22- Airas Nunes, entre la romería danzante y la trova moralista

29303249_8814856          Trovador galaico portugués cuyas trovas tuvieron eco en tramos del Camino de Santiago, particularmente en la llamada ruta de los portugueses.

web_photo          Este clérigo y trovero insigne del siglo XIII, era gallego y probablemente compostelano. Primero estuvo al servicio de un obispo y más tarde, entre 1284 y 1289, fue poeta en la corte de Sancho IV de Castilla, al que acompañó en una de sus dos peregrinaciones a Santiago, una en 1286 y otra en 1291 [B 874 / V 457].

El rey Alfonso X El Sabio rinde pleitesía a Santa María ofreciéndole sus célebres cántigas.          Colaboró en la redacción de las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el Sabio, en cuya corte destacó como uno de los versificadores más selectos y compositores más destacados.

          Su poesía refleja bien las dos etapas diferentes de su vida: una viajera por cortes y ciudades donde se muestra cantor del amor humano y del contorno social; y la de clérigo vinculado a la iglesia compostelana, donde se muestra moralista y crítico especialmente con las gentes de hábito [B 871 / V 455]. Versificador polifacético, de un lado imitador de estilos provenzales, de otro autor de composiciones vernáculas para ser cantadas y bailadas al son de pandero en las romerías.

          De él se conservan 15 composiciones: 7 cantigas de amor, 3 cantigas de amigo, 4 de escarnio, 2 bailadas y 1 pastorela.

     [B 879/V 462]

Bailemos nós ja todas tres, ai amigas,
so aquestas avelaneiras frolidas
e quen for velida, como nós, velidas,
se amigo amar,
so aquestas avelaneiras frolidas
verrá bailar.

Bailemos nós ja todas tres, ai irmanas,
so aqueste ramo destas avelanas
e quen for louçana, como nós, louçanas
se amig’amar,
so aqueste ramo destas avelanas
verrá bailar.

Por Deus, ai amigas, mentr’al non fazemos,
so aqueste ramo frolido bailemos
e quen ben parecer, como nós parecemos,
se amig’amar,
so aqueste ramo so’l que nós bailemos
verrá bailar.

[B 874/V 457]
A Santiagu’en romaría ven
el-Rei, madr’, e praz-me de coraçón
por dúas cousas, se Deus me perdón,
en que tenho que me faz Deus gran ben:
ca veerei el-Rei que nunca vi
e meu amigo, que ven con el i.

[B 871 / V 455]
Por que no mundo mengou a verdade,
punhei un dia de a ir buscar;
e, u por ela fui preguntar
disseron todos: “alhur lá buscade,
ca de tal guisa se foi a perder
que non podemos en novas haver
nen já non anda na irmandade.”
Nos mosteiros dos frades regrados
a demandei e disseron-m’assi:
“non busquedes vós a verdad’ aqui,
ca muitos anos havemos passados
que non morou nosco, per boa fé,
nen sabemos ond’ela agora esté
e d’al havemos maiores cuidados.”
E en Cistel, u verdade soía
sempre morar, disseron-me que non
morava i, havia gran sazon,
nen frade d’ i já a non conhocia,
nen o abade outro si estar
sol non queria que fôss’i pousar,
e anda já fora da abadia.
En Santiago seend’albergado,
en mia pousada chegaron romeus
preguntei-os e disseron: “par Deus,
muito levade-lo caminh’ errado,
ca, se verdade quiserdes achar,
outro caminho conven a buscar,
ca non saben aqui d’ela mandado.

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