10- Las Conchas de Santiago

Leandro Carré Alvarellos ~ wikipedia[4]          En la década de 1960, Leandro Carré Alvarellos (1888-1976) publicó “As lendas tradizonaes galegas” en edición portuguesa del Museo de Etnografía e Historia de Oporto, recibiendo una gran difusión con su traducción al castellano editada en 1977. Leandro Carré Alvarellos fue una de las figuras más relevantes de la cultura gallega del siglo XX. Periodista, dramaturgo, novelista, editor, lingüista y etnógrafo, publicó una gramática y un diccionario gallego-español y vivió para promover la tradición cultural gallego-portugués. A partir del estudio de las costumbres de su pueblo, la literatura oral, las creencias y las supersticiones y la lengua gallega, surgió este compendio de leyendas que Alvarellos hace características del pueblo gallego. Para el autor, es el impulso atávico de la raza el que orienta la sensibilidad de un pueblo y hace que su historia o sus anécdotas se conviertan en leyenda, respondiendo a un estilo propio de la literatura gallega. De ahí su aire brumoso, su misterio y su carácter fantástico y sobrenatural.

          Altamente recomendable por su lectura amena y muy grata, extraigo como ejemplo la leyenda de las conchas de Santiago, en donde la tradición oral gallega, hermosamente dibujada por la expresión literaria del autor, busca un modo sobrenatural y mágico de argumentar el por qué del uso de las vieiras en la peregrinación jacobea. Acompañaré el texto con imágenes alusivas.

Las conchas de Santiago

Evacuación de Santiago. Miniatura a mano con gouache y acuarela de Celedonio Perellón.Sucedió que, cuando fue degollado Sant Yago, algunos de sus discípulos que, después de sus andanzas por Galicia predicando los Evangelios, le habían acompañado a Jerusalén, recogieron el cuerpo del Apóstol, lo metieron en una barca y se hicieron mar afuera.

Y luego les sopló un suave viento de popa que los hizo correr por la alta mar muy en paz.

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Cuando llegaban derechos de Portugal, ya por la costa de Galicia, a un lugar llamado Bouzas, había allí una gran fiesta. Y la fiesta era por el casamiento del hijo de un rico hombre de tierras de Gaia, en la ribera del Duero, con la hija de otro rico hombre señor de la Maía, que también tenía vasallos y tierras en Bouzas, de donde procedía, y allí hacíase la fiesta.

y1p5Oyqk8EXp1HxKVED4qXCRr66EvEmZyi8dOUVZ9GCJb_wUmJp9HkD46hrRePhIg1R_thumbY la alegría era muy grande, y muchos los caballeros y damas, y la gente en gran cantidad. Y cada uno hacía lo que sabía para solaz y regocijo de todos: unos recitaban romances y otros cantaban cantigas; estos tañían cítaras y violas, otros, gaitas y panderos. Algunos señores a caballo jugaban lanzas y muchos “bafordaban” que es un juego consistente en arrojar la lanza al aire y galopar para recogerla al caer sin que toque el suelo.

stgo1Entre estos que bafordaban, estaba el novio; y aconteció que, cuando el novio en su corcel iba bafordando, el caballo en un rápido salto se metió en el mar y se sumergió. Y todos vieron con espanto cómo hombre y caballo desaparecían bajo las aguas. Y solo se veía como una estela de espumas que flotaba sobre las ondas 2santiagodel mar e iba hacia una nave que se veía algo distante y que era aquella donde venía el cuerpo del Apóstol Sant Yago. Al fin salió el caballo con su caballero a la superficie del mar, allí mismo al lado de la nave. Y todos desde tierra pudieron ver aquel milagro.

Cavaleiro das CunchasY el caballero se miró y vio el caballo y la silla y el pectoral y los estribos y los paños todos cubiertos de vieiras y, para cerciorarse más de aquello, se quitó el sombrero y vio en él otro tanto; y quedó espantado cuando él mismo se encontró cubierto de vieiras y que había ido bajo las aguas sin daño alguno, hallándose ahora sobre el mar igual que si en tierra estuviese.

Traslación del apóstol Santiago.Retablo de Santa María la Real. BurgosTan gran maravilla le admiró, y estando así, sin saber que cosa era aquella y por qué le acontecía a él, vio a su lado la barca, y cuando miró hacia los hombres que en ella iban, sintió gran placer y confortación.

El caballero dijo a los navegantes todas las cosas tal cual le habían sucedido y, mostrándoles las vieiras de que iba cubierto, les preguntó qué les parecía de todo aquello.

Ellos respondiéronle:
― Verdaderamente Dios quiere elevarte y Jesucristo, por este su vasallo que aquí traemos nosotros en esta barca, ha querido mostrar por él su poder a ti y a todos los que ahora son vivos y a los que después habrán de venir, que en este su vasallo quisieren amar y servir y que lo vengan a buscar allí donde él sea enterrado, y que deben traer conchas como esas de que tú has sido «conchado», como señal y sello de privilegio.

Imagen del exvoto que refleja la llegada del cuerpo del Apóstol Santiago a Galicia.  Museo MassóDespués sopló el viento en las velas y partió la nave rumbo a las playas, donde más adelante deberían depositar en tierra el cuerpo de Sant Yago que a bordo portaban.

Y el caballero fue así sobre el mar hacia la ribera, donde una enorme cantidad de gente se había reunido para aguardarlo y recibirlo con gran contento.

Y desde entonces, todo peregrino que habría de ir en lo sucesivo a Compostela en procura de Sant Yago llevaba por señal las conchas de vieira en el sombrero y en la esclavina del sayal.

4091358Carré Alvarellos, Leandro: Las leyendas tradicionales gallegas (fragmento), Madrid: Colección Austral, Espasa Calpe 1999, pp. 90-91.

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