15- Teodomiro de Iria y el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago.

Inventio - copia          Analizo aquí la figura del obispo de Iria Flavia que protagonizó el hallazgo del sepulcro apostólico en lo que ahora es la ciudad de Santiago de Compostela, siendo por tanto el protagonista de un acontecimiento histórico excepcional para España y para Europa, que generó un fenómeno sin precedentes como es el surgimiento de la peregrinación a Santiago de Compostela de fieles de toda la cristiandad, dando lugar al Camino de Santiago.

          Eran tiempos de ausencia de documentos escritos precisos, por lo que llegó a juzgarse este hallazgo como una mera tradición de la Iglesia compostelana. No puede alegarse carencia de testimonios documentales, pues el suceso se cita en las tres cartas más antiguas de Compostela, escritas en los años 829, 844 y 854. El diploma nº 1 de Alfonso el Casto, del año 829, Tumbo A.  Ca. 1129−11341190 Pergamino. Edición facsímil. Archivo de la Catedral de Santiagoconstata muy escuetamente que el cuerpo de Santiago fue “revelado” en tiempos de Teodomiro, obispo de Iria, durante el reinado de Alfonso II, antes de la fecha del documento. Información escueta pero fundamental que, junto a otros datos, permiten situarlo en el tiempo. Los otros dos escritos posteriores, añaden que fue en Amaiae finibus, es decir, en el territorio de Amaia, valle que ocupa el territorio comprendido entre los ríos Sar y Sarela, pero nada dicen de las circunstancias de la invención de las reliquias; a pesar de ello queda definida la ubicación del hecho en el tiempo y en el espacio en modo que luego se vera bien esclarecido.

          Es común encontrar la cita de que ocurrió en el año 813, cifra que forma parte de la propia leyenda, que buscaba el apoyo de una figura emblemática como la del emperador sueño de carlomagnoCarlomagno, muerto el 28 de enero del 814; como se quiso situar el descubrimiento sepulcral bajo su regia protección, se dio esa fecha al acontecimiento para hacer posible la magna tutela, que se adornó de una aparición milagrosa en sueños del Apóstol Santiago y una vinculación a la Vía Láctea.

          Pero el 813 es un imposible histórico, pues en esa fecha Teodomiro no era aún obispo de Iria, sino su predecesor Quendulfo II, aún titular de la sede el 1º de septiembre del 818, fecha del documento del Tumbo A del monasterio de Sobrado, último que firma este obispo, que debió morir no mucho después. Teodomiro debió llegar al obispado de Iria en el 819, y por Codice_Pergaminotanto el hallazgo del sepulcro compostelano no puede ser anterior a esa fecha. Debió ocurrir entre el 820 y el 830, probablemente en el 829, fecha del primer escrito que lo cita. Posteriormente la Historia Compostelana y el Cronicón Iriense (siglo XII) afianzan el protagonismo de Teodomiro. Estos y otros documentos posteriores adornan el descubrimiento al modo usual de la época, embelleciendo el escenario y enriqueciéndolo de simbología que resalte lo extraordinario y providencial del acontecimiento.

          Algunos autores, ante la escasez de datos y la contradicción de fechas, junto a la abundancia de elementos fantásticos, cuestionan la realidad histórica de Teodomiro como actor y de Compostela como escenario antiguo en que tuviera lugar el descubrimiento jacobeo.

          Las dudas serán definitivamente resueltas con las excavaciones arqueológicas, que acreditan la existencia de un núcleo romano donde asentó un mausoleo funerario sobre el que se desarrolló un culto precedente, y el encuentro del lauda sepulcral de Teodomiro como prueba inequívoca de la historicidad de su persona y de la importancia de su hallazgo.

          Algo extraordinario encontró para querer ser enterrado allí y no en Iria, de donde era obispo y donde estaban enterrados todos sus predecesores. Construyó la primera basílica jacobea en un lugar con restos arqueológicos mucho más antiguos que acreditan la realidad histórica del descubrimiento de un sepulcro, en el siglo IX, en lo que ahora es Compostela, cuya significación religiosa fue extraordinaria. Y el encuentro de su lauda sepulcral y su inscripción nos resuelve la fecha de su muerte, ignorada hasta entonces, como prueba irrefutable de su vida, el 20 de octubre de 847, acorde con la referencia del Cronicón Iriense, que sitúa su muerte bajo el reinado de Ramiro I (842-850).

Lauda texto

IN HOC TUMULO REQUIESCIT FAMULUS D(e)I THEODEMIRUS lRIENSE SEDIS EP(iscopu)S QVI OBIIT XIII K(a)L(en)D(a)S N(ovem)BRIS E(ra) DCCCLXXXVA.

En esta tumba descansa /  el siervo de Dios Teodomiro /  Obispo de la Sede Iriense que falleció / en las decimoterceras Kalendas de Noviembre de la era DCCCLXXXV

          Este hallazgo acredita de modo incuestionable aspectos que estuvieron en duda: que Teodomiro fue obispo de Iria Flavia en la primera mitad del siglo IX, que vivió durante Alfonso II al que sobrevivió cinco años; que fue sepultado a unos veinte kilómetros de su sede obispal, Iria, junto al Sepulcro por él descubierto, que atribuyó al Apóstol Santiago.

          La poca información a través de los siglos , lejos de ser inexplicable, resulta fácil de entender: las persecuciones romanas, las invasiones germanas, las guerras entre suevos y visigodos y la invasión musulmana, además de epidemias, enfermedades y hambrunas, generan que la ubicación del sepulcro apostólico y su culto, fueran hechos locales, muy probablemente clandestinos, que quedaran difuminados o anónimos en el conocimiento general; pero en aquel lugar existió un culto y un pequeño núcleo de carácter sacro que permitió su identificación por Teodomiro cuando fue descubierto el mausoleo funerario.

Paio el ermitaño y las luminarias - José L. Serrano Silva - Ilustración          El relato legendario del descubrimiento nos habla del aviso a Teodomiro del ermitaño Pelayo que, testigo de luminarias en el bosque de Libredón en que vivía, y recibiendo en sueños el oráculo de los ángeles de que se trataba de los restos del Apóstol, lo notifica al obispo de Iria. Pero lo que se traduce sin dificultad es que Teodomiro, más que avisado por misteriosas luces y estrellas celestiales, sabía lo que buscaba por noticias existentes en la tradición de su Iglesia y que revistió el hallazgo de un relato alegórico a usanza de los tiempos, para convertir su narración en un mensaje de edificación espiritual. Es congruente suponer que Teodomiro buscase y encontrase el sepulcro en el momento en que esta zona del Reino Astur estuviese segura y libre de incursiones musulmanas, lo que ocurrió después del 825 en que Alfonso II el Casto vence a los ejércitos que hostigaban Galicia, que fueron las últimas incursiones musulmanas a estas tierras hasta la razia de Almanzor (997).

          La reacción de Teodomiro, lejos de ser inmediata y precipitada, como suele relatarse, puede valorarse más bien de prudente y serena, considerando que el lance podía elevarle casi a la misma categoría que el Obispo de Roma, al yacer en su sede los huesos de un Apóstol elegido del Señor; pudo proyectar un viaje a la Roma de León III, o al imperio Carolingio, ya bajo Ludovico Pío, hijo y heredero de Carlomagno. Es un criterio que nos indica que más que el resultado de un hallazgo magnífico, busca dar a conocer una noticia oculta que quiere proteger. Evitó actitudes grandilocuentes y se limitó a informar a su rey, Alfonso II, monarca del reino asturiano, que luchaba más por la subsistencia que por las grandezas históricas. La reacción asturiana no fue tan rápida como suele decirse, sino que cabría precisar que fue sopesada, pues en Oviedo ya existía, fundada por el rey Fruela I en el siglo VIII, un venerado templo prerrománico cuya cámara santa guardaba valiosas reliquias donde se daba culto al Salvador. El hallazgo jacobeo debió despertar un sentimiento de competencia moral y Descubrimiento del Sepulcro de Santiago - José L. Serrano Silva - Ilustraciónuna duda legítima de la autenticidad del hallazgo. Por eso las crónicas oficiales asturianas fueron discretas. Finalmente el hallazgo parece que convenció al monarca, que organizó un viaje con la corte a la tumba descubierta, y mandó construir en el 834, varios años después del hallazgo, una iglesia que acogiese el mausoleo. Este viaje del monarca desde Oviedo hasta Compostela será considerado como la primera peregrinación oficial al lugar santo, generando lo que hoy denominamos Camino Primitivo. Más bien parece que Teodomiro presentó argumentos que acreditaron al monarca su certeza en el hallazgo, y éste termina por reconocerlo y IMGavalarlo. No lo hará levantando un gran templo, sino una modesta basílica de piedra y barro con una sola nave, junto a la cual se levantaron las iglesias de San Salvador y de San Juan, el monasterio de Antealtares y el palacio episcopal, conjunto que se acotó con una muralla definiendo un recinto que constituía el Locus Sancti Iacobi.

          La Historia Compostelana, tras relatar el Descubrimiento, cita que Teodomiro trasladó su residencia al Lugar Santo, y el hallazgo de su sepultura viene a confirmarlo. Es lógico que así fuera, valorando que la importancia del descubrimiento trastocó la relevancia de la sede de Iria, que ocupó un interés secundario ante la laboriosa tarea de organizar la disposición del nuevo santuario para la custodia de tan relevante descubrimiento, que le obligaría a seguir de cerca lo que allí se hacía, en modo que con el obispo Teodomiro comienza el surgir de Compostela como nueva sede episcopal que sus sucesores iran paulatinamente completando hasta la desvinculación total de Iria, la independencia diocesana y logro de la condición de sede metropolitana.

          Falleció, como queda dicho, el día 20 de octubre del año 847, y fue sepultado junto al Templo Apostólico por él construido, sepultura que parece que fue reubicada por Pedro de Mezonzo con la construcción de la nueva Basílica de Alfonso III, que quedó oculta en el subsuelo de la catedral románica y descubierta con las excavaciones arqueológicas del siglo XX, siendo después reubicada su lápida en el ala sur de la catedral, próxima al area del subsuelo en que fue encontrada, como homenaje al obispo que descubrió el sepulcro de Santiago y fundó la ciudad de Compostela.

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Una respuesta a 15- Teodomiro de Iria y el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago.

  1. No es cierto que Galicia quedara libre de la influencia y ataques mahometanos tras el reinado de Alfonso II el Casto, pues fue su sobrino y sucesor Ramiro el que reconquistó Tuy y Ourense y debió ser en su reinado cuando se levantó el primer templo a Santiago en Compostela tal vez en el llamado estilo ramirense, pero no deben de quedar muestras ni descripciones de tal edificio pues tal vez fue destruido por la invasión vikinga del año 858 . Supongo que fue con Ramiro y su hijo Ordoño cuando cuando comienza la gente a peregrinar a Compostela para ver el templo levantado para custodiar los restos apostólicos. Ánimo y sigue con tu investigación; ya te he comentado que no era inusual que viniera desde mucho antes de los tiempos de Cristo gente de Oriente Próximo a Galicia pues los fenicios tenían rutas comerciales incluso con Irlanda; conocían bien las tierras de los celtas.

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