 1560          Enseguida adquirió la condición de iglesia arciprestal porque su párroco, desde 1206, era arcipreste de París, por estar más próximo del gran puente de París que conducía a la catedral, igual que el de Saint-Séverin, el otro arciprestazgo. La atribución de esta dignidad eclesiástica era velar sobre la conducta de los sacerdotes y pasantes, celebrar la misa en ausencia del obispo, y mantener el orden y la disciplina. El párroco de Saint-Jacques-la-Boucherie además fue inscrito en la lista de sacerdotes cardinales que, en el siglo XII, prestaban asistencia al obispo que oficiaba en la catedral en la misa de las grandes fiestas anuales.

          Esta iglesia también se distinguía por el privilegio del derecho de asilo, que la justicia no respetó siempre. Hasta se construyó sobre sus bóvedas, en 1405, una sala para tener en franquicia a los que se refugiaban allí a consecuencia de algún asunto criminal.

bedevaart348          El incremento de la población hizo crecer la iglesia de Saint-Jacques-la-Boucherie con adiciones sucesivas, pero sin una planificación concreta y siguiendo cada adición la tendencia particular de su época, con tipos distintos en el conjunto de un edificio cuyo plan era muy irregular.

Portail de l'église Saint Jacques de la Boucherie, financé par Nicolas Flamel en 1389. Abbé Villain - Histoire critique de Nicolas Flamel          De la iglesia de Saint-Jacques-la-Boucherie hay que celebrar su pórtico occidental y el pequeño pórtico en el norte, sobre la calle des Ecrivains, edificado en 1309 con fondos de Nicolás Flamel. Se había hecho representar con Pernelle su mujer, de rodillas delante de la Virgen Santísima, colocada en el centro. El apóstol Santiago le presentaba al esposo, y San Juan Bautista le presentaba a la mujer por el otro lado.

nicolasflamel          Nicolás Flamel, uno de los calígrafos más hábiles del siglo XIV, librero y escribano de la Universidad antes de la invención de la imprenta es, ciertamente, el más notable de todos los feligreses ilustres de Saint-Jacques-la-Boucherie, que más contribuyeron a la decoración interior y exterior de esta iglesia. Personaje célebre por la idea exagerada que se tuvo de su fortuna, y por las extravagancias calumniosas imaginadas sobre el origen de una opulencia conquistada al precio de muchos sudores y el noble uso que hizo de sus recursos. Asombró tanto a sus contemporáneos que no se percataron de la sencillez de su existencia, a causa de su caritativa y piadosa prodigalidad. Fue en su trabajo inteligente, en su espíritu de orden y de sabia economía, donde encontró la piedra filosofal, por medio de la cual se decía que transmutaba los metales más groseros en oro puro. Hombre de fe y lleno de generosidad, pensaba que la caridad era un don de Dios recibido en el corazón como una calidad permanente, que le llevaba a querer a su semejante y a socorrerlo en la adversidad. Es pues este espíritu religioso de caridad el que animaba al artista laborioso, y lo que le hizo emplear su fortuna para aliviar a las viudas y huérfanos, fundar hospitales y reparar iglesias. Rico en la imaginación de la gente, dejó realmente una herencia modesta.

casa-nicolas-flamel-1          Este verdadero filósofo cristiano murió el 22 de marzo de 1417 en su casa, ubicada en la esquina de las calles des Ecrivans y Marivaux. Curiosa reliquia de este viejo barrio demolido para la prolongación de la calle de Rivoli. La vieja casa de piedra y madera de Flamel, ocupada desde largo tiempo por un tabernero de aguardientes, existía aún el 1 julio de 1852. No había nada notable en el interior ni el exterior; sin embargo, había conservado algo de su fisonomía de la Edad Media a pesar de las alteraciones del tiempo y la mano del hombre. Sus tres pisos antaño fueron sombreados por una marquesina, y todavía se percibía sus rastros; pero se veían allí las imágenes e inscripciones piadosas que adornan su fachada, que según el testimonio del Padre Villain, fueron robadas en 1756, tras las excavaciones llevadas a cabo en las subestructuras de la casa por intrigantes adeptos de la filosofía hermética que, bajo el pretexto de reparar a sus gastos las casas caducas que pertenecían a las iglesias, revolvieron todo para encontrar allí los supuestos tesoros enterrados que ya obsesionaron a otros investigadores en los siglos XV y XVI. No es presumible que la demolición final haya sido más feliz, incluso arrebatando la última piedra de la fundación de esta casa, que Flamel había hecho construir en los primeros tiempos de su matrimonio.

          Fue enterrado en la nave de la iglesia de Saint-Jacques-la-Boucherie. Su mujer Pernelle, muerta 20 años antes que su marido, el 11 de octubre de 1397, fue enterrada en el cementerio de los Santos Inocentes, según su propio testamento.

 El epitafio de la tumba de Nicolás Flamel que podemos ver, en la actualidad, en el Museo Cluny.         Merecedor de una estatua a su memoria, muy al contrario, los sans-culotte (revolucionarios radicales franceses) dispersaron sus huesos, como los otros ilustres difuntos que dormían en su entorno, bajo las bóvedas sagradas. Su epitafio, que se había hecho hacer en vida, que guardaba en su casa como sano pensamiento de la muerte, y que, según su última voluntad, se había agregado al pilar más cercano, sobre su sepultura, fue arrancado y vendido a una frutera de la calle Saint-Jacques-la-Boucherie, del que se sirvió mucho tiempo para picar sus espinacas. Se creía que este pequeño monumento había sido destruido, cuando fortuitamente fue encontrado en 1847, por M. Dépaulis, en casa de un vendedor de curiosidades, dándolo a conocer a las autoridades y confirmándose su autenticidad. Primero se pensó sellarla en la torre de Saint-Jacques; pero finalmente enriquece el museo de Cluny.

Démolition de St jacques la boucherie. Pierre-Antoine Demachy          A consecuencia de la circunscripción constitucional de las parroquias de París, y de su reducción, la iglesia de Saint-Jacques-la-Boucherie fue suprimida en 1790 y clasificada entre las propiedades nacionales. Después de haber servido para reuniones y asambleas, fue alquilada al industrial Philippe Legrand, y llegó el final de este edificio cristiano el 26 de octubre de 1797 (8 Termidor del año V de la Revolución Francesa), en subasta anunciada en carteles. Pocos días después fue vendida al empresario de edificios Jean-Baptiste Lefranc, y el día siguiente se hizo una orden de declaración en beneficio de Jean Amavet y Dominique Zino, negociantes en París, que incumplieron su compromiso, pues maniobraron a la sombra de un domicilio falso, evitando todo seguimiento. La correspondencia oficial indica solo que los derechos de estos buitres de la banda negra se habían cedido a un tal señor Gobeau, probablemente el demoledor del venerable edificio.

Paris, France: Album of 22 photographs about Paris, 1852-1853. Facade of the Saint-Jacques Tower in the rue de Rivoli, 1853. Photograph by Henri Le Secq (1818-1882). Salted paper after calotype. Bibliothèque historique de la Ville de Paris. © Jean-Louis Henri Le Secq des Tournelles/ BHVP/ Roger-Viollet/ The Image Works NOTE: The copyright notice must include         La alta y bella torre, admirada como una de las últimas obras maestras de la Edad Media, es en lo sucesivo y por fortuna, el único y precioso resto de la iglesia de Saint-Jacques-la-Boucherie. En el cartel de venta podía leerse “El reloj no es parte de la venta”; el arquitecto agente que dirigía la adjudicación, hizo insertar en el acta esta cláusula, clave de la conservación de la torre. Sin esta reserva protectora habría sido también demolida.

          Poco tiempo después, la iglesia fue arrasada y su suelo bendito pronto estuvo ocupado por gran cantidad de puestos y construcciones de madera levantados por vendedores. Esta especie de bazar tomó el nombre de la Corte del Comercio, y fue incendiada en 1823. Entonces un especulador hizo construir sobre este emplazamiento, y de acuerdo a los planos de M. Lelong, un mercado cuya famineinauguración se efectuó el 13 de octubre I821. Este nuevo establecimiento, dividido en tablero de ajedrez por callejones estrechos, con una fuente en el centro, ocupaba una superficie de 400 metros. Se vendía allí ropa blanca y vestidos, pero como se encontraba sobre el trayecto de la nueva calle de Rivoli, fue demolido en julio de 1852. En cuanto a la torre, un tal señor Dubois habiéndose convertido en propietario, establece allí una fundición de perdigones de plomo para caza, images----instalándose en su interior calderas y tubos de fundición que llegaron a provocar, por lo menos, dos incendios. Reducida a esta condición insólita, la torre de Saint-Jacques corría de nuevo todas opciones posibles de destrucción. El corazón del católico y del arqueólogo no podía más que afligirse por este espíritu indolente que se cernía sobre el precioso monumento, sin protección oficial ni científica. Hizo falta que un particular en mantenimiento, M. Arago, para que se salvara, porque el Gobierno no tomó la iniciativa en este asunto. M. Justin Pontonnier, a cuyo celo se debió la conservación del epitafio de Flamel, gestionó la adquisición para la ciudad de París, a la que fue adjudicada por la suma de doscientos cincuenta y mil y cien francos, por subastas del 27 abril de 1836.

st-jacques-la-boucherie          El abad Villain, historiógrafo de Saint-Jacques-la-Bucherie, según informes y archivos de la fábrica, nos dio noticias preciosas sobre la construcción de la torre. Los cimientos fueron echados en el curso del año 1508, bajo el reinado de Luis XII y el episcopado de Etienne de Poncher, sobre el emplazamiento de dos casas donadas por Jacques Thoynes, o Thouines, nativo de Saint-Leu-Taverny, maestro de artes, sacerdote de Sanuis, canónigo de Montmorency, y después maestro de las escuelas de la parroquia de Saint-Jacques-la-Boucherie, por su testamento, del 27 de agosto de 1505.

          En 1510, la construcción de la torre había alcanzado el primer piso, y se completó a finales del 1522, en cuatro niveles coronados por una terraza. Mientras en la Edad Media los edificios públicos corrían a cargo de los habitantes, los fieles y cofrades de la hermandad de carniceros contribuyeron a la parte más fuerte del gasto; lo que no fue en absoluto, tal como algunos historiadores pretendieron, es el producto de una confiscación a los judíos.

Tour-Saint-Jacques-detail-architecture          La solidez y la delicadeza con los cuales esta torre había sido edificada, la elección de los materiales, la conexión casi imperceptible de su estructura, la disposición y el corte de las piedras, lo clasifican casi al rango de las obras magistrales del siglo XVI y hablan en favor de la ciencia estereotómica del arquitecto, cuyo nombre permaneció desconocido. Empleó catorce años en esta construcción, que caracteriza el estilo gótico cuaternario, flamígero o de decadencia, y su transición hacia el renacimiento, nada parco en adornos, en modo que el antiguo campanario rebosa hasta la cima de un exuberante trabajo de piedra tallada y de escultura, así como de gárgolas y animales grotescos. Estructuralmente y hasta entonces, nada en este edificio se debilitó, a pesar de su aislamiento; ningún movimiento se manifestó a pesar de los muchos años soportando todo su peso en sus fundamentos robustos.

IMG_5626-1024x768          Los ángulos de esta torre estaban formados por contrafuertes que ascienden sobre un plano sesgado, o en faldón adornando a los pisos diversos de arcadas ojivales o trilobuladas, de nervaduras prismáticas y de nichos a dos aguas donde estaban las estatuas de santos. Las divisiones horizontales de cada piso interior son indicadas sobre estas estribaciones por aleros. El lado superior del edificio forma, por la profusión de sus detalles de cinceladura, un contraste que sorprende con la sencillez de su base. Termina por una plataforma, decorada y cerrada por una balaustrada, bajo la cual se engrapan los animales imaginarios que sirven para el drenaje de las aguas. Cada cara del edificio, entre los espolones que lo solidifican, se llena con dos pisos de ventanas estrechas y ceñidas, separadas verticalmente por un parteluz. Estas ventanas quedaron guarnecidas entre sus cuadros de estos tejadillos inclinados, recubiertos con pizarra y con plomo, que protegían el armazón de la atalaya y reenviaban hacia abajo el sonido de las campanas.

          Las estatuas aladas de los cuatro animales místicos: el hombre (ángel), el león, el buey y el águila, atributos simbólicos de los evangelistas, están colocadas en la cumbre de los contrafuertes en los ángulos de la torre, desde donde miran, con una fijeza majestuosa, los cuatro puntos cardinales del cielo. Esto es especialmente exacto, ya que la iglesia fue perfectamente orientada de este a oeste, de acuerdo con la norma litúrgica antigua y las prescripciones apostólicas. Así la torre de Saint-Jacques jacquesparticipa rigurosamente de esta orientación hierática. Y como cumbre del edificio, la estatua patronal de Santiago el Mayor, que se levantaba hasta cerca de seis metros por encima de la torrecilla de la escalera. Esta estatua venerable de Santiago, precipitada de la cumbre de la torre por los deterioros de la iglesia, rodó sobre la plaza sus miembros quebrantados, ante los aplausos sacrílegos de una población estúpidamente alegre. Estas figuras realizadas hacia 1522, por un artista llamado Rault, cualificado como tailleurs d’images, según el uso de designar entonces a los escultores.

La Tour Saint-Jacques et la place du Châtelet          La altura de la torre de Saint-Jacques, desde el suelo de la calle hasta el nivel de la balaustrada, es de 50 metros 35 centímetros. Cuando la estatua patronal la coronaba, había que añadir cerca de 5 metros 8 centímetros, lo que llevaba la altura total a 55 metros 43 centímetros. Esta altura permite percibir distintamente la torre, no solamente de la orilla izquierda del Sena, sino aún desde todos los alrededores de París. Pero el abad Villain se equivocó, cuando dijo que la torre de Saint-Jacques era igual más o menos en altura a las de Notre Dame de París, ya que estas últimas tienen de altura 66 metro 26 centímetros, es decir 7 metros y 62 centímetros más. Tiene de diámetro, de un ángulo al otro en superficie exterior de 10 metros 31 centímetros, medido en lo alto del ob_75942b_p1190510monumento. En el interior una escalera de caracol de núcleo lleno, de piedra dura, de 291 peldaños, conduce a la plataforma. Para expresar mejor el efecto de la perspectiva que se goza desde esta plataforma, el historiador Sauval empleó una metáfora que es una imagen ingeniosa “Desde lo alto de esta torre, dice el abogado anticuario, se ve la distribución y el curso de todas las calles, como las venas en el cuerpo humano”.

          La torre de Saint-Jacques tenía 12 campanas, cuyo timbre grave y acompasado anunciaba las glorias del cielo y augustas solemnidades católicas. Sauval hace también una mención loable de este timbre: la encontraba armoniosa y su carillón muy musical. En los últimos tiempos, la iglesia de Saint-Jacques-la-Boucherie tuvo también su Quasimodo: Un frutero de naranjas de la Halle llamado Yart. Estaba tan apasionado con sus campanas, que cada vigilia y día de fiesta, nunca dejó de deleitar a los feligreses de Saint-Jacques de un concierto de himnos u otros cantos religiosos, torre-saint-jacques-paris-1remitiéndose al oficio de día: concierto que ejecutaba sobre su carillón, compuesto de estas 12 campanas. La que, con su voz poderosa, dominaba todas las demás, y a la que se nombraba vulgarmente Gros Jacques, se quebró en la torre en 1703. Las otras once fueron llevadas a fábricas, donde se quebraron las campanas con martinete, y sus pedazos fueron llevados luego a la Moneda. Habiendo desaparecido las campanas de la Torre, los vanos son cerrados por unas vidrieras ejecutadas por Sebastián Oudinot, hacia 1854.

Estatua de Blaise Pascal en la Torre Saint-Jacques en París. Imagen de Wikimedia Commons.          Fue sobre la torre de Saint-Jacques-la-Boucherie que en 1653 el sabio Blaise Pascal, uno de los escritores y topógrafos más grandes de los que pueda enorgullecerse Francia, repitió la célebre experiencia del Puy-de-Dôme, que puso fuera de duda la gravedad de la masa del aire. En recuerdo de aquello hoy figura una estatua conmemorativa en el centro de la base de la torre.

          Desde 1862, tras la amplia reforma de la calle Rivole y el entorno urbano de la propia torre, fue clasificada como Monumento Histórico.

TourSaintJacques-10          La torre reanuda en 1891 una relación de colaboración con la ciencia a través de la instalación en su cima de una estación meteorológica, ahora cerrada. Durante mas de un siglo, un científico subía cotidianamente los casi 300 peldaños de su escalera para efectuar la comprobación de los datos.

          La torre de Saint-Jacques-la-Boucherie guarda, por tanto, toda una colección de recuerdos, verdaderos tesoros de la historia y de la ciencia. También de la religión, pues como edificio solitario que mantenía un vacío armónico, no dejaba de ser, desde el punto de vista retrospectivo, la lápida sepulcral de una de las más antiguas e históricas parroquias de París.

«Tour Saint-Jacques BLS» de Benh LIEU SONG          Después de las distintas reformas acometidas para su estabilidad, estética y seguridad del entorno, la torre queda aislada entre anchas arterias; para ambientarla mejor, a sus pies se construye el primero de las dos docenas de “Squares” parisienses inspiradas en los espacios verdes londinenses. A la izquierda queda el teatro del Châtelet y el teatro de la Ville. Al construir los nuevos ejes de circulación, se rebaja el terreno para allanar todo el La_Tour_St._Jacques_La_Boucherie_à_Paris_ca._1867conjunto, lo que genera la oportunidad de excavaciones arqueológicas y la Torre así quedó descalzada, lo que exigirá una nueva adaptación. El arquitecto Teodoro Ballu, vuelve a tomar pues, las fachadas de la Torre en la parte baja para vestir las partes arrancadas, y crea un basamento octogonal con una elevación de catorce peldaños.

6912065-Tour_Saint_Jacques-Paris - copia          La restauración de la base de esta torre es una hecho feliz logrado por la ornamentación del piso inferior, la eliminación de los desgarros y grietas que lo deshonran, la recuperación de la genuina solidez, la restauración de las antiguas puertas en carpintería de roble esculpido, del siglo XVI , para cerrar la entrada de la torre, y la restitución de la estatua de santo Jacques sobre su cumbre, para completar el número exegético de los símbolos evangélicos de los que este edificio ofrece raro y curioso ejemplo. Para devolverla su 49554688estado original, en la cima se sustituyeron sus cinco estatuas, un Santiago de 3,50 m. de altura cuyo original fue arrojado al vacío por la Revolución, y dispuestos en los cuatro ángulos los símbolos de los evangelistas, o tetramorfos, el león de San Marcos, el buey de San Lucas, el águila de San Juan y el hombre o ángel, para san Mateo. Fueron rehechas por Jean-Louis de Chenilion en 1855 a partir de revisiones antiguas, y fueron reconvertidas en soporte de un pararrayos. Para los nichos de la fachada, hasta diecinueve estatuas son encargadas a diferentes artistas. Sin embargo la cima de la Torre es fuertemente dañada por un huracán y en 1912 las estatuas son de nuevo remplazadas, y casi la totalidad de las partes altas exigen un verdadero trabajo de filigrana en piedra.

squarte_st-jc          A lo largo del siglo XX experimenta distintas reformas y revisiones destinadas no solo a su estética, sino a su estabilidad y seguridad estructural, que requieren andamiajes, fijaciones, y limpieza que, después de algunos años, logran el aspecto estético actual, incluyendo la creación de un parque público que mejora su relación con el entorno. Ya en el siglo XXI, superada con solvencia y estabilidad su estructura, se inician actividades culturales en forma de visitas guiadas y exposiciones temporales que ayudan a su inclusión cultural y su integración urbana.

 Georges Stein La Tour Saint Jacques         La vocación de la Torre, ya de cinco siglos de existencia, gracias a su reforma y recuperación es, desde entonces, adornar el espacio público y servir a la cultura de la ciudad, y aunque recibe numerosas visitas turísticas, tanto ayer como hoy, nunca ha dejado de ser considerada por el mundo jacobeo como lugar de partida de la peregrinación a Santiago de Compostela, como se recoge en la inscripción de una placa conmemorativa en su base.

Depuis 1965, une plaque offerte par l'Espagne à la Ville de Paris en fait un point de départ des pélerins de Compostelle. Elle est qualifiée de la première et plus haute borne du chemoin de Saint Jacques

Fuentes consultadas (entre otras):
1- Memoire Historique et Archeologique sur la Tour de Saint-Jacques-La-Boucherie et sur appropiation monumentale A l’ocasión du percement de la rue de Rivoli. Par N.M. Troche. Paris 1853.
2- Notice Historique sur la Tour Saint-Jacques-La-Boucherie, par F. Rittiez 3ême édition, revue, corrigée et augmentée par l’auteur. Paris – 1856.
3- Nicolas Flamel et la tour Saint Jacques: http://hermetism.free.fr/Nicolas%20Flamel,%20tour%20saint%20jacques.htm
4- Le Territoire Boucher au Moyen http://dona-rodrigue.eklablog.net/le-territoire-boucher-au-moyen-age-a94641008
5- Coutumes de la Grande Boucherie: http://grande-boucherie.chez-alice.fr/Communaute.htm

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