16- Lutero y el Camino de Santiago

Martín Lutero. Retrato de Lucas Cranach          Un personaje que criticó el Camino de Santiago y las peregrinaciones hasta límites inconcebibles, fue el monje agustino alemán Martín Lutero (1483-1586) que logró situar en buena parte de Europa su Reforma Protestante, más por razones políticas que doctrinales, en un contexto de oposición ideológica a Roma y de enfrentamiento al Papa, a su poder y a su influencia, por lo que recibe el beneplácito interesado de reinos y territorios europeos, donde aceptan sus principios como forma mapade desvincularse del emperador y del papa, o justificar estrategias de enfrentamiento bélico con otros países; la oposición es tan visceral que llegará a generar una campaña militar contra Santiago de Compostela, que es proclamado como centro de superstición papal que interesa profanar y destruir, aunque el beneficio que se persigue es exclusivamente político.

Complesso agostiniano a Wittenberg          Después de iniciada la Reforma, el monasterio de Wittemberg se convirtió en la primera fortaleza del nuevo credo y los frailes agustinos del convento de Wittenberg tuvieron que abandonarlo, a excepción de Lutero que regresó a él, siguió viviendo allí y lo convirtió en su reducto donde se hizo fuerte ante la protección de losCatarina von Bohra electores de Sajonia (Federico III de Sajonia y Juan I de Sajonia). A partir de 1525, año de su casamiento con la monja Catalina von Bora, el elector de Sajonia cedió el monasterio y su hacienda a Lutero como regalo de boda, y el convento de agustinos se convirtió en el hogar de la familia de Lutero, en el que, además de Lutero y su mujer y sus seis hijos, también vivían una tía de Catalina, varios sobrinos y sobrinas de Lutero y algunos criados. Y siguió siendo suLutero en familia privilegiado hogar hasta la fecha de su muerte. Allí se desarrollan reuniones con amigos, partidarios y adeptos, generándose sus Coloquios de mesa, en donde a menudo critica y desaprueba la peregrinación a Santiago de Compostela, con frecuencia en lenguaje grosero y despectivo, hasta el Comentarios de Mesa de Lutero, Fráncfort 1567punto de que las primeras ediciones de las obras de Lutero no incluían estos Coloquios de mesa, ya que los editores sentían un cierto reparo debido al lenguaje ordinario que empleaba algunas veces el reformador alemán, temiendo que facilitara los ataques contra él por parte de sus críticos.

          Lutero expresó una marcada aversión por España y lo español, hablando muchas veces de los españoles despectivamente, citando y escribiendo sobre la alevosía, la traición, la insolencia, la arrogancia y la crueldad de los españoles, movido siempre por diferencias de política territorial y mencionando el supuesto propósito de los españoles de subyugar a Alemania con planteamientos de opinión parcial y subjetiva. Hizo observaciones peyorativas sobre costumbrismo, indumentaria o hábitos de los pueblos y gentes de España, con juicio crítico desmesurado, no en base a criterios propios y objetivos, sino atendiendo en exceso a prejuicios sociales expuestos por algunos autores alemanes que visitaban España, e influyendo muy negativamente en la visión de los alemanes hacia los españoles. Esta visión en aspectos sociales sintoniza con el rechazo de Santiago de Compostela y las peregrinaciones, a las que dedicó los mayores ataques y las más agrias críticas.

Lutero predicando, por Gustav Konig          Lutero hace referencia a Santiago de Compostela casi un centenar de veces, todas en tono de reprobación. EI 25 de julio de 1522 ofreció una disertación donde muestra su radical oposición a las peregrinaciones a Santiago, descalificando la Tradición Jacobea de un plumazo, sugiriendo que lo que está enterrado en aquella basílica puede ser un perro muerto o un caballo, por lo que desaprueba ir allí en peregrinación, acto que no considera el modo de honrar a Santiago y lo juzga incluso como un deshonor hacia el Señor.

          Como sintetiza Vicente Almazán en su ensayo “Lutero y Santiago de Compostela”, para Lutero la peregrinación a Compostela obedece a motivos agrupables en cinco categorías: 1) Acto de idolatría, de blasfemia o, por lo menos, de grave error. 2) Obra del diablo, camino para ir al infierno o manera de acumular indulgencias inútiles. 3) Pérdida de tiempo y algo que sólo los locos realizan. 4) Excusa fácil para evitar el cumplimiento de un deber que habría requerido mayor esfuerzo o para no realizar otra obra que sería más del agrado de Dios. 5) Pura curiosidad, sed de aventuras, deseo de cometer algún pecado o conseguir alguna ganancia mediante la mendicidad. En suma, que no concede ni una sola opción de virtud al peregrino al que considera desde una valoración negativa como cristiano engañado, corrompido, inmoral, impuro u obsceno, víctima del error papal y del comercio de las indulgencias. Nada hay reconociblee de aquella piadosa promoción cisterciense de rutas de peregrinación y romería, trazando itinerarios y difundiendo cantos que establecieron lazos de comunicación y unidad de Europa.

Lutero_llega_a_Roma_tras_una_larga_peregrinaci_n_          ¿Porqué esta postura de aversión radical?. La respuesta está, sin duda, en los excesos existentes, por aquel entonces, en el mundo de las indulgencias. Lutero desarrollará su animadversión a raíz de su viaje a Roma, donde fue enviado en 1510 para arreglar unos asuntos relativos a una disputa en el seno de su orden, los agustinos, cuyo mando estaba en Roma. Una visita al centro sagrado de la cristiandad era un acontecimiento para cualquier religioso, también para Lutero, que llegó a Roma con gran ilusión y esperanza, después de una larga peregrinación de más de dos meses hasta la ciudad eterna. El enorme esfuerzo por llegar, seguramente con dificultades y penalidades, no se vio moralmente compensado y, al contrario, allí se llevó una enorme decepción, horrorizado por la manera en que los sacerdotes italianos atendían los servicios religiosos, con prisas y negligencias, muchos de ellos rodeados de lujos, desatendiendo sus votos y burlándose de él por tomar la Misa tan en serio. El esperaba encontrar en el sumo pontífice y su corte, modelos de vida cristiana, y lo que encontró es la corrupción que existía en los lugares que él creía santos.

          Se estaba construyendo entonces la gran basílica de San Pedro, pero había otras muchas iglesias que podían visitar los peregrinos. Lutero las recorrió todas rezando, según la costumbre, ante las reliquias de los santos. Como todos los peregrinos fue a las Extracto película “Luther” donde aparece en las escalinatas de una iglesia en Roma acompañado de fieles que desean adquirir sus indulgencias“Escaleras de Pilatos” o “Escalera Santa”, que del pretorio romano de Jerusalén fue mandada trasladar a Roma por Elena, madre del emperador Constantino, de la que la tradición popular decía que fue la que subió Jesús cuando fue condenado a muerte y la tradición piadosa contaba que fue trasportada por manos de ángeles de Jerusalén a Roma. Queriendo Lutero seguir las costumbres de los peregrinos, subió a gatas estas escaleras, rezando un padrenuestro en cada escalón, en la creencia de que cada vez que rezara esa oración Dios quitaría un año del tiempo que tenía que pasar su abuelo en el purgatorio. Como fruto de su experiencia negativa y su enorme decepción, se preguntó si todo aquello sería cierto, si Dios quería ese exceso de gestos, supersticiones, indulgencias, reliquias dudosas… Fue un momento decisivo en sus ideas sobre la cuestión, porque fruto de su reflexión, se sintió engañado y terminó por rechazar todo en bloque: reliquias, peregrinaciones, indulgencias y toda la parafernalia de excesos piadosos de las tradiciones, enfatizando el mensaje del profeta Habacuc y recordadas por San Pablo “El justo vivirá por su fe”, concluyendo que todas las penitencias y todos rezos forzados, no valían nada. Esta significativa vivencia está muy bien recogida en estas escenas de la película de cine histórico “Lutero”, del año 2003.

          O bien en este otro film de 1953 “Martin Luther”, que sabe también recoger muy bien la justificada decepción de Lutero ante en los abusos de la Iglesia de su época.

          Lo que empezó siendo un rechazo personal, con su fundamento ante el acomodo y los excesos eclesiásticos, se convirtió en una postura de lucha desafiante, que condujo no solo al cisma eclesiástico, sino a la toma de partido y creación de bandos y enfrentamientos por conveniencias diplomáticas y gubernamentales de los reinos y territorios, generándose fracturas y divisiones intestinas en el seno del viejo Sacro Imperio Romano Germánico y en toda Europa.

Xilografía. Klaus recibe peregrinos, Stumpff 1548          Lutero estaba muy al corriente de la importancia de Santiago de Compostela, y conocedor de la enorme afluencia de peregrinos en comparación a otras peregrinaciones europeas, se esforzó en persuadir a sus compatriotas a que no emprendieran tal peregrinación en citas numerosas en que machaca con insistencia lo que él veía como algo inútil, pecaminoso, vano y absurdo, ese “correr como locos a Compostela“, recurriendo a anécdotas del camino en que se burla y ridiculiza las situaciones entre peregrinos. Así relata, por ejemplo el caso de un alemán que iba de peregrino a Santiago, y al llegar a Francia, le pidieron que cantara Grabado de Jacques Callot (1592-1635)en alemán; les cantó “Al pastor de Niedermühl le gustaría ser novio de mi hijita“, canto típico alemán muy popular, que se acompañaba de gestos cómicos y cambiando el nombre del pueblo según convenía; el canto terminaba con un gesto de reverencia, ante la que los franceses oyentes se arrodillaban como si hubiera nombrado a Dios. Hoy sería entendida esta cita como una anécdota jocosa de costumbrismo peregrino, pero entonces debió constituir una crítica burlesca del mundo de las peregrinaciones.

          No es de extrañar que Lutero se burlase del culto a las reliquias, ante la abundancia de reliquias falsas y ridículas, como una pluma del ángel San Miguel, una llama del arbusto de Moisés o una bandera que Cristo habría llevado al infierno. Lo mismo pasa con la corona de espinas, los clavos, etc. Este clima de burla está bien reflejada en este tráiler en que Lutero ridiculiza las reliquias, aunque cayendo en el exceso de juzgar el todo por la parte.

orgaz-textos-navagero-3           Como bien apunta José Antonio de la Riera, se burlaba también Lutero de los peregrinos alemanes que denominaban a Finisterre “Fintenstern“, “Estrella Oscura“, y como Estrella Oscura fue calificada durante varios siglos esa comarca en Centroeuropa. Incluso peregrinos notables, como el Barón León de Rosmithal de Blatna, así lo escribe en los relatos de sus viajes a España entre 1465 y 1467: “De Santiago a Estrella Oscura hay 14 millas“. Ya Felix Faber (1441-1502), dominico alemán de Ulm que llegó a Fisterra en 1480, advertía de la ignorancia de sus compatriotas que, por tener olvidado el latín, confundían Finisterre con “Finsterstern”. Lutero, siempre dispuesto a la burla en todo lo que se refiere a la peregrinación, lo reafirma: “Por eso el país se llama Finisterre, fin del mundo, pero los iletrados, que no comprenden el latín, creen que finisterre significa Estrella Lúgubre“.   

          Para Lutero ni Roma ni Santiago merecían ser consideradas primera y segunda cabeza de la Iglesia por el hecho de que en sus sedes se creyera que estaban las tumbas de los apóstoles Pedro y Santiago. Desmerece las tumbas apostólicas en general, ySepulcro de San Pedro desacredita la tumba de Compostela en particular, de la que se pregunta: ¿Cómo pudo llegar allí Santiago?. No espera respuesta ni realiza ningún estudio, sino que lo usa como argumento de burla, desmereciendo toda opción a la Tradición Jacobea sin el menor análisis de la misma. Igualmente desautoriza la creencia en la tumba vaticana de San Pedro, con el pobre argumento de que las Sagradas Escrituras nada dicen de eso.

          La larga lista de citas luteranas sobre Santiago de Compostela tiene como único objetivo desacreditar la peregrinación jacobea y atacar también las de otros lugares de Europa, incluso en Alemania. Pero estas observaciones revelan que Lutero conocía bien la fama que Santiago tenía en la Alemania de la época y que estaba muy bien informado de la001747 peregrinación jacobea con informadores y emisarios de primera mano. Sus ataques se veían además favorecidos por coincidir esa época con frecuentes casos de vagabundos, impostores, ladrones, estafadores, y falsos peregrinos que se hacían pasar por “Jakobsbrüder” (peregrino o cofrade de Santiago), con lo que el término cayó en desprestigio, por lo que los ataques furibundos de Lutero quedaron en principio sin respuesta, pues nadie en los círculos protestantes asumió la defensa del valor legítimo de las peregrinaciones.

 tomas-moro         Si lo hizo en Inglaterra Tomás Moro (1478-1535), quien defendió contra Lutero el valor de las peregrinaciones en su obra conocida como el Diálogo de las herejías. En Alemania solo surgirán defensores de las peregrinaciones, algún tiempo después de Lutero; de entre ellos el más decidido en contraponer las exposiciones de Lutero fue Jakob Gretser (1562-1624). Este jesuita alemán escribió numerosas obras, entre las que citamos aquí la que representa una réplica a la doctrina de Lutero y otros reformadores sobre las Peter Jakob Gretserperegrinaciones: De Sacris et religiosis peregrinationibus, en que expone el valor de las peregrinaciones, su origen y su historia, y las defiende y opone punto por punto los argumentos de Lutero y Calvino. En el capítulo XVI (pp. 274-285), “De peregrinatione ad sanctum Jacobum Apostolum“, después de hacer un resumen histórico de la peregrinación jacobea desde su origen, contesta las objeciones de los protestantes a los que acusa de “arrogantes“. El P. Gretser había leído con detenimiento la obra de Lutero y menciona muchas de sus citas.

          Como gran ironía, Martín Lutero, crítico tenaz y combatiente vehemente e intransigente de las peregrinaciones y especialmente la que conduce a Santiago de Compostela, es ahora motivo y foco de su propio Camino de peregrinación, “El Camino de Lutero” entre Eisleben (nacimiento) y Wittenberg (sepultura), inaugurado en el 2008, de 410 km y definido en 34 estaciones, en definitiva una forma de rendir culto de peregrinación a las reliquias del protestantismo.

          Si Lutero levantara la cabeza.

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